Un aluvión de magistrados provinciales, en su mayoría jueces, renunciaron hace poco más de un año para asegurarse la mejor jubilación esquivando la reforma previsional que la Provincia terminaba de convertir en ley. Sin embargo, a esta altura, la ANSES aprobó apenas un puñado de todos expedientes iniciados facilitando el retiro de unos pocos magistrados. Por eso, hoy, la gran mayoría de esos renunciantes sigue en sus cargos esperando la jubilación para retirarse.

Salvo un par de excepciones, todos los protagonistas de este asunto no ven la hora de que ANSES resuelva los expedientes previsionales. Los propios interesados son los magistrados porque, si bien renunciaron condicionando su salida al otorgamiento de la jubilación, jamás esperaron que las gestiones se estiraran tanto en el tiempo.

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En el Poder Ejecutivo también están urgidos y por diferentes motivos: para dejar de pagar la semejante masa salarial que representan los haberes mensuales de los magistrados y para disponer de los cargos y, de este modo, facilitar el recambio y la renovación de las filas del Poder Judicial.

Por eso, cada parte a su turno -los magistrados que esperan la jubilación y el Gobierno que necesita y quiere que se jubilen- acuden a la Oficina Técnica Previsional, el organismo del Gobierno de Mendoza encargado de contactar con la ANSES sede central para hacer el seguimiento de cada expediente.

Jorge González es el coordinador ejecutivo de la OTP y, más allá de los vaivenes y colores políticos que han identificado al Gobierno de Mendoza y a ANSES -vaivenes y banderías que indudablemente han tenido mucho que ver- repite una frase que suena a sentencia: "Se trate de magistrados, policías y/o agentes penitenciarios, en la OTP siempre actuamos con un solo objetivo: que los trámites jubilatorios se concreten".

"La persona que inicia el trámite para retirarse pone cierta expectativa en obtener el beneficio y por ende ya piensa de otra manera acerca de su trabajo. Sucede con el personal de la seguridad y los magistrados, y es lógico que así sea, es comprensible. Por eso, desde el Estado hacemos todo lo posible para facilitar y agilizar la aprobación de los beneficios" "La persona que inicia el trámite para retirarse pone cierta expectativa en obtener el beneficio y por ende ya piensa de otra manera acerca de su trabajo. Sucede con el personal de la seguridad y los magistrados, y es lógico que así sea, es comprensible. Por eso, desde el Estado hacemos todo lo posible para facilitar y agilizar la aprobación de los beneficios"

La pandemia metió la cola

A comienzos de 2020 un aluvión de magistrados mendocinos, entre ellos jueces, fiscales, asesores de menores y defensores oficiales, renunciaron con la condición de dejar sus cargos cuando ANSES les notificara el pago del primer haber. Es decir, la renuncia fue condicionada.

Así supimos de casos de magistrados emblemáticos que habían dimitido, como los penalistas Gonzalo Guiñazú, Carlos Díaz (presidente del primer megajuicio por los abusos a menores sodomudos en el Próvolo) y Jorge Coussirat; la fiscal de Accidentes Viales Liliana Giner y la laboralista Ana María Salas, entre otros.

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Carlos Díaz, juez mendocino que renunció en la pandemia y ya se jubiló.

Carlos Díaz, juez mendocino que renunció en la pandemia y ya se jubiló.

En esa nómina también figuran magistradas del Valle de Uco, de la zona Este y hasta la mismísima Gabriela Urciuolo, quien actualmente preside en los tribunales provinciales el segundo megajuicio del caso Próvolo (proceso que desde hace más de un mes navega en las aguas propias de las formas jurídicas que de los hechos de abuso sexual que tienen a nueve mujeres en el banquillo).

También funcionarias de la Suprema Corte de Justicia.

A los sumo en seis meses, u ocho, a más tardar, todos esos usías se veían ya alejados de sus despachos y de los pleitos por resolver e iniciando la vida de retirados y cobrando sueldos importantísimos por años de trabajo y de antigüedad impactando en sus bonos de sueldo. Pero la pandemia de Covid-19 metió la cola: prácticamente paralizó la actividad pública en todo el país durante 2020 y ese freno repercutió en la aprobación de esos expedientes previsionales.

Pero no solo la pandemia hizo que del aluvión de renunciantes apenas un puñado lograra el objetivo, porque también tuvieron que ver: las abismales diferencias políticas entre las conducciones del Gobierno de Mendoza y de la ANSES y un detalle no menor: todos los trámites iniciados tenían mucha documentación en papel que debió ser escaneada en Mendoza antes de ser despachada a Buenos Aires.

Y la plata, cuándo no. Porque cada vez que ANSES, es decir el Gobierno nacional, jubila a alguien asume que debe empezar a pagarle. Y en épocas de pandemia y asistencia social a trabajadores/empresas y demás, a muchas autoridades les urge invertir el dinero en esas cuestiones antes que hacerlo en jubilaciones que pueden seguir esperando.

Unos, sí; otros, no

Liliana Giner, Carlos Díaz, Jorge Coussirat, Mercedes Herrera y Luis Edgardo Spampinato son algunos de los que integran la breve nómina de magistrados que ya dejaron el cargo porque les llegó la jubilación. De hecho, en los tribunales, muchos de los que acuden al despacho de Coussirat solo encuentran el cartelito con su nombre y apellido en la parte superior del marco de la puerta de acceso.

Liliana Giner
Lilina Giner, que se jubiló como fiscal de Delitos Viales.

Lilina Giner, que se jubiló como fiscal de Delitos Viales.

Del otro lado, y como el coronel que esperaba la jubilación en la novela de García Márquez, está la mayoría de los que, hace poco más de un año, le firmaron la renuncia al gobernador Suarez con la condición de recibir el retiro. Entre ellos, el histórico Gonzalo Guiñazú, Adriana Gurgui, Jorge Luis Del Pópolo -el juez que condenó a Luis Lobos en 2019-; y Rodolfo Casetti (de Tunuyán y con múltiple competencia a su cargo).

Los que esperan son mayoría. Sus trámites están en diversas etapas. Los más demorados aun están en la jefatura Regional de ANSES Mendoza, les siguen los que ya están en Buenos Aires, más precisamente en la Mesa de Entradas de la sección Trámites Complejos de ANSES.

Los que están en un punto medio figuran entre los Recaratulados y los más avanzados están en las etapas denominadas Determinación de Derecho (se fija cuánto percibirán cuando les den el retiro) y Resuelto.

El objetivo es el retiro, objetivo que se cristaliza con una tres palabras que sintetizan la definición, el gran anhelo de los que quieren jubilarse y del Gobierno, e incluso del mismísimo Poder Judicial de Mendoza. Y esas tres palabras son Expediente Previsional Acordado.