El presidente Alberto Fernández reiteró este lunes que en la Argentina no hay "presos políticos" y se mostró "molesto" por los dichos de miembros de su gobierno sobre que sí hay dirigentes en esa situación.
"Me molesta que me digan que tengo presos políticos porque no los tengo", advirtió el mandatario nacional.
En medio de la polémica interna del Frente de Todos sobre los presos políticos, Fernández señaló: "Tenemos que ser prudentes porque en el mundo escuchan lo que discutimos acá".
"Hay que decirles a los compañeros que no sean tontos. Lo que quieren es hacernos pelear entre nosotros, dividirnos. Todos sabemos lo que hizo la Justicia", destacó el jefe de Estado en declaraciones a radio Continental.
El Presidente consideró que "es una discusión tan innecesaria" la que se da alrededor de los "presos políticos".
"Si hay alguien que cuestionó los procedimientos judiciales fui yo", resaltó el mandatario nacional y agregó: "¿Qué parte no entienden?".
Fernández se expresó así luego de las diferencias dentro de su gobierno sobre casos como el de la líder de la Tupac Amaru, Milagro Sala, y la del ex vicepresidente Amado Boudou.
"El preso político es el que técnicamente está a disposición del Ejecutivo. No tengo a nadie preso sin causa", enfatizó el Presidente.
La discusión surgió semanas atrás, cuando Fernández dijo por primera vez que consideraba que en el país no había "presos políticos", pero sí algunas "detenciones arbitrarias".
Esa declaración generó críticas de los organismos de derechos humanos y ministros como la de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, y el del Interior, Eduardo de Pedro, afirmaron que Sala es una "presa política".
En tanto, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, se sumaron a la postura del mandatario nacional y señalaron que no hay dirigentes en esa situación.
Legalizar el aborto
Fernández también afirmó que el objetivo del proyecto de ley que enviará al Congreso en marzo apunta a "legalizar" el aborto seguro y gratuito para que las mujeres tengan atención y contención en cualquier hospital público de la Argentina.
"La penalización del aborto es un daño enorme que sufre la Argentina. Ya dije mil veces, hay que despenalizar el aborto y legalizarlo. Porque de otro modo, no se puede funcionar. La legalización quiere decir que todas tengan acceso a la salud pública para tener la atención adecuada", dijo.
Consultado sobre si se avanzará con el proyecto por etapas, primero con la despenalización y luego con la legalización, el jefe de Estado fue tajante: "La idea es terminar de una vez con esta discusión que no sé por qué se prolonga tanto tiempo, que me parece que es parte de la hipocresía argentina porque mientras discutimos los abortos se siguen practicando".
En declaraciones a radio Continental, el jefe de Estado se refirió a la marcha convocada por la Iglesia para el 8 de marzo para oponerse a la iniciativa: "Que uno legalice el aborto tampoco lo hace obligatorio. Y hay muchos creyentes en la Iglesia Católica que piensan que el aborto no es una buena práctica. Hay que respetar todas las posiciones".
Fernández anunció el miércoles 5 de febrero que enviará al Congreso una ley "que termine con la penalización del aborto", en medio de su gira por Europa que incluyó una visita al papa Francisco.
Como respuesta, la cúpula de la Iglesia católica convocó para el próximo 8 de marzo una misa en la Basílica de Luján en la que ratificará su posición contra el aborto donde, además, se pedirá "por la protección de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural".
Deuda, Cristina y FMI
El Presidente aseguró que no escuchó lo que dijo su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner el fin de semana sobre la negociación de la deuda y aclaró que el diálogo con el FMI y los acreedores privados tiene que desarrollarse "con mucho cuidado".
"Con el Fondo estamos empezando a hablar. Yo no sé si Cristina estaba hablando específicamente del Fondo o de los acreedores privados. Porque no escuché lo que dijo Cristina", dijo.
Fernández sostuvo que de todas maneras "son negociaciones que recién empiezan, hay que darle tiempo, como toda negociación hay que hacerla con prudencia mediática como digo siempre, con mucho cuidado. Esta semana viene la representación del Fondo para trabajar con nosotros y veremos allí cómo vamos avanzando".
La vicepresidenta había reclamado el fin de semana que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional contemple una "quita sustancial" de la deuda de 44.000 millones de dólares que debe abonar la Argentina.
En ese sentido, destacó el apoyo del Papa Francisco para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) no le exija a la Argentina un cronograma "imposible", tal cual lo dijo el religioso la semana pasada en un seminario en el Vaticano.
El jefe de Estado dijo que el Papa "conoce a la perfección" todo lo sucedido en la Argentina en los cuatro años del gobierno de Mauricio Macri porque "está permanentemente al tanto, mirando lo que le pasa al país".
"El Papa a dado una ayuda muy grande, involucrándose del modo que él puede hacerlo: llamando a la reflexión al capitalismo mundial y a los acreedores en particular sobre lo que le está pasando a la Argentina y la necesidad de encontrar una salida que no signifique más martirio para la gente que menos tiene", dijo.
Fernández dijo que habla con el Papa esporádicamente, porque él entiende "la trascendencia" de la figura de Francisco, que "está mucho más allá de la Argentina, dado que es un líder moral que el mundo tiene" y por lo tanto intenta "no molestarlo".
