Tensión en el oficialismo

Los crujidos internos con los que arranca el año Cambia Mendoza 

En los últimos días, todos los dardos que tuvo que esquivar Suarez vinieron desde sus aliados políticos. El Consenso Fiscal desató una semana de furia en el frente oficialista y algunos partidos internos empiezan a buscar nuevos rumbos. El error de un encargado de redes que alteró más las cosas.  

En Cambia Mendoza ya no tienen pudor para mostrar sus disensos. La última semana del año desnudó como pocas veces las distintas posturas que conviven en el frente. La firma del Consenso Fiscal que propuso el kirchnerismo produjo un pico de tensión. Fueron tantas las críticas internas, que Suarez salió a contestar a los “malintencionados”. El PRO –donde entendieron que el mensaje era para ellos- y los liberales de la coalición -que interpretaron lo mismo- son quienes vienen acumulando más acusaciones públicas. Todo en medio de jugadas silenciosas y nuevas alianzas que se mueven pensando en el 2023.

El acuerdo con la Nación no sólo desató enojos y reproches mutuos. Para muchos de los involucrados –sobre todo en el gobierno-, fue una excusa. Un salvoconducto para seguir golpeando a la conducción desde las propias filas. El famoso fuego amigo, que le llaman, pero con la particularidad de que se viene repitiendo más de lo que a la dirigencia le gustaría y, encima, a través de voces que antes estaban absoluta y gustosamente a favor.

“Eso nos llama la atención”, empezó diciendo un funcionario cercano a las decisiones económicas de la provincia. “Que nosotros nos tomamos el laburo de avisar, de mensajear, les dijimos ‘miren que esto si no lo firmamos es peor, que los impuestos se quedan como están’, se los demostramos con datos, encima, e igual salieron a pegar. Después les pedís explicaciones y no te dan bola”. A esos términos escaló el episodio.

El mensaje con mayor contundencia partió desde el ala liberal de Cambia Mendoza. Fue el más sorpresivo de todos. Un breve documento de repudio al consenso con Alberto Fernández -obviamente denostando la creación y suba de impuestos-, pero que también le marcaba la cancha al gobernador y le decía que no tenía que firmar.

Rodolfo Vargas Arizu fue el último en sumarse. Al bodeguero que encabezó la facción empresaria del oficialismo en las elecciones, lo llamaron el domingo por la tarde, cuando la idea ya estaba cocinada en un grupo donde convergen las legisladoras Josefina Canale, Hebe Casado y el industrial Julio Totero. Se pusieron de acuerdo en que había que hacer circular su postura, aunque sabían que “el gancho” de Suarez era un hecho consumado.

Así ganó la calle y las redes el primer comunicado contra la adhesión mendocina. El repudio se completó luego con el PRO (Omar De Marchi y Álvaro Martínez a la cabeza, y más tarde sumando a sus legisladores); y con la cúpula de la Unión Industrial de Mendoza, que ya había criticado al oficialismo en días anteriores por rehusarse a habilitar nuevamente la discusión minera.

El proyecto para avalar el consenso entró a la Legislatura el jueves y el oficialismo tiene los números para aprobarlo en las dos cámaras. Lo que observan con desconfianza en Casa de Gobierno es otro dato. Tomando las quejas por: la RTO (el intendente propio Rolando Scanio empujó hasta torcer la obligatoriedad de la norma), la boleta única, la actividad minera, el proyecto de reforma a la Constitución, y el mencionado pacto fiscal; en sólo diez días, todos los dardos que tuvo que esquivar Suarez vinieron desde sus aliados políticos

El conflicto con la pata empresaria

Uno de los grandes males que tienen las coaliciones políticas en el poder son los socios que no se sienten socios. Los triunfos en las urnas, lejos de mitigar esas inquinas, suelen potenciarlas. Está pasando en Juntos por el Cambio a nivel nacional y ahora también ocurre en Cambia Mendoza. En este caso, el sector empresario-liberal del oficialismo asegura que nunca les explicaron por qué la provincia se sumaba a la idea presidencial de subir topes impositivos. De ahí surgió el reclamo.

“Si nos hubieran llamado y dicho ‘mirá, tengo que ir a poner la cara acá porque si nos sumamos al Consenso Fiscal me traigo el aval a Portezuelo, o destrabo tal obra pública’, era una cosa. Pero así, inconsulto, como si no fuéramos parte del frente, que es la actitud que han tenido casi desde el minuto uno, no nos gusta para nada. Y ya estamos bastante hartos”, se despachó uno de los ex Cambia Ya.

