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La Justicia quedó en deuda en la audiencia por Sodimac

Editado por José Luis Verderico
verderico.joseluis@diariouno.com.ar

El Colegio de Abogados había puesto el grito en el cielo a fines de 2018 cuando denunció públicamente por escrito que los letrados recibían "un trato indigno" en los tribunales por falencias operativas y edilicias en el fuero Civil.  Rápidamente la Suprema Corte, con su presidente Jorge Nanclares a la cabeza, salió al cruce, organizó una reunión institucional, prometió mejoras y aquietó las aguas. Sin embargo, este lunes, las condiciones en que se desarrolló la audiencia de conciliación por la instalación del híper Sodimac en Guaymallén fue otra muestra concreta de que los problemas están lejos de resolverse. Muy lejos.

El 4º Tribunal de Gestión Asociada funciona en el quinto piso. Abogados y ciudadanos hacen fila para entrar a las dependencias ubicadas en los sectores Norte y Sur. En este último se ubica la sala de audiencias número 8. A las 10.30 comienza,  puntual, el cónclave de conciliación ordenado por la jueza Fabiana Munafó a raíz de la presentación vecinal de un amparo contra la instalación del híper en la playa oeste del Shopping.

Desde la Corte habían asegurado que por tratarse de un acto de gran importancia pública la prensa podría ingresar y tomar notas del desarrollo de la audiencia. Y allá fue Diario UNO.

En el camino, el cronista intuye que, por tratarse de un acto de gran importancia pública, se haría en alguna de las salas de tamaño mediano. Debían participar los abogados de los amparistas y de la firma propietaria del Mendoza Plaza Shopping y algunos testigos, entre ellos el gerente del centro comercial, además de los funcionarios judiciales. Mayúscula fue la sorpresa al advertir que la audiencia se estaba desarrollando en una oficinita donde ¡no cabían ni siquiera los que debían exponer sus argumentos! Estaban todos apiñados, de pie, como quienes viajan en el último colectivo del día. La incomodidad reinaba. Manipular un escrito o desplegar un cuerpo de expediente ahí era lo más parecido a un capítulo de Misión imposible. ¿Tomar nota? De ninguna manera. No pisarse ni darse un codazo ya era un triunfo.

Claro está que tampoco hubo lugar para que UNO presenciara el cónclave y escuchara los pro y los contra de instalar el Sodimac en Guaymallén. Más allá de este detalle el cronista se va pensando en que así no debería desarrollarse ningún acto judicial que se precie de tal en ningún sistema judicial que se precie de impartir justicia.

Esta afirmación va más allá de las estadísticas, herramientas con las que algunos funcionarios públicos se regodean pero que difícilmente representan la eficacia bien entendida de un sistema que debe prestar un servicio público.

Lo del colapso en las dependencias judiciales argentinas no es nuevo. La eliminación del papel a cambio de la oralidad de los procesos es uno de los primeros pasos para remediar este flagelo. Pero hay más por hacer. Lo planteó el Colegio de Abogados, que no debería bajar la guardia. 


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