En el PJ mendocino hay una clara grieta que divide al partido por la mitad y no es entre kirchneristas y ortodoxos. Es entre los que quieren una fórmula de conjunto entre la precandidata K Anabel Fernández Sagasti y Alejandro Bermejo, el hombre elegido por la dirigencia y los intendentes justicialistas para pelearle la gobernación al radicalismo.
Entre los que quieren ir separados a las urnas y los que abogan por ir juntos hay tanto kirchneristas como tradicionales. Tanto dirigentes como militantes. Aunque ninguno lo dice a viva voz, la balanza se está inclinando en los últimos días por la separación. Sin embargo, aún no está dicha la última palabra.
Los argumentos separatistas
Quienes avalan la teoría de que es mejor que kirchneristas y tradicionales vayan con sus propias listas, sostienen que es la mejor opción para conquistar electores. El motivo es que, según manifestaron, muchos votantes que no tienen una postura ideológica determinada, consideran al peronismo como una propuesta homogénea y esto resta posibilidades de ganar. El desafío para ellos es diferenciarse y que sea la ciudadanía la que decida a quién apoyar.
Por otra parte, hay muchos inconvenientes para cerrar las listas, porque "todos quieren estar", y se hace muy complejo congeniar el sitio de cada uno. Los que piensan de esta manera, aseguran que es más fácil que Anabel Fernández Sagasti y Alejandro Bermejo se pongan de acuerdo entre ellos sobre quien ocuparía cada lugar en la fórmula que conciliar los lugares hacia abajo.
Por último, los que apuestan por llevar listas separadas sostienen que no es bueno que el sector de los hermanos Félix, quienes tienen los votos del Sur, no se vea reflejado en la fórmula. Esto porque si hay una línea interna que ha quedado en pie después del desmembramiento de los Azules, es la de los Félix.
Los que quieren la unidad
Huelga decir que los que quieren que el kirchernismo y el PJ vayan juntos, piensan en que una propuesta que incluya a más personas con diferentes perfiles, da mayores posibilidades de ganar. Este grupo apuesta a que si bien la figura de Cristina Fernández de Kirchner puede ser polémica, dejarla afuera es restar una porción de votos nada despreciable y totalmente consolidada. En otras palabras, Cristina no convoca a simples votantes, convoca a fieles que nunca acompañarían otra propuesta.
Así las cosas y sin tener siquiera en cuenta a los posibles votantes de Rodolfo Gabrielli, todo indica que este dilema se resolverá en los días venideros. Las fuentes consultadas vaticinaron que es muy probable que sea en el transcurso de la próxima semana.
