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Así no podemos iniciar: abran paritarias

Una vez más utilizamos este medio para que se escuchen las necesidades y reclamos de la comunidad educativa, porque el gobierno ha cerrado toda vía de diálogo. Son reclamos que deberían discutirse en ámbito de la paritaria, la misma que el gobierno suspendió unilateralmente en el inicio del aislamiento social. Cuatro meses después, con prácticamente todas las instituciones del Estado funcionando, sigue cerrada.

Mientras se escribe esta nota, finaliza una semana entera de jornadas en las escuelas. El gobierno llamó a discutir un protocolo ante un eventual retorno a las aulas y a planificar el cuatrimestre de clases que pretenden iniciar. Un protocolo inviable e irrealizable sin inversión -que nunca llega- y sin más sobrecarga sobre las espaldas de los educadores y educadoras: quieren que enseñemos en a distancia y presencialmente.

No tenemos expectativa en que los resultados de esas jornadas sean escuchados. Sabemos que luego el gobierno comunica lo que quiere comunicar, tenga o no que ver con la realidad. No acepta otro espejo que el que le devuelve la  imagen de sus deseos.

Y aun así, no se puede negar la realidad. Queremos nombrar, entonces, esa realidad y reclamar lo que es justo en nombre de la realidad.

Queremos decir que el gobierno, desde marzo, se desentendió completamente de la educación. El vínculo pedagógico con nuestros estudiantes se sostuvo a fuerza de voluntad y de invertir nuestros devaluados salarios en datos, internet, arreglo de dispositivos para poder seguir -a duras penas- enseñando.

Queremos decir que mientras la inflación crece, los sueldos caen. Que mientras el gobierno provincial congela salarios, comer, alquilar y pagar el internet con que educamos se hace imposible. Que nos han negado, incluso, el aguinaldo. El magro aguinaldo que íbamos a destinar no a vacaciones, sino a pagar las deudas de nuestros hogares.

Queremos decir que a nuestros estudiantes no se les garantiza el derecho a la educación. No tienen recursos, no tienen conectividad. Miles no tienen hogares con condiciones mínimas para estudiar. Porque la pobreza crece. Es un mal que avance mientras las soluciones no llegan. Y trepa ya al 40% de la población. Allí donde la escuela pública intenta llevar un poco de contención, afecto, compañía y educación; hoy eso es menos posible. Y las desigualdades educativas hacen que la sociedad en su conjunto sea más desigual.

Queremos que se sepa que, ante un eventual regreso a clases, el Estado llevaría a miles de niños y niñas, jóvenes y adultos y adultas a una calamidad sanitaria. Lo más elemental, como el agua, es un servicio que no todas las escuelas tienen. El jabón en los baños, un lujo desconocido. Lavandina, un bien preciado que se compra con lo que comunidad aporta a través de las cooperadoras.  ¿Recuerda, señor gobernador, que en marzo dieron un refuerzo de $600 para limpieza en las escuelas? Nosotras y nosotros sí. Porque de esas pequeñas burlas crueles está sembrada la política educativa del gobierno.

Queremos decir que no habrá inicio normal de clases. Nuestro compromiso está intacto y ante cada adversidad crece. Docentes, celadores/as, directivos, preceptores/as, trabajadores/as de los servicios de orientación; todas y todos hacemos todo y más de lo que es posible. Pero no basta con buenas intenciones: sin políticas de Estado, las buenas intenciones no son más que semillas que caen campo yermo.

Sabemos que el Dr. General de Escuelas ha dicho públicamente que no hay paritarias porque la recaudación no alcanza. (Si así fuera, al menos, se sentarían a negociar condiciones de trabajo. Pero ni eso). Dicen, entonces, que el problema es la recaudación. También tenemos ideas para eso: dejen de pagar a bonistas y acreedores multimillonarios que duplican su riqueza  de la noche a la mañana mediante la especulación; busquen la riqueza donde está y donde siempre estuvo, entre quienes son los dueños de todo. Graven con impuestos a las grandes empresas y a los grandes patrimonios. La plata está; lo que falta es la decisión política de los gobernantes.

Lunes 27 y martes 28 retenemos tareas. Es apenas una porción de todos los derechos que ustedes “retienen”, de todo lo que niegan a trabajadores/as, estudiantes y familias. No necesitamos más reconocimiento verbal, ni gestos, ni saludos. Queremos hechos. Por eso, exigimos que abran paritarias. Los trabajadores y trabajadoras de la educación somos una multitud muchas veces silenciosa. Pero la bronca crece. Y un día desborda. Abran paritarias.

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