La tragedia del conurbano bonaerense que dejó 24 muertos y decenas de personas internadas por el consumo de cocaína adulterada puso de manifiesto la gravedad de la adicción a las drogas y de la lucha contra el narcotráfico. Nos preguntamos cómo está parada Mendoza en estas problemáticas
Para empezar, podemos decir que la provincia va perdiendo la batalla ya que hubo un descenso en la edad de inicio de los consumos, en especial las llamadas drogas legales como tabaco y alcohol.
Elizabeth Liberal, directora de de Salud Mental y Adicciones de Mendoza, afirmó por radio Nihuil que "en el tema del alcohol se inician a los 12 años, en tanto que para el consumo de cocaína se da entre los 17 y 19 años, pasando por marihuana y otras”
Mientras que Víctor Festa, coordinador de la ONG Remar y responsable del área de prevención de las adicciones de la Municipalidad de Las Heras, señaló a Nihuil que en una encuesta que elaboró la organización, se observó que "casi el 35 por ciento de los chicos de los colegios de secundarios de la provincia ya han probado o fuman la marihuana".
Festa relató que a la organización que dirige llegaban "adolescentes, luego preadolescentes, pero ahora estamos hablando de niños. Puede llegar un niño de 11 años que se droga. Y ahí hay que armar nuevos dispositivos. No es lo mismo que trabajar con un chico de 18 años o de 20"
Se triplicó el consumo de cocaína en Mendoza en siete años
En Mendoza los últimos datos sobre el consumo en la provincia son del 2017 y surgieron de un informe elaborado por la Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico). En el estudio de Consumo de Sustancias Psicoactivas, en relación a 2010, se triplicó el consumo de cocaína en chicos de 12 a 17 años. Otro dato a tener en cuenta es que en Mendoza el consumo de cocaína en mujeres es del 3,1 por ciento, cuando a nivel nacional es de 2,7 por ciento.
En este sentido, el doctor Carlos Damin, Jefe de Toxicología del Hospital Fernández (hospital público de Palermo en Buenos Aires), contó por Nihuil que de los 400 o 500 casos por año que atienden de intoxicados por cocaína, en un 70 por ciento se trata de varones.
El pedido desesperado de las familias para que cambien la Ley de Salud Mental
Los consumos problemáticos atraviesan a todas las clases sociales y constituyen fenómenos multidimensionales y complejos que se deben abordar desde lo singular, ya que cada persona tiene una historia de vida única, enlazada en su contexto sociocultural. Por eso el consumo de drogas constituye una problemática social sobre la cual los estados (municipales, provinciales y nacional) tienen la responsabilidad de generar políticas públicas que den respuestas a la población.
Esta semana entrevistamos en el programa Medio Día a Beatriz Mercau, la madre de uno de los pacientes bonaerenses que está con asistencia respiratoria mecánica como consecuencia del consumo de cocaína contaminada. Su hijo Ariel tiene 41 años y desde los 14 es adicto a las drogas. Contaba Beatriz que claramente perdió la lucha y siente que el Estado no la pudo ayudar a ella ni a su hijo. "Si ellos (los adictos) no se internan voluntariamente no te lo asisten y es muy difícil que ellos lo quieran hacer por propia decisión". Por eso pidió que cambien las leyes de salud mental para no ver cómo el Estado abandona a las personas.
Esta madre contó además que si bien su hijo es herrero de oficio, prácticamente todo lo que gana se le va en pagar sus drogas.
La directora de Salud Mental y prevención de las adicciones de Mendoza contó que a partir del 2010 el tema pasó a la órbita de salud, no de seguridad. "Antes teníamos adictos que eran considerados delincuentes, estaban criminalizados. Desde hace 12 años pasó al ámbito de la salud lo que significa que es un sujeto de derechos”.
“En el caso de niños y adolescentes se trabaja de otra manera. Pero en los adultos se necesita que él quiera ser ayudado. Tenemos familias desesperadas que no saben cómo hacer para ayudar al adicto: el paciente puede ir a terapia pero tenemos un límite. Si esa persona no pone voluntad es muy difícil ayudarlo. El paciente debe tomar conciencia de su problema" dijo tajante Liberal.
