La visita de Mauricio Macri a Córdoba tuvo como imagen principal la foto que el presidente se sacó con el gobernador electo, Juan Schiaretti, pero también dejó una imagen que se ha vuelto recurrente en los últimos años. Una persona lo esperó a la entrada del restaurante en donde estaba prevista la reunión y lo insultó.
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Pero según pudo averiguar A24.com con fuentes de la Casa Rosada, la seguridad del presidente seguirá siendo la misma, corriendo el riesgo que implica mostrarse "cerca de la gente".
"El dispositivo de seguridad se va a adaptando siempre a cada actividad y territorio, no es siempre igual", explicaron desde la Rosada.
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"Lo de ayer (por el miércoles) fue una pavada. Es algo que sabemos que puede pasar", agregaron. Incluso admiten que esto ha pasado más de una vez. "Siempre que decidimos no vallar todo un lugar ni "militarizarlo", está el riesgo de que pueda pasar algo así y de hecho paso varias veces".
La estrategia oficial de esta campaña no sufrirá modificaciones. Macri está confiado en que va a ganar, quizás no en octubre pero sí en una segunda vuelta. Y para eso necesita seguir mostrando su gestión, cara a cara con los vecinos.




