Elecciones 2023

Massa superó a Milei y lo dejó a la defensiva en el último debate presidencial

Sergio Massa (Unión por la Patria) y Javier Milei (La Libertad Avanza) chocaron en el debate presidencial durante la noche del domingo y a una semana del balotaje. Por momentos, la emisión televisiva rozó los 50 puntos de rating

El debate presidencial previo al balotaje tendrá interpretaciones diversas. Pero a pocos minutos de terminada la contienda resultaba claro que, desde la oratoria y la argumentación por turnos, el candidato de Unión por la Patria, Sergio Massa, se mostró más sólido que su adversario de La Libertad Avanza, Javier Milei.

Es claro que las próximas horas serán febriles en cuanto a los balances. Lo cierto es que durante los 6 ejes temáticos de 12 minutos, Milei y Massa cruzaron opiniones con estilos opuestos. El boxeo suele ser pródigo en este tipo de enfrentamientos: el pugilista tosco versus el técnico, el pegador contra el estilista, el amateur frente al profesional.

Así, se vio a un Massa haciendo gala de su vasta experiencia política y a un Milei munido de las mismas herramientas que lo catapultaron hasta este lugar estelar de la vida pública: la vehemencia, la libertad como leit motiv, la cita a autores que conoce un porcentaje mínimo de la población y el contrapunto teatralizado. Marcas registradas.

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Los dos candidatos se sacaron chispas en varios tramos del debate.

Los dos candidatos se sacaron chispas en varios tramos del debate.

En una noche así, todos los detalles cobran significado. Cada uno fue con su equipo al salón de actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Massa, con referentes del peronismo y los movimientos sociales; Milei con parte de su escuadra de La Libertad Avanza y -detalle importante- sin representantes de su flamante aliado, Juntos por el Cambio.

Ambos pasaron las últimas 48 horas velando las armas retóricas que esgrimirían. Milei no había ido al ensayo, sí lo había hecho Massa. Acaso eso se notó un poco ya desde los primeros minutos de la emisión, donde el economista liberal acusó en su gestualidad algo del peso que le implicaba el evento.

El rating del debate fue equivalente al de una final de la Copa del Mundo de fútbol El rating del debate fue equivalente al de una final de la Copa del Mundo de fútbol

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Javier Milei se mostró más moderado que otras veces, aunque volvió a exhibir el abanico de gestos que le sirvió en el prime time televisivo de los últimos años.

Javier Milei se mostró más moderado que otras veces, aunque volvió a exhibir el abanico de gestos que le sirvió en el prime time televisivo de los últimos años.

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"Por sí o por no"

Como rindiendo examen. Así se vio a Milei en la apertura del debate, que justamente versaba sobre lo que -en teoría- es su fuerte, la Economía.

Eso se debió en parte a que un Massa bien "coacheado" consiguió tomar la iniciativa y, cual ajedrecista veterano, le complicó los tiempos a su contrincante preguntando una y otra vez "por sí o por no" si el otro iba a tomar algunas decisiones polémicas, como la dolarización o la privatización de las jubilaciones.

Milei retrucó con evasivas. "Vos no me vas a decir cómo responder", se defendió.

Hubo entrenamiento ahí: el ministro consiguió hacerse con el remate de varios intercambios. Se guardó casi siempre unos segundos para ponerle el moño a la secuencia y dar su propia síntesis final.

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Sergio Massa consiguió mantenerse en eje la mayor parte del tiempo. 

Sergio Massa consiguió mantenerse en eje la mayor parte del tiempo.

Y dado que en un balotaje más que elegirse por un candidato se opta entre dos postulantes, una de las batallas de la noche fue por imponer, más que temas, un marco interpretativo para que los espectadores leyeran el debate.

Así, los previsibles ejes continuidad o cambio, gobernabilidad o anarquía, actitud "anticasta" versus gobierno de unidad, esperanza versus bronca y peronismo contra antiperonismo hicieron que los dirigentes jugaran sus cartas más fuertes. Pero aparecieron otros núcleos temáticos, como el de la salud mental.

"Hace falta un presidente que defienda el trabajo de los argentinos y que tenga equilibrio emocional", le espetó Massa a Milei en un momento.

"¿Y vos lo tenés?", respondió Milei.

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Pinocho y una frase con destino de meme

Sergio Massa optó por un perfil tranquilo, intentando que Milei apareciera como un candidato caótico. Por momentos lo consiguió.

Es cierto que en algunos tramos de la carrera Milei recuperó terreno. Pero cuando lo logró de modo más nítido -desde el lenguaje mediático- fue cuando jugó al agravio personal.