Sin embargo, para Festa hoy no hay políticas de prevención. Y explicó que como el adicto es una persona enferma, si no reconoce el problema es muy difícil ayudarlo. “Si no hace un click y reconoce que le hace mal fisíca, neurológicamente, en lo familiar y social, y hasta económicamente va camino al abismo. No tenés en la Argentina una herramienta legal para que esa persona si no entiende o hizo este click, para que por lo menos puedas protegerlo como familia”.
A los casos de consumo problemático más graves en Remar les llaman adicto en fase terminal. "O se rehabilita o termina en la cárcel, muerto, no hay otras opciones. Es una persona que está en la última etapa y ha perdido todo tipo de límites, referencia de la realidad, lo que está bien de lo que está mal. Entonces, traiciona al grupo familiar, el círculo de confianza. Son personas que pueden levantarse una mañana con la idea de consumir y si no tienen plata pueden vender el televisor al padre, pueden robarle dinero a la madre" ejemplificó Festa para explicar la prisión interna que vive un adicto.
Otro fenónemo que observó Festa en la última década es que antes las personas que se acercaban a buscar ayuda eran aquellas que no habían podido terminar sus estudios o no habían tenido oportunidades y se volcaron a las drogas como un escape. Incluso tenían talleres de capacitación, por ejemplo en carpintería, para enseñarles un oficio. "Hoy te viene uno que trabaja en márketing, o era empleado de un municipio, o chef, otro que terminó la facultad pero empezó con el consumo a edad avanzada, a los 25 o 30 años. Ya con una carrera, al iniciarse en el consumo pierdan todo, se separan de sus parejas, pierden el trabajo" señaló el referente social.
Entonces ¿qué hace el Estado?
Mendoza cuenta con nueve Centros de Asistencia en Adicciones para tratamientos ambulatorios porque no todas las personas con problemas de consumos necesitan internación. Pero para que una persona llegue a esa instancia es porque está en peligro de muerte. La provincia también tiene servicios de salud mental en todos los hospitales públicos generales. " El paciente que está con una grave intoxicación debe ser tratado en un hospital general, ya no es solo su psiquis la que está afectada" explicó Liberal.
Los pacientes llegan a los Centros de Asistencia en Adicciones en menor medida por demanda espontánea, pero en la mayoría de los casos son derivados de hospitales o centros de salud. "Trrabajamos con las ONG Cable a tierra, Remar, con el grupo GIA (Grupos Institucioales de alcoholismo). No a todas las personas les viene bien la misma línea de trabajo, entonces estamos tratando de unirnos todo y buscar distintos abordajes",
explicó la responsable de la Dirección de la Prevención de Adicciones de la provincia.
"Pensamos que la cocaína tenía raticida"
El drama de la cocaína adulterada de Buenos Aires desnudó además de las problemáticas que venimos desarrollando, otra más que hace aún más trágico el consumo: el corte. Se refiere a la sustancia que se le agrega a las drogas ilícitas para hacerlas rendir o estirarlas. Las drogas pueden ser cortadas durante el proceso de producción o después, a veces con adulterantes para atraer a los clientes y obtener mayores ganancias.
El doctor Carlos Damín explicó que se sorprendieron cuando tuvieron tanta demanda de pacientes con intoxicación por cocaína. "Nosotros pensamos que existía la posibilidad de que alguna de las sustancias de corte hubiera sido un raticida. Ya tenemos antecedentes, ya ha ocurrido. Son polvos blancos. Entonces puede uno pensar que lo utilizan como adulterante. Y los raticidas tienen anticoagulantes. Por eso se pensó que ante la sintomatología de algunos pacientes con alteraciones de la coagulación (hemorragias) se trató del uso de raticida involucrado".
