La escasez de dólares en el Banco Central y la imposibilidad de importar varios insumos ya repercuten fuertemente en la producción industrial mendocina. Varios empresarios locales no sólo se vieron obligados a bajar el nivel de productividad y a adelantar vacaciones de sus empleados, sino que por el retraso en la entrega de trabajos pedidos por empresas extranjeras, ya pagan siderales sumas en dólares en multas.
La falta de insumos obliga a industriales a pagar millonarias multas en dólares por incumplir pedidos
El panorama de los industriales no parece para nada alentador. Para producir no sólo les faltan insumos que se importan, sino que ya escasean incluso algunos insumos de producción nacional que tienen algún componente importado.
Y por si no bastara con eso, hoy se les complica que sus proveedores extranjeros accedan a venderles mercadería con las condiciones impuestas por el Gobierno nacional, que prevé el pago a esos proveedores en 6 meses. Lo que sucede es que la Nación ya ni siquiera está cumpliendo con ese plazo, sino que se está retrasando hasta 3 meses más, con lo cual esos proveedores extranjeros deben esperar hasta 9 meses para que se les pague la mercadería que entregaron en tiempo y forma a sus compradores argentinos.
"Todo hace que nos retrasemos mucho con la entrega de los trabajos que hacemos para el exterior, y si bien algunas empresas entienden que son razones de fuerza mayor, otros directamente nos imponen sumas millonarias de multas. Para dar una idea nosotros nos retrasamos en un trabajo valuado en 1 millón de dólares y esa empresa nos impuso una multa del 1% de ese valor diario, por lo cual debimos pagar 10.000 dólares por día. Eso para nosotros son $10 millones y nos genera un agujero tremendo en la rentabilidad", contó el experimentado empresario metalmecánico Julio Totero, uno de los integrantes de Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (ASINMET).
La queja de Totero es también la de varios industriales mendocinos que hicieron el camino administrativo para que el Gobierno nacional les aprobara la importación, lograron que el vendedor en el exterior les acepte el pago en 6 meses, depositaron el monto de la compra en pesos para que el Banco Central liberara las divisas en dólares, pero luego se sorprendieron cuando ese mismo proveedor les negó una nueva venta por el atraso de la Nación a la hora de girar la deuda.
Por si fuera poco, ese retraso en el pago les genera a los empresarios una mala fama en el exterior, porque siempre la deuda aparece siempre a su nombre.
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A falta de producción se recortan horas extras o se adelanta vacaciones
Lo que sufre Totero no es privativo de la industria metalmecánica. También impacta, por ejemplo, en la industria automotriz.
"Está sucediendo que hay 1.000 camionetas listas para exportar pero no pueden salir porque les falta un chip que necesita el sistema de airbag para funcionar. Aunque suene irracional, esos chip que se importan tal vez cuesten 50 dólares cada uno, pero como no se autoriza esa importación nos perdemos de exportar esas camionetas", contó Matías Díaz Telli, el presidente de ASINMET.
Esa imposibilidad de exportar que hoy padecen varios industriales mendocinos, sumado a que ven resentida su capacidad de producción por la falta de insumos, hace que varios ya hayan decidido recortar a sus empleados las horas extras o hayan adelantado vacaciones.
"La industria alimenticia, por ejemplo, debiera tener su mayor producción a fin de año, pero resulta que una industria que procesa durazno no puede importar sulfato de amonio que usa para pelar esa fruta. Entonces tiene dos opciones: o lo paga a costos altísimos cuando ese insumo aparece y luego lo traslada a precios en la góndola, o ante la falta decide parar y adelanta vacaciones para no sostener abierta una industria que es improductiva", ejemplificó Díaz Telli.
Otra realidad situación aqueja a la metalmecánica mendocina es que justamente por los atrasos en la entrega de trabajos al exterior se empiezan a caer contratos y ante la incertidumbre que genera también el plan económico que pueda tener quien gane las elecciones presidenciales, prefieren hacer un parate productivo a la espera de que pueda darse una reactivación.
"En lo concreto, nuestra empresa hace un mes y medio que no recibe un cliente nuevo y tenemos contratos hasta febrero o marzo del 2024. Con ese panorama decidimos cerrar la primera quincena de enero hasta ver qué propone el nuevo gobierno y cómo nos impacta ese nuevo esquema", se sinceró Totero.
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