Después de lograr que Mendoza se mantuviera dentro del esquema de Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio, algo que el Gobierno nacional confirmó en el último DNU, ahora el gobernador Rodolfo Suarez le da forma al decreto provincial, en el que se supone mantendrá las mismas restricciones de prohibir las reuniones familiares y mantener cerrados los bares hasta el 31 de agosto. Está reunido con epidemiólogos, con su gabinete y desde las 11 con los intendentes para definir las medidas contra el coronavirus.

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Sin embargo hay un dato que no escapa al análisis gubernamental porque se cree que incide directamente en el aumento de casos que se registraron en la provincia en las últimas semanas: la alta circulación de personas. Para limitarla aparecen algunas opciones: restringir salidas recreativas e incrementar los controles de salidas por DNI.

"Es que más allá de las restricciones, la gente se las ingenia a para violar esas normas y pese a los controles hay una alta circulación. La sensación es que, por cansancio o por hartazgo se le perdió el miedo al virus y eso es muy peligroso", admiten por lo bajo en el cuarto piso de Casa de Gobierno.

De muestra de estas violaciones a las prohibiciones de reuniones sociales sirva citar las fiestas clandestinas que se detectaron este fin de semana en Maipú, en donde se detuvo incluso a 3 hijos del senador Adolfo Bermejo. Pero más allá de lo que se desactivó por el accionar policial, están también las 531 denuncias al 911 en sólo un día por reuniones sociales este fin de semana en distintos lugares del Gran Mendoza.

Por eso entre lo que se evalúa para acotar esa circulación se puso la lupa en las salidas recreativas, que podrían restringirse otra vez a los 500 metros y redoblar esfuerzos en los controles de salidas por DNI, con mayores operativos y más personal policial en las calles.

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Si bien estas pueden parecer medidas menores, en el entorno del gobernador parecen pertinentes, aunque siempre están atentos a la evolución de los contagios, que tras romper la barrera de los 200 casos este lunes bajó a 133, y se amparan en que aún el sistema sanitario mendocino puede responder a estos nuevos contagios de Covid.

"La ocupación de camas de terapia intensiva sigue en el 70%, si eso se incrementase se podría retroceder y no habría titubeos en eso", aseguran.

Es que la gran disyuntiva que enfrenta el Gobierno mendocino es cómo acotar esa circulación poblacional sin afectar la actividad económica, que en Mendoza comienza a reactivarse tímidamente.

En principio ni Suarez ni la mayoría de los intendentes del Gran Mendoza están pensando en cerrar el turismo interno, "en los restoranes y en los alojamientos, como también en las bodegas se respeta el aislamiento y se siguen los protocolos. No vemos que hayan riesgos ahí, y si hubiere un contagio se puede llegar rápidamente a los contactos" argumentan.

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