Por sus años de experiencia en el área de la toxicología, Damín, explicó que la cocaína que circula en el país tiene a lo sumo el 40 o 45 por ciento pureza, lo que hace que la situación sea aún más grave para la salud del adicto. "La pueden cortar con un polvo inherte, talco, un medicamento que proviene de otro ilícito, paracetamol, ibuprofeno, aspirina, bicarbonato, o incluso azúcar impalpable" detalló Damin.
En promedio, en Mendoza el medio gramo de cocaína cuesta en la calle entre 700 o 750 pesos. Más del 90 por ciento de todas las drogas son adulteradas porque como hemos visto lo que necesita el vendedor es sacar más ganancia. "Yo fui soldadito, atendí la puerta de los narcos para poder tener un poco de cocaína para consumir en mi desesperación y yo veía los cortes. Vi como le ponían Bardahl, aceite para motores, y los consumidores creían que era de máxima calidad" relató Víctor Festa.
En Mendoza se calcula que no es para nada difícil conseguir cocaína. Festa advierte que en menos de una hora se puede conseguir droga en el centro provincial sin tener contactos previos. "Soy un ex adicto y comencé el consumo en los años '90. En esa época tenías que tener un referente de confianza para que alguien te atendiera para venderte drogas. Hoy no, eso no existe más. Hoy preguntás y te dicen dónde comprar, tocás la puerta y te atienden" relató el líder de Remar.
A Mendoza la droga llega de provincias del norte y centro y de países limítrofes
Esta semana nos familiarizamos con nombres como "El Paisa" o "Puerta 8". En el primer caso estamos hablando del subjefe narco arrestado en la localidad bonaerense de José C. Paz y está sospechado de ser el regente de la cocaína adulterada que se vendía en una villa de Tres de Febrero, llamada Puerta 8. Esta tragedia ha sido asociada a una vendetta o venganza entre bandas.
Pero Mendoza tiene sus propias bandas, su crimen organizado, lugares similares a Puerta 8
El fiscal federal Fernando Alcaraz hizo una radiografía en radio Nihuil del fenómeno del narcotráfico en la provincia. "En Mendoza hay mucho consumo de estupefacientes y eso se ve en las causas penales que acá, en la Justicia Federal, se instruyen a diario. También se advierte en los procedimientos que realizan la Policía de Mendoza y la Policía Federal. Y en las investigaciones de organizaciones criminales que se dedican al comercio de estupefacientes".
Explicó que en la guerra de bandas, el fenómeno del narcotráfico se vale de violencia interna y externa. La violencia externa es una lucha de poder en relación a otras organizaciones criminales. Según Alcaraz en Argentina es un fenómeno menos desarrollado por la existencia de controles estatales. Pero la fuerza de la violencia en Mendoza "se ha encontrado en el secuestro de armas de fuego en posesión de organizaciones criminales que se dedican al comercio de estupefacientes. Municiones en gran cantidad". Por eso, explicó que la Justicia Federal con sus investigaciones busca desarticular las ganancias que tienen estas organizaciones en la lucha por el lavado de activos. "En Mendoza tenemos casos donde se les ha quitado a la organización dinero, vehículos de alta gama, es la forma de desfinanciar al crimen organizado. A veces esos vehículos los utiliza la policía y otras veces se pueden decomisar y proceder a remate público".
Si bien existe mucho tráfico con Chile, Alcaraz contó que los últimos años hubo menos procedimientos de estupefacientes que iban a ser exportados al vecino país. "La bandas organizadas van buscando lugares de menor control, por eso en los últimos años el comercio por el Paso Cristo Redentor se ha visto notablemente disminuido".
En definitiva, lo ocurrido en Buenos Aires esta semana es un alerta para provincias limítrofes como Mendoza, donde el comercio y paso de la droga a otros destinos es moneda corriente. Pero también es una alarma para toda la sociedad, fundamentalmente para la escuela y sus docentes. Es en el ámbito educativo donde se deben dar las primeras herramientas que aborden con claridad el tema de las adicciones, para hacer una prevención efectiva en edad temprana, sobre todo si ese niño no tiene la debida contención en su círculo más íntimo que es la familia.