Pero desde Casa de Gobierno sí partieron mensajes a la pata productiva. Uno de ellos fue un Whatsapp que contenía el esquema comparativo de porcentajes en Ingresos Brutos. ¿Qué se leía allí? Por un lado, los valores que permite el nuevo pacto nacional, y por otro, los que aplicará Mendoza en 2022 (quedaban hasta un 5% por debajo). La demostración de que no habrá ni un solo tributo desfasado.

“Es cierto que enviaron eso”, admiten en lo que fue el hermano menor de Cambia Mendoza. “Pero es muy poco ese cuadrito. No nos alcanza la promesa de no subir impuestos, porque si el día de mañana llega un gobernador que sí quiere incrementarlos, ahora lo va a poder hacer. Y nosotros, cuando vendemos productos a otras provincias, padecemos las subas de los otros mandatarios”, explicaron.

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Comparativa de Ingresos Brutos. El mensaje que enviaron desde Gobierno a algunos empresarios.

Comparativa de Ingresos Brutos. El mensaje que enviaron desde Gobierno a algunos empresarios.

El descontento sigue. Continúan mencionando el enojo por no quedarse con la el lugar que dejó Mariana Juri en Cultura -otorgada a Nora Vicario, una pieza suarista para el gabinete-, y también remiten a un clásico: “Sacamos el diez por ciento de los votos del frente y no tenemos ni un solo funcionario”.

“Por estas cosas, entre otras, lo que fue Cambia Ya no existe más”. La frase sale de alguien que integró las boletas de esa facción buscando un escaño provincial.

El espacio se partió en cinco: Vargas Arizu, que se lanzará por estos días buscando darle una impronta singular a su partido (planea una escuela para dirigentes políticos, por ejemplo); Sergio Miranda, que se quedó con el sello de Republicanos Unidos -la parcela de López Murphy en Mendoza-; Julio Totero, con el ya histórico Movimiento Integración y Desarrollo (MID) que tiene como referente nacional a Rogelio Frigerio, y las mencionadas Casado (Propuesta Participativa) y Canale (PDP), mucho más cercanas al oficialismo.

Esto no implica necesariamente una ruptura. Varios de los referentes, aunque enojados por su poca relevancia en el Gobierno, asistieron al brindis de fin de año que organizó Cambia Mendoza en la finca El Casco este viernes. Quieren formular una apuesta más amplia, pero no se definen -todavía- a pegar el portazo.

El PRO: una queja cada 72 horas y Mafalda gobernando Mendoza

“El mayor enojo es con el Omar. No se puede aprovechar todo para hacer ruido”, resuena en el Gobierno. El malestar es por el nivel de tensión al que el PRO ya tiene acostumbrado al frente. Luego de mostrarse al borde de la ruptura en la semana previa a la última conformación de listas, las torsiones internas motivadas por el sector de De Marchi se han ido incrementando, sobre todo en los últimos días.

Sus intenciones de arrebatarle al radicalismo la conducción de Mendoza (las cuales explicitará los primeros días de febrero, cuando tiene planeado lanzar oficialmente su plataforma) también inciden en el malhumor que hay contra los amarillos adentro de Cambia.

Tan sólo en los últimos doce días del año, le lanzaron cuatro cañonazos distintos a Suarez: no están de acuerdo con la unicameralidad y cuando se vote la reforma constitucional “habrá que ver qué pasa en comisiones”; le pidieron que suspenda la RTO; marcaron que la boleta única no debe permitir votar por lista completa y, por supuesto, se quejaron por la firma del consenso fiscal.

Literalmente, una queja cada 72 horas.

Lo más fuerte llegó esta semana. Tras la ola de acusaciones por el acuerdo con la Nación, el Gobernador respondió en Twitter. Habló de críticas malintencionadas y recordó -una vez más- que la provincia no subiría impuestos. De Marchi recogió el guante y le contestó “DISENSO”, así, en mayúsculas, para volver a decirle que estaba en la otra vereda.

La boleta única puede llegar a ser otro nervio sensible hacia adentro de la coalición. El PRO no aprueba que exista la chance de votar un listado completo de candidatos (como admite el proyecto que presentó el Gobierno) y en su cena de fin de año, hace menos de dos semanas, lanzaron una votación de prueba que, a propósito, no permitía esa posibilidad.

Votaron doscientas personas con listas únicas que les repartieron al llegar al encuentro, una cena en el Hotel Sheraton. Los que se postulaban eran personajes del humor gráfico argentino: compitieron las creaciones de Caloi, Chanti, Quino, García Ferré y Dante Quinterno. Previsiblemente, Mafalda ganó la gobernación de la provincia con el 73% de los sufragios. Y sentó otra crítica a los proyectos del oficialismo.

