Hubo un acto de asunción presidencial real, lineal, que se contó cronológicamente. Y hubo otro acto de asunción, repleto de símbolos, de relatos que se leyeron de otras formas por cada uno de nosotros. Signos que fueron interpretados primero por los sentidos, quizás por la emoción, la alegría o el enojo, y luego por el raciocinio.
Por ejemplo, el abrazo inusual, extenso, con palabras al oído entre Alberto Fernández y Mauricio Macri luego del traspaso de los atributos presidenciales.
O la bandera del arco iris, símbolo de la pansexualidad, que el hijo presidencial Estanislao Fernández exhibió en el bolsillo de su saco a modo de pañuelo.
O al propio presidente Fernández empujando la silla de ruedas de la vicepresidenta saliente, Gabriela Michetti. Gestos mínimos que a veces cuentan más que las palabras sospechosamente relucientes de un discurso político.
Esos tres ejemplos fueron bienvenidos actos de concordia para una sociedad que está necesitada de algunos buenos tratos luego de tantos cachetones que hemos recibido desde la política y de su hija más problemática, la economía.
Vestidos y ocasiones
En la Redacción una periodista me hizo notar el vestido "bien republicano, elegante pero discreto" que llevó Fabiola Yañez, la pareja del nuevo presidente. Pero también tuvo varias lecturas la vestimenta elegida por la nueva vicepresidenta Cristina Kirchner, de blanco y con encajes, "como una novia".
Los diarios del mundo, siempre atentos a los relumbrones del conocido liderazgo de Cristina Kirchner, han abierto un paréntesis y han puesto una lupa sobre Alberto, de quien han destacado los diplomáticos esfuerzos por diferenciarse de ciertas formas y tonos del kirchnerismo más duro, a fin de no malquistar de entrada a los mercados y a la opinión internacional.
El diario La Reppublica, de Italia, escribió que la Argentina tiene la posibilidad, luego del civilizado proceso de transición entre Macri y Fernández, de diferenciarse como "un modelo positivo" dentro del conflictivo panorama que se vive en América Latina.
¿Estaremos (se preguntan en los diarios europeos) ante la posibilidad de un "peronismo persuasivo", que no asuste a los inversores y que muestre que está realmente dispuesto a renegociar su enorme deuda externa?
¿Asumir o escalar?
Asunción puede significar el hecho de asumir sólo una responsabilidad. Pero también la de ascender, es decir subir o escalar simbólicamente. He ahí uno de los misterios que trae el nuevo gobierno votado por el 48% de los argentinos.
Esos argentinos votaron tanto a Alberto y a Cristina. Adquirieron el paquete completo, ¿Tendrán ambos la habilidad política de no pisarse en sus tareas, de respetar la institucionalidad, y priorizar al país y a sus ciudadanos por sobre todas las cosas? Misterio.
María Elena Walsh, que sabía emocionarnos, lo dijo de manera ejemplar:" Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí, resucitando".
¿Podría definirse mejor a los argentinos?
