Análisis y opinión

Fachitos que juegan para su propio enemigo

Hay una actitud autoritaria y de atropello en las tomas. ¿La causa por el financiamiento los habilita? Sin querer juegan para Milei, pero no es la situación de la Uncuyo

Antes que nada, vean este video.

Embed

¿Quiénes son ustedes para atropellar el derecho de otro alumno a estudiar?

¿Por qué creen que pueden pisar a un par de esta manera?

Hemos vuelto a la misma imbecilidad de siempre: creer que una causa –por más que sea justa, o no- habilita cualquier tipo de protesta. Incluso una que escupa en la cara del que piensa distinto a nosotros.

El debate educativo ha hecho salir a la superficie a este espécimen tan particular que es cierto estudiante universitario. Un espécimen muy común en la universidad pública -tenemos muchos en la UNCuyo, yo los he visto- que cree tener poder sobre todo su ámbito; sobre uno mismo, incluso. Lo tiene sólo porque está en una agrupación política o porque “milita una causa”. Es canchero, es langa, se las sabe todas, ha leído “los libros que hay que leer” y uno, en contrapartida, es un gil o un tibio, porque no está tan politizado (partidizado, en realidad) como él. Uno es menos y este ser se lo hace notar.

El hecho de que estos sujetos hayan ganado el protagonismo del debate universitario –como estamos viendo hoy-, la primera plana de este gran intercambio de ideas en que el país está metido, indica que estamos entrando en una zona negativa de la discusión.

Porque la primera semana, a mí me hizo ruido el asunto de las tomas. Lo de la toma del rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo, puntualmente. Pero uno pudo hacerse el tonto ese primer día, porque, primero, era una jornada nada más. Segundo, porque, a decir verdad, como uno está enojado con el gobierno de Milei, se termina sesgando y los principios se le vuelven resbaladizos. Entonces, aunque me parecía mal tomar el rectorado, ese primer miércoles dije “es un mensaje político, es necesario y no es tan grave”. Además, cabe aclarar, en Mendoza no se han visto estas escenas violentas que sí se dieron en otras universidades.

Tercero porque al rato levantaron la toma y son los mismos que marcharon en la movilización. Y salvo excepciones, esa marcha se dio de forma pacífica en las calles de Mendoza. Entonces uno lo tomaba con liviandad porque (cuarto), aunque no es correcto, defender la financiación universitaria efectivamente es una causa noble. De hecho es tan noble que hasta Milei admite que lo es.

Pero ahora llega este momento, esta segunda semana de tomas. Y la verdad, es absolutamente facha, autoritaria, esta actitud de los centros de estudiantes de entrar, irrumpir, en una clase, para decir: “Che, levantensé. Hemos tomado la universidad. No nos gusta este gobierno así que la clase se terminó. Chau. Ah, si quieren, vayan abajo, que vamos a tener una clase abierta”.

Pará, hermano. ¿Quién carajo sos? ¿Quién te nombró amo de los destinos de las dos millones de personas que estudian en el sistema público? ¿Por qué te sentis con el derecho de pavonearte como un rey en un aula pública, pagada por todos, para vociferar tus consignas que son privadas, opinables y personales?

¿Quién sos?

Primero, es un delito. Y segundo, es una ridiculez. Porque vos no sos nadie para hacer eso.

Y,a propósito, este video nos hace pensar en si no es una total careteada lo de las clases públicas que tienen después -al menos algunas de ellas-; a campo abierto y a la vista de todos. Porque uno mira esa postal, de la clase pública, abierta, y le gusta mucho. Y dice “qué capos los pendejos: hay una toma, pero están estudiando; la usina sigue andando aún en este clima de guerra”.

Pero, a la vez, al que está estudiando adentro (sin que lo vea nadie), al que está en un aula con otros chicos –y eso es quizás lo más fuerte del video que acabamos de ver-, al que dice “che, nos queremos quedar acá nosotros; está el profesor, estamos bien, bancamos tu postura, pero dejanos estudiar”; a esos les dicen que no, que se vayan. Los echan de un curso. Los mandan afuera. Les terminan la clase en un segundo, por decisión unilateral, porque se les canta. Como si hubiese irrumpido en el curso un comando militar.

¿Qué pasa? ¿Volvieron los milicos y no nos enteramos? ¿Quiénes se creen que son?

Por supuesto, al que le van a decir facho, milico, reaccionario, gusano del imperio, es a mí por decir esto. No me importa. Yo estoy a favor del financiamiento universitario, en contra del veto y hubiese ido a la marcha si hubiera podido. Lo que no puedo es bancar el atropello egocéntrico de estos pibes.

¿Se han puesto a pensar que otras personas por ahí tienen ganas de tener clases? ¿Que puede haber estudiantes que hasta estén a favor de lo que hace Milei con la educación? ¿Por qué la postura de ustedes vale más?

Por qué todo esto le sirve a Milei

Lo peor es que todo este movimiento, que se autopercibe heróico y destinado a quedar en la historia, termina jugando para su propio enemigo, para el Gobierno. Porque están empezando a generar fastidio en la sociedad, en un momento en que la universidad pública no necesita esa imagen negativa, porque ya está viviendo una campaña de desprestigio inédita por parte del Presidente.

Y acá quiero aclarar: por un lado, efectivamente, hay una campaña de desprestigio inédita. Eso es así. Por el otro, existe, es real, la necesidad de la población (no el deseo, la necesidad) de que esa universidad mejore. Y de que se plantee cómo hacerlo.

Esa es la discusión de fondo: ¿puede ser mejor la universidad pública? Sí. Claro que sí. Okey, ¿cómo? ¿Quién está haciendo algo para mejorarla? ¿Se puede mejorar con más controles, como dice este gobierno? Sí. ¿Es necesario desfinanciarla para que mejore? No.

Pero la lucha no puede habilitar el fascismo. No puede habilitar el delito. Podemos llegar a tolerar un golpe de efecto una semana. Pero esto no. Porque las reglas están hechas para cumplirlas. Y van a decir que es una postura necia; que ninguna revolución se hace sin la fuerza; que no hay otra manera. Pero tiene que haber.

No podemos validar esto que se está dando en las aulas. Es violencia. Es autoritarismo. Con el repugnante condimento, además, de que está perpetrado por muchachitos que supuestamente son la resistencia al autoritarismo.

Son una progresía muy selectiva.

Está demostrado que la gente no quiere comerse el garrón de una toma violenta al estilo militar en el medio de una clase, sean cuales sean los ideales que la respalden.

Hay miles de alternativas. El tema está instalado; las redes son transversales para todos; la gente, el grueso de la opinión pública, ya demostró que está con la causa universitaria. Encima el Gobierno logró modificar las auditorías, vuelve la SIGEN a auditarlas, entonces se despeja un manto de duda importante. No hace falta embarrar.

Hay que idear otra forma de protesta.

Una que no se cague en los derechos de los demás.

► TE PUEDE INTERESAR: El Gobierno anunció 10 obras más que se harán con parte de los U$S 1.023 millones

Temas relacionados: