La foto que vamos a ver el 19 de junio a la vera del río Grande tendrá una carga simbólica poco común en una Argentina dividida.

La causa de Portezuelo llevará al lugar donde se emplazará la megaobra a intendentes y legisladores del oficialismo y de la oposición, acompañando a Rodolfo Suarez, quien deberá defender la posición de Mendoza el 26 de junio en la reunión del Consejo de gobernadores del Coirco.

No deja de sorprender que a semanas de cerrar el plazo de presentación de las ofertas empresarias, haya que volver a discutir un proyecto que ya estaba resuelto. Era cosa juzgada hasta que el gobierno de Alberto Fernández decidió manosearlo nuevamente, para someterlo a los vericuetos de la politiquería bajo el eufemismo del "consenso", lo que esconde otras intenciones a develarse en los próximos capítulos

En muchos tramos de la historia de las últimas décadas, Mendoza ha sido maltratada al punto de perder industrias y actividades, no sólo por causas endógenas, sino por políticas públicas nacionales que la han castigado. El mito de provincia rica, definitivamente, le ha jugado en contra, al solapar una situación de pobreza creciente y de desarrollo postrado. Conocer la cruda realidad muestra la distancia que existe entre potencial y actualidad.

Pobre provincia

Triste recuerdo es el de la promoción industrial que, mediante beneficios fiscales a San Juan, San Luis, La Rioja y Catamarca, ahorcó durante más de dos décadas a nuestra provincia, desde la dictadura militar en adelante.

Un estudio encargado en 1999 por el CEM concluyó que Mendoza perdió en términos de ingresos fiscales y actividad económica el equivalente a dos productos brutos geográficos. Siempre una región o actividad es promovida en relación a otras, advertía el estudio

Otro informe del CEM actualizado al 2010 concluye que con lo que se perdió, sólo en recursos fiscales, Mendoza podría haber construido 2.000 escuelas o 340 hospitales "muy bien equipados".

Julio Cobos precisa que los 1.023 millones de dólares que la Nación debe pagarle a la Provincia, y que servirán para financiar Portezuelo del Viento, no responden directamente a los perjuicios de la promoción industrial, sino al resarcimiento por el decreto de Carlos Menen que prorrogó los incentivos durante cuatro años hasta que fue rechazado por inconstitucional. (Si se tratara de una compensación por el total por los daños de la promoción industrial habría que multiplicar por 16 esa cifra, de acuerdo con los estudios del CEM).

La demanda que inició el exgobernador  Arturo Lafalla derivó en el acuerdo extrajudicial entre Cobos y Néstor Kirchner que, pasados ya 13 años, Alberto Fernández parece desconocer, pese a que él mismo lo firmó.

En aquel momento los pampeanos tuvieron la capacidad de montarse a la movida mendocina y se quedaron con 500 millones de pesos contantes y sonantes, de los cuales nada invirtieron en obras de irrigación. Mientras que Mendoza espera con ansiedad (e incertidumbre) que el presidente Alberto Fernandez cumpla con las próximas cuotas hasta completar los 1.023 millones de dólares. 

Provincia pobre


La coparticipación nacional de impuestos representa cerca del 50 por ciento de los ingresos presupuestarios de la Provincia,  pero en la comparación nacional Mendoza disputa con Buenos Aires y CABA los peores puestos en el ranking per cápita.

Si se comparan indicadores como el PBG, ingresos de salarios registrados, índice de necesidades básicas insatisfechas e índice de desarrollo humano, Mendoza está en el medio de la tabla nacional, o por debajo, según se desprende de los relevamientos del INDEC.


Un trabajo realizado por la UIM, la FEM y el CEM indica que el producto bruto geográfico de Mendoza pasó de participar en el PBI nacional de 3.9 en 2004 a 2.8 en 2016.

Los conflictos entre los países petroleros y la baja producción de hidrocarburos han llevado a que las regalías expliquen apenas el seis por ciento de los ingresos fiscales.

Problemas de costos logísticos, lejanía al puerto, transporte ineficiente, inflación, atraso cambiario, presión impositiva, cargas patronales, cambios de reglas, falta de inversión, burocracia aduanera, derechos de exportación y otros factores conspiran históricamente contra el impulso exportador de nuestra economía transable. 

Fuerte debilidad


Mendoza sigue apostando a mejorar en productividad y competitividad tanto en las actividades tradicionales como en sectores novedosos por el impuso de su capital humano y el gran potencial que posee en diversas áreas, pero debe arrastrar una mochila que le hace demasiado contrapeso.
Y este año será recordado como uno de los peores en materia económica que se traduce en un fuerte impacto en lo social

Con o sin razón, Mendoza se quedó sin los créditos de fomento para proyectos fundamentales como el GIRSU (planta de tratamiento de residuos sólidos), el acueducto ganadero y la doble vía del Este.  Se quedó sin las obras y sin el trabajo que suponía su ejecución.

El desarrollo minero que había proyectado Suarez en la campaña -al igual que su principal rival electoral-, tuvo rechazo popular, y ahora Mendoza verá cómo el Gobierno nacional impulsa proyectos en otras provincias por 25 mil millones de dólares. 

El turismo internacional, una fuente de divisas para nuestra provincia, quedó postergado por lo menos hasta el año que viene, si es que se desarrolla una vacuna que ponga fin a la pandemia.

La cuarentena tiró a pique la recaudación y la coparticipación, mientras que el gobierno de Fernández sigue discriminando en las ayudas a Mendoza, al punto de que el ansiado aguinaldo quedará escalonado para la gran mayoría del sector público.

Frente a este decadente panorama, es de esperar que ahora no le roben el derecho a soñar con Portezuelo del Viento, por un nuevo castigo del gobierno nacional.

La concentración de la dirigencia en vísperas del Día de la Bandera no debe  convertirse en una simple foto de familia sin sentido. La reunión de representantes oficialistas y opositores debería convertirse en un compromiso sin fisuras ni matices, para que la defensa de nuestros derechos sea efectiva.

Los legisladores y legisladoras del Frente de Todos, a quienes hoy les toca contradecir la movida de un gobierno de su color político, no deben dudar de que estarán militando una causa justa si no son funcionales a otras intenciones, si son fieles a su representación.

Mendocinidad al palo, lo que no implica perjudicar a nadie, sino todo lo contrario, es darle la posibilidad de empezar a levantarse a una provincia tantas veces maltratada.