Análisis y opinión

¡Flor salve a la Reina!: intendenta milita una ley que coarta el poder de decisión de las comunas

La intendenta de Santa Rosa milita una ley provincial para que los municipios no puedan decidir por sí mismos sobre la elección de las reinas vendimiales

Cuesta entender a algunos intendentes mendocinos que en lugar de estar de cabeza planificando cómo se puede hacer crecer a sus departamentos, se ocupan en cambio de asuntos que no van al centro del interés municipal y que en nada mejorarán el futuro de sus comunas.

Un caso: la intendenta peronista de Santa Rosa y ex Reina Nacional de la Vendimia 2010, Flor Destéfanis, quien debería estar obsesionada por hacer de su comuna un ámbito viable para el crecimiento social y económico de los santarrosinos, propicia, en cambio, una cruzada para que se vote en la Legislatura una Ley Provincial de Vendimia que asegure que a ninguna comuna se le vaya ocurrir eliminar la elección de reinas en sus fiestas departamentales de la Vendimia.

Empoderadas

Flor Destéfanis afirma, a través de su prédica a favor de las reinas, que no quiere que se pierda ese lugar para las mujeres, Según ella, la elección de la reina vendimial las ha empoderado. (¡Perdón, empoderamiento: vos no tenés la culpa de las cosas que se dicen en tu nombre!)

Una mujer empoderada es una persona que toma sus propias decisiones, que no avala que las mujeres sean electas por su belleza física, que estudia, se preocupa y pelea por tener los mismos derechos que los varones.

¿Qué tiene que ver esto con coronas, capas y bastones de mando de utilería? Nada. Vivimos en una república donde no deben haber ni primeras damas, ni primeros caballeros ni reinas de cotillón.

Destéfanis comanda un departamento que alguna vez fue definido de "inviable". En efecto, Santa Rosa ha tenido algunos intendentes a los que se recuerda muy mal, rubro en el que resalta con luz propia Sergio Salgado. Luz mala, habría que agregar.

La jefa comunal pretende que esa nueva ley que ella propone le otorgue un nuevo rol a la Reina Nacional y que los municipios no puedan decidir per se si quieren terminar o no con las elecciones de reinas. Cualquier mendocino que escucha eso pega un respingo. ¿Una intendenta elegida por el pueblo pide que se le recorte poder a los municipios?

Te prohibo

Eso de pretender prohibir decisiones que le competen a las municipalidades es algo que se da de patadas con la autonomía comunal. Los municipios no fueron creados ayer. Son parte constitutiva de la democracia y por algo tienen sus concejos deliberantes para darse sus propias ordenanzas.

Por ejemplo, ordenanzas para que no hayan más reinas vendimiales, como hizo Guaymallén al entender que era imposible que, a esta altura de los tiempos, se siguiera manteniendo desde un gobierno municipal esos concursos de belleza, a los que ahora se quiere emperifollar con otros roles.

Destéfanis dice que en esa nueva ley que ella propone, la reina "debe tener voz y voto y manejar una agenda de trabajo acorde a su función y como contraprestación al salario que se le paga como reina".

Advierte también que "hay que aprovechar ese lugar, que no se pierda". Típica idea del gremialismo estatal de que ningún cargo público debe desaparecer, más allá de que sea necesario o no, total el Estado bobo (todos nosotros) se hace cargo.

El caso de la jefa comunal de Santa Rosa se suma a otro ejemplo reciente, el del intendente Fernando Ubieta (PJ), de La Paz, quien ha vuelto a ser noticia no porque haya anunciado programas de expansión económica y social en ese departamento pobre, sino porque insiste en regalar juguetes a todos los niños paceños con plata de la Comuna. Eso es para él una política de Estado, que la va a mantener hasta que concluya su mandato, según ha dicho, en tono desafiante.

La otra campana

En la vereda de enfrente, tenemos al intendente de Malargüe, Juan Manuel Ojeda (UCR), quien se muestra desesperado porque muchas de las riquezas de ese municipio están frenadas por falta de decisiones que deben tomar tanto la Provincia como la Nación.

Por ejemplo, el comienzo de las obras de la presa Portezuelo del Viento sobre el río Grande está frenado porque depende de un laudo del presidente Alberto Fernández. La riqueza minera del departamento sigue sin ser explotada de manera segura y sustentable, y la actividad petrolera no ha logrado volver a los años de esplendor. Pero Malargüe resiste. Actúa.

Mientras unos hablan de coronas o de vivir haciendo regalos con plata ajena, Ojeda clama desde Malargüe para que le permitan hacer crecer a su departamento, que es distinto al resto de la provincia, y que debería tener un apartado especial en la Ley minera. Además, en esa jurisdicción se ubica la lengua mendocina de Vaca Muerta, que es otro de los grandes proyectos que aguarda su desarrollo.

El malargüino habla de generar empleos genuinos, de expandir la riqueza, de posibilidades de ascenso social, de crear decenas de pymes, de buenos sueldos, de transformar ese municipio, como ya se hizo en otra ocasión con el turismo a través de la creación de Las Leñas. Perder Portezuelo del Viento por intrigas y minucias partidarias que se definen en la Casa Rosada sería un triunfo de la antipolítica.

Ojeda no hace nada del otro mundo. Cumple con su función. Hace lo que se espera de un intendente. Las diferencias están a la vista.