Análisis y opinión

Había una vez un 9 de Julio de 2024

El Pacto de Mayo libertario dista de la epopeya de los libertadores del 1800, pero con voluntad política puede convertirse en una bisagra hacia el despegue del país

La rúbrica estampada por Javier Milei y 18 gobernadores -incluido Alfredo Cornejo-, le otorga un sesgo institucional a un acto político que cobra trascendencia en una época caracterizada por la grieta interminable.

La pretendida refundación del país, aunque suene rimbombante, marca una intención de cambio real con el impulso multipartidario, con la concurrencia de sectores de la oposición y los expresidentes Mauricio Macri y Adolfo Rodríguez Saá.

Es cierto que la coyuntura política es la que define un antes y un después, aunque la búsqueda de consensos sobre la base de políticas de Estado expresa la voluntad de sellar compromisos estables en pos de objetivos ambiciosos, lo que contrasta con la inestabilidad constante que caracteriza al país.

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Milei durante el desfile militar del 9 de julio. 

Milei durante el desfile militar del 9 de julio.

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El acuerdo llega en una etapa de drásticos ajustes en los gastos del Estado, que hasta se está llevando puesta la inversión pública indispensable, y en un contexto de endeudamiento, escasez de dólares e inflación. Nada nuevo bajo el sol, excepto el cambio de paradigma que encarna el presidente Milei, quien ha sabido cosechar amplios consensos en la sociedad argentina.

La emisión descontrolada, el déficit fiscal, la presión impositiva, y el endeudamiento han sido los elementos identitarios de las políticas nacionales durante décadas, con ciclos que sólo se han diferenciado en poner más énfasis en alguno de esos componentes que en otros.

El resultado se ha traducido en desbarajustes de las cuentas públicas, en un Estado desfinanciado, parasitado e ineficiente, en una amplia gama de corruptelas y privilegios, en la conformación de un empresariado prebendario y, en la fatal consecuencia de que la mitad de los argentinos y argentinas sean pobres. Imperdonable en un país dotado de valiosos recursos naturales y con un capital humano de jerarquía, a pesar de todo.

Algunos de los postulados del Pacto de Mayo, acuerdo político que debería trascender al gobierno actual, no son otra cosa que una expresión de deseos. Claro que el hecho de constituir un acto a la vista de todos en un ambiente de solemnidad deja impreso un compromiso acerca de la necesidad de sostener el equilibrio en la administración de la hacienda pública.

El más discutible es la meta pretendida del 25% del PBI como tope del gasto público. Es comprensible el espíritu que anima ese punto, pero lo importante es tener en cuenta en qué y cómo se gasta, más que un número arbitrario.

Ejemplos disímiles y contradictorios se encuentran en el mundo y en la región. Nuestro vecino Chile tiene una relación del 27% sobre el PBI, a fuerza de austeridad y años de aplicar políticas promercado, pero no ha logrado salvar la brecha social. Perú, con el 24% de gasto público sobre el PBI, ha sabido valerse del bajo peso de su Estado para sortear los vaivenes políticos y que su economía permanezca estable. Venezuela tiene 25%, paradógicamente la proporción del gasto que propone Milei para la Argentina que, según datos del 2023, alcanzó 37%. (Fuente: Datosmacro.com)

Una potencia como Japón, sin embargo, tiene 43% frente a su PBI, Alemania anda por el 49, España 46 y Nueva Zelanda 42%. Son ejemplos de que no es la relación gasto público/PBI lo crucial, sino el tamaño de la torta, cómo se financia el gasto y la distribución del ingreso.

Resulta auspicioso que el Acta de Mayo contemple a la educación como pilar fundamental, pese a que se haya incluido a último momento. Los países prósperos se han edificado sobre la base educativa para su desarrollo económico y humano, como lo supo experimentar la Argentina en generaciones pasadas y que se fuera desintegrando desde los noventa en adelante.

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Cosecharás tu siembra

La adenda al convenio de la reparación por los perjuicios de la promoción industrial, que se suma a la reactivación de las obras nacionales, confirman la sintonía del gobierno de Alfredo Cornejo con el de Javier Milei, y viceversa.

Claro que la Provincia podrá arrancar su crecimiento con bríos sólo cuando el país ordene su macroeconomía y cobre impulso, pero mientras tanto va preparando el terreno en el sector minero y el hidrocarburífero.

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Sintonía. Alfredo Cornejo junto al jefe de Gabinete de Milei, Guillermo Francos. El mendocino ha dicho que algunas propuestas del gobierno nacional son "música para los oídos".

Sintonía. Alfredo Cornejo junto al jefe de Gabinete de Milei, Guillermo Francos. El mendocino ha dicho que algunas propuestas del gobierno nacional son "música para los oídos".

Precisamente, Milei resaltó en su discurso que hay que desarrollar la minería como uno de los ejes para salir de la pobreza, y estableció una comparación con las exportaciones de 50.000 millones de dólares en cobre que tiene Chile, lo que duplica los valores de la soja.

Las inversiones podrán multiplicarse cuando el país dé señales de estabilidad a largo plazo y, en tal sentido, el gobierno provincial meritúa de manera positiva las sanciones de la Ley Bases y la reforma fiscal.

La decisión conjunta de desprenderse de las acciones del Estado nacional y de las que están en manos de la Provincia de una compañía emblemática como IMPSA también dan cuenta de la armonización política de ambos gobiernos.

Más vientos en el mismo sentido soplan con la baja del gasto y el fin polémico de la lucha activa antigranizo por aviones, con lo cual el Gobierno se habría comprado un verdadero problema. Cuando llegue la temporada granicera y con las primeras tormentas, difícilmente haya malla que logre contener el descontento por los daños en la producción y en las zonas urbanas.

Mucho más esperanzador es proyectar un futuro próximo plagado de inversiones virtuosas con los 1.023 millones de dólares que dispone la Provincia para inyectarlos en la inversión productiva.

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Las prioridades se han perfilado hacia la tecnificación del agua y las obras energéticas que tengan repago como factor común.

La subsecretaria de Infraestructura y Desarrollo Territorial, Marité Badui, destacó en una entrevista con el programa "Mediodía", de radio Nihuil, que se ha venido trabajando en distintos proyectos ejecutivos que están cargados en el Banco de Inversión Pública junto a las propuestas de los municipios.

Ahora se deberá determinar cuál será el plan de obras de la Provincia que será contemplado en el presupuesto, independientemente del origen del financiamiento.

Los proyectos pasan por el Banco de Inversión Pública, donde se aseguran estándares mínimos de evaluación económica y social. Luego se discutirán en el marco de la Ley de Presupuesto, clarificó Marité Badui.

Lo cierto es que, pese a la crisis general, se abren perspectivas propicias que Mendoza deberá saber capitalizar, siempre con la condición de que el país ofrezca escenarios de estabilidad y certidumbre.

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