Bajar a 0 las retenciones al vino es el objetivo común con el que esta tarde se reunirán en Casa Rosada el ministro de Producción mendocino, Rodolfo Vargas Arizu, el de Economía de San Juan, Gustavo Fernández y el titular de la Coviar, Mario González. Todos confían en que mientras más sean los que presionen, más chances tienen de que Javier Milei de marcha atrás con ese impuesto a la exportación, por eso también pedirán que se sumen los legisladores nacionales.
Mendoza, San Juan y la Coviar van a Casa Rosada con una sola meta: bajar las retenciones al vino
En concreto la reunión será a las 16 de este martes con el secretario de Agricultura de la Nación, Fernando Vilella, a quien pretenden convencer de que esas retenciones no deberían imponerse al vino, por el valor agregado que genera, por el nivel de empleo que tiene esa industria, por la distribución territorial de la misma y la consecuente caída de las exportaciones.
Pero además de todos esos argumentos, el ministro Vargas Arizu acudirá a esa reunión convencido de que se avanzó con esas retenciones "por desconocimiento de cómo funciona la industria vitivinícola".
"Yo creo que a la retención del 8% la han puesto por desconocimiento del mercado. Porque la vitivinicultura es bebida nacional y es una marca país, por Mendoza por ejemplo pasan 1,6 millones de turistas", marcó y amplió: "por desconocimiento, han tomado una planilla de Excel y de tal exportación para adelante le han puesto una retención de derecho de exportación y nosotros hemos caído en el medio", explicó.
El ministro de Cornejo también comparó cómo se concretan las exportaciones de la vitivinicultura y la de la soja y destacó que las primeras suponen un gran valor agregado que la soja no tiene.
"Todas las retenciones son malas, pero en un producto con un alto valor agregado como es la vitivinicultura, el impacto es muy fuerte en el vino. No es una venta spot como es la soja, que es un commodoties, que si no se vende se guarda. Nosotros tenemos que generar la venta y para eso demoramos no menos de un año en encontrar el distribuidor adecuado y demás, y cuando vendemos, vendemos una zona y un área", destacó.
Vargas Arizu, que proviene de una familia bodeguera, remarcó que detrás del reclamo de retenciones 0 al vino están tanto los gobiernos de Mendoza y de San Juan, como todas las entidades privadas que nuclean a los productores vitivinícolas de 14 provincias.
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La Coviar aportará un estudio para mostrar el impacto negativo de las retenciones
Como representante de esos bodegueros viajaron también varios dirigentes de la Coviar, comandados por su presidente, Mario González.
Para reforzar el pedido de que vuelvan las retenciones 0 a la vitivinicultura, González aportará un un documento realizado por el Observatorio Vitivinícola Argentino que fundamenta por qué esa industria debe continuar exenta del pago de derechos de exportación.
Entre los argumentos que remarcará González ante el secretario de Agricultura, Fernando Vilella, figuran:
- Gran cantidad de empresas exportadora: alrededor de 500 exportadores en 15 provincias, la mayor parte pequeñas y medianas empresas. Una modificación en los derechos de exportación afectaría a este universo de empresas.
- Valor agregado: la cadena vitivinícola es generadora de empleo y en relación a ello, de valor agregado.
- Distribución territorial: 16 provincias cuentan con establecimientos vitivinícolas y 18 provincias producen uva lo que marca el carácter federal de la actividad.
- Alto impacto socioeconómico: en datos de 2021, la cadena vitivinícola (vino) es superior a otras cadenas agroindustriales del país en relación a: cantidad de empleo cada millón de dólares exportado; cantidad de destinos internacionales a los que llega; cantidad de empleo generado cada 100 hectáreas; valor agregado por hectárea; dólares exportados por hectárea. Solo era superada por la cadena sojera en términos de derechos de exportación por hectárea ya que en el 2022 la cadena tributaba derechos de exportación y posteriormente fueron eliminados.
- Demanda de insumos y generadora neta de divisas: la cadena vitivinícola demanda un número importante de insumos, la mayor parte de origen local por lo cual es una actividad neta en lo que respecta a generación de divisas. En estimación considerando el año 2022, se demandaron alrededor de 835 millones de dólares en insumos de los cuales alrededor de 535 millones son nacionales y el resto importados (esto solo considera al vino).
- Alta presión impositiva: según el informe de la Universidad Nacional de Cuyo "Estimación de la carga impositiva que soporta la vitivinicultura argentina", para una bodega pequeña, casi el 80% del excedente de explotación se paga al Estado (nacional, provincial y municipal) en materia de impuestos, mientras que para una bodega grande es el 70% aproximadamente.
- Caída de exportaciones: en términos de volumen, todos los productos vitivinícolas registraron bajas en sus exportaciones en 2022 respecto a 2021 y la caída continuó en el 2023. "Se han perdido 70 millones de litros de vino y alrededor de 40.000 toneladas de mosto", dice la COVIAR.
- Cosecha baja 2023: la última cosecha fue la más baja de los últimos 60 años. Se espera una recuperación en 2024, no obstante en términos productivos el año fue negativo.
- Cambios en el costo energético: la concreción de una modificación en el costo energético (combustibles fósiles y energía eléctrica) impactará negativamente en la producción de uva y en las bodegas. Para el caso de la producción en Mendoza alrededor del 50% de la superficie es irrigada a través de pozos subterráneos, este porcentaje se incrementa en provincias como San Juan y La Rioja llegando a casi el 100%.