Así, Milei llamó "mentiroso" numerosas veces a su competidor y habló una y otra vez de la consabida casta. Hasta sacó de la galera una expresión con destino de meme: "Si fueras Pinocho, me estarías pinchando un ojo", lanzó. Todo eso "garpa" muchísimo en TikTok e Instagram. Hay que ver si rinde también en las urnas.

Por lo demás, Milei no logró arrinconar al ministro de Economía en los asuntos que podrían haberlo comprometido de verdad, como los precios por las nubes o la incertidumbre respecto a los ingresos reales que tendrán los trabajadores en los próximos años.

El camino era claro. Massa corría con el lastre de ser parte de un gobierno con una macro que tiene más del 100% de inflación anual y una pobreza disparada. Pero no fueron esos los datos que quedaron remarcados.

El fundador del Frente Renovador apeló al futuro sacudiéndose de encima su vínculo con el gobierno nacional. "El 10 de diciembre somos vos o yo, no vengo a discutir ni sobre Cristina ni sobre Macri ni sobre el pasado", pinchó.

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Massa se mostró asertivo y tranquilo, incluso con temas que podrían haberlo complicado más.

Massa se mostró asertivo y tranquilo, incluso con temas que podrían haberlo complicado más.

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El debate desde Mendoza

Desde Mendoza, fue el apartado de Relaciones Internacionales el que hizo que las balas picaran más cerca.

Ocurre que el ministro le preguntó a Milei por la suspensión de los vínculos con China y Brasil. El economista de La Libertad Avanza ha recalcado que, para él, esos gobiernos "comunistas" no deberían relacionarse diplomáticamente con Argentina.

La respuesta de Milei fue que los acuerdos entre privados podrían mantenerse incluso si se rompía con esos países. Algo que no se verifica en la realidad, toda vez que el comercio internacional todavía tiene a los estados como promotores o censores de los intercambios, incluso en economías presuntamente liberales como la de los Estados Unidos.

En el caso de Mendoza, la ligazón económica con Brasil es fundamental. Desde las exportaciones de ajo hasta las de vino -pasando por el turismo- dependen en buena parte de las relaciones con la potencia vecina. Ante eso, Milei propuso "triangular" las ventas para poder seguirle vendiendo, lo que equivale a añadir un paso más a la transacción en lugar de simplificarla.

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Milei tuvo altibajos, como cuando sostuvo que los asuntos de seguridad son estrictamente provinciales (los casos de narcotráfico, por ejemplo, involucran a las fuerzas federales).

Milei tuvo altibajos, como cuando sostuvo que los asuntos de seguridad son estrictamente provinciales (los casos de narcotráfico, por ejemplo, involucran a las fuerzas federales).

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A la caza de los votantes blandos

La bibliografía indica que el debate presidencial -sesgo de confirmación de por medio- casi nunca mueve demasiado la aguja antes de las elecciones.

El sesgo de confirmación es la tendencia a interpretar de manera caprichosa los datos, de forma que avalen y refuercen las creencias previas. Las huestes de tuiteros, tiktokeros, youtubers y otras especies alineadas a favor de uno u otro ya salieron a repetir que había ganado la fuerza propia. El que piensa en un sentido tiende a seguir pensando igual.

Pero el de Argentina puede ser un contexto particular: hasta el sábado, la mayoría de las encuestas serias indicaba que persistía alrededor de un 8% de votantes indecisos y votos en blanco "reversibles", con poca distancia entre los candidatos.

A eso, algunos consultores le añaden otro 8% de ciudadanos que tiene postura, pero podría cambiarla de acuerdo a lo que vio en el debate. Con un condimento que sugirió la consultora Analogías, usualmente vinculada con oficialismo: la mayoría de esos votos "indefinidos" corresponden a mujeres mayores y pobres.

Dentro del público target también estaban los votantes de Patricia Bullrich -23,81% en la primera vuelta- y los del cordobés Juan Schiaretti -6,73%-, que han mantenido un perfil fuertemente "anti K". En esa laguna pueden pescarse sufragios que a la postre serán definitorios.

Más datos importantes para entender lo que pasó. El primer debate presidencial tuvo 42 puntos de rating, el segundo 36. Este arrancó encima de los 30 y alcanzó casi los 50 puntos (a las 22:23 era de 48,5). Más que la final entre Argentina y Francia en Qatar.

¿Cómo redundará todo eso en los resultados del próximo domingo? Los historiadores del futuro tal vez califiquen a la de este domingo como una de las veladas televisivas más relevantes que se recuerden desde el punto de vista político. En efecto, la semana pasada uno de los mendocinos que conoce a fondo los debates electorales, el exgobernador José Octavio Bordón, aseveró que, si los comicios tienen -como muestran la mayoría de los sondeos- un margen estrecho, esta instancia será fundamental.

En suma: es evidente que mucha gente vio el debate. Ahora habrá que tomar decisiones. Y la historia nunca justifica a los distraídos.