La Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) atraviesa una de las elecciones más reñidas de los últimos años. Con el escrutinio en marcha, la disputa entre Gabriel Fidel y Adriana García se mantiene abierta y, hasta el momento, ninguna de las dos fórmulas logra mostrar una ventaja concluyente.
La segunda vuelta electoral se desarrolló este martes en las distintas facultades y dependencias de la casa de altos estudios, donde docentes, estudiantes, graduados y personal de apoyo académico fueron convocados para elegir al próximo rector o rectora.
A medida que comenzaron a llegar los primeros datos, tanto en el oficialismo universitario como en los sectores opositores evitaron anticipar resultados. La paridad que reflejan las distintas mesas escrutadas alimentó la expectativa sobre quién sucederá a Esther Sánchez al frente de la UNCuyo.
Por un lado compite Gabriel Fidel, actual vicerrector y candidato de la alianza oficialista Interclaustro, espacio que gobierna la universidad desde 2014. Lo acompaña en la fórmula María Flavia Flippini, actual decana de la Facultad de Ciencias Agrarias.
Del otro lado se encuentra Adriana García, ex decana de la Facultad de Filosofía y Letras, quien encabeza la propuesta Encuentro Plural junto a Ana Sisti. La candidata ya había competido por el Rectorado en 2022 y en aquella oportunidad quedó cerca de forzar una segunda vuelta frente a Esther Sánchez.
Expectativa por el resultado
La expectativa por el resultado se incrementó durante toda la jornada. Incluso antes del cierre de los comicios ya se advertía una participación menor a la registrada en la primera vuelta del 9 de junio, especialmente entre los estudiantes.
Más allá de la baja concurrencia observada en algunas facultades, la elección volvió a mostrar una fuerte polarización entre el oficialismo universitario y los sectores que buscan un cambio en la conducción de la principal universidad pública de Mendoza.
Con el escrutinio todavía en desarrollo, la UNCuyo permanece a la espera de conocer quién conducirá la institución durante los próximos cuatro años. Por ahora, el único dato firme es que la definición se presenta mucho más ajustada de lo que varios actores universitarios imaginaban semanas atrás.