La boleta única que presentó la fundación Pensar.jpg
La boleta única que presentaron el PRO y la Fundación Pensar.

La boleta única que presentaron el PRO y la Fundación Pensar.

Suarez tuiteó para todos

En pleno mediodía del martes, apareció el volcánico tuit del gobernador. Salió aclarar “ante la errónea y malintencionada información” que circulaba, que Mendoza no tocaría impuestos. Como fue dicho, la pata empresaria pensó que les hablaba a ellos. El PRO pensó lo mismo, que eran los destinatarios. Y la Unión Industrial -que también había salido con los tapones de punta a través de un comunicado-, que no era para ninguno de los anteriores, sino, claro, para ellos. Fuentes de Gobierno dicen que los tres tienen razón.

La UIM había armado una reunión el lunes para definir su postura en torno al pacto de las provincias con Alberto Fernández. Los apuraba el hecho de que la UIA ya había emitido un mensaje de repudio y estaban a punto de enviar uno casi calcado a redes y periodistas, cuando Matías Díaz Telli, el nuevo presidente, junto con otros miembros, pidieron agregar cierto apoyo a Suarez.

Apenas fue un renglón, que valoraba las declaraciones del Gobierno acerca de no subir la carga impositiva, aunque les sonaba insuficiente ante las potestades en que las provincias le cedían a la administración central.

Luego hubo un error del community manager, la persona que maneja las cuentas de la entidad, deslizan desde adentro. Cuando vieron la reacción del mandatario en su brevísimo hilo de Twitter, quisieron amenizar el diálogo con una respuesta inmediata, “celebrando y poniendo en valor” su postura. Pero lo que tenía que ser un retweet (es decir, publicar en conjunto al mensaje aludido) terminó siendo un párrafo aislado y se terminó perdiendo en medio del perfil de los industriales, con apenas una sola reacción. No precisamente la que buscaban.

Para ellos era importante calmar las aguas. Primero, porque ya habían criticado bastante al oficialismo por clausurar el debate minero en la semana previa. Segundo, porque varios funcionarios les habían escrito entre el jueves y el domingo anteriores a la dichosa firma para avisarles cuál sería la postura de Mendoza ante el acuerdo y por qué consideraban que debían firmarlo. Un colchón que, si buscaba amortiguar las críticas del sector, no lo lo logró.

La cena que se canceló por Guzmán

Para el próximo miércoles estaba pactado un encuentro que podía limar asperezas entre el Gobierno y parte del sector empresario y político. La sede sería la casa de Gustavo Kretschmar, de la Asociación de Ejecutivos de Mendoza (AEM), cuentan, y estarían presentes el gobernador, los referentes de la UIM y del Consejo Económico, más algunos de los ex Cambia Ya que tanto enojo manifestaron en la semana.

Sin embargo, la reunión fue pospuesta por el propio Suarez este lunes, luego de que Alberto Fernández lo convocara a la cumbre de gobernadores que será el mismo día: 5 de enero. Allí lo espera Martín Guzmán para explicarle los pormenores de la negociación con el FMI y otros aspectos económicos del año entrante.

Al principio, cerca de Suarez pusieron en duda su participación en esa mesa y dijeron que era muy pronto para confirmar si asistiría. Luego trascendió que el mendocino iba a plantear su participación, pero por videollamada. Algo que no le sirve mucho al oficialismo nacional, cuyo objetivo es enrostrarle al Fondo algunas imágenes de amplio consenso.

Más allá de esas versiones, a los empresarios locales, Suarez les habría confirmado ese mismo lunes, que el asunto le trastocaba la agenda y los tendría que posponer.

No ha trascendido cuáles serán las novedades con las que se puede encontrar allí, pero este diario pudo saber, por fuentes del oficialismo nacional, que las buenas noticias trazadas para enero en torno a la negociación de la deuda, habrían pasado para marzo.

Eso explicaría por qué no hay novedades acerca de las sesiones extraordinarias que iban a proponer en el Congreso, en las que se trataría el Plan Económico Plurianual, fase uno del gran acuerdo con la oposición que necesita Alberto Fernández antes de un careo final con Georgieva.

Por lo pronto, Suarez define por estas horas si arma o no las valijas para estar en la segunda cumbre con el presidente en menos de diez días. La primera ya le trajo varios dolores de cabeza al frente interno.

Y es que “ahora que el peronismo está calmado, nos hacen oportunismo político desde adentro”, se quejan cerca del gobernador.