Análisis y opinión

Es tiempo de terminar con la arcaica estructura de una retórica densa que llega a pocos

El gobernador Rodolfo Suarez inaugurará este domingo el 182° período de sesiones ordinarias en la Legislatura. Como cada año dará su discurso, esta vez de una hora y 20 minutos. Nos preguntamos si ese balance está dirigido a todos los mendocinos o sólo a la minoría de la clase política

En total, con el de este domingo, son 39 los discursos pronunciados por los mandatarios provinciales. Este es el primero a Legislatura llena para Rodolfo Suarez. Los otros dos estuvieron marcados por la pandemia y fueron a través de plataformas electrónicas.

Durante la casi hora y media de discurso, el gobernador tiene la obligación de hablar de la situación social, económica y política y proponer proyectos o leyes que considere necesarios para la provincia.

Sin embargo, la manera en que esos discursos, no hablamos de este año en particular, ahondan en un repaso ministerio por ministerio, obras, programas, números, entre otros ítems, dificulta que tanto legisladores, funcionarios, y la ciudadanía en general puedan seguir al cabo de unos 15 minutos con atención el mensaje.

Cada año, casi de memoria se repiten las mismas escenas: bostezo y caras de sueño en el recinto. Al término, opositores que critican, casi sin haber escuchado, y oficialistas que aplauden como focas.

Quizá sea hora de adoptar distintas formas para hacerlo más significativo, abierto y de fácil comprensión, sobre todo para el pueblo.

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Presencia restringida por el Covid durante la Asamblea Legislativa del 2021.

Presencia restringida por el Covid durante la Asamblea Legislativa del 2021.

El discurso híbrido y poco atractivo de la Asamblea Legislativa

Julio Aguirre, es doctor en Ciencia Política y director de la Carrera de Ciencia Política y Administración Pública de la UNCuyo, explicó por Radio Nihuil que es positivo que las autoridades públicas expresen a la ciudadanía algún tipo de balance y hagan referencia a sus éxitos y fracasos de gestión y que verbalicen con claridad qué es lo que tienen pensado hacer y qué proyectos enviarán a la Legislatura.

El punto, se preguntó Aguirre, es si en los tiempos actuales, las personas están interesadas en escuchar un discurso de esa extensión, haciendo un repaso de políticas, por momentos técnicas, que terminan siendo "casi siempre aburridos".

El politólogo explicó que estas exposiciones institucionales no "conjugan demasiados slogans atractivos en materia de organización del discurso. No están dirigidos a la ciudadanía, sino orientado a las Cámaras, al recinto de la Legislatura. Es una rendición de cuentas frente a la dirigencia política propia y opositora".

Pero también, analizó, que hay una estrategia defensiva en ese discurso. "Cuando el gobernador hable de la materia política social y económica va a tener que hacer referencia a la grave situación de la pobreza en la provincia, y quizá se transforme en un discurso híbrido y poco atractivo.

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Este año, el discurso del gobernador Rodolfo Suarez se extenderá una hora y 20 minutos.

Este año, el discurso del gobernador Rodolfo Suarez se extenderá una hora y 20 minutos.

¿Los gobiernos de turno son capaces de explicarnos qué cosas se cumplen y cuáles no?

Es difícil verificar año tras año el cumplimiento o no de las metas que se prometen cada 1° de mayo. A falta de evidencia científica, somos los periodistas un poco los encargados de “chequear” esos cumplimientos y denunciar lo que se prometió y no se logró.

“Más de una hora de discurso no termina de satisfacer toda la transparencia en la gestión pública que deberíamos tener”, explicó Aguirre.

De todos modos, hay que destacar que Mendoza ha avanzado bastante en materia de apertura de información de lo que se ejecuta.

“La ley de Información Pública de Mendoza es bastante robusta. Además se ha avanzado en los mecanismos de comunicación por internet pero claramente las personas en general y esto no es un problema mendocino, ni de la Argentina, sino global, sienten cada vez más desconfianza de los dirigentes políticos. La representación misma como mecanismo democrático está bastante cuestionada. Por eso vivimos épocas, donde líderes populistas y demagogos logran tanta notoriedad y pueden crecer tanto frente a figuras políticas con más experiencia, que se presentan como aburridas en el mejor de los casos, y en el peor de los casos como oscuras frente a la ciudadanía”, analizó el politólogo.

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El senador radical Juan Carlos Jaliff (con la bandera en la mano) en el inicio de la Asamblea Legislativa del año pasado.

El senador radical Juan Carlos Jaliff (con la bandera en la mano) en el inicio de la Asamblea Legislativa del año pasado.

El tiempo de las redes sociales

Pero en tiempo de redes sociales, de 140 caracteres, de videos cortos, de inmediatez constante, este tipo de discursos ciertamente no son atractivos para la gente.

Usualmente ministros, gobernadores y hasta el propio Presidente, hacen anuncios a través de Twitter. ¿Podría ser puesto en consideración un discurso más breve y los ejes más duros o más técnicos llevarlos a Twitter?.

“Hay una discusión que nos debemos de la pertinencia de las redes sociales. ¿Qué redes sociales usar y dónde está realmente la ciudadanía?, se preguntó Aguirre.

Y analizó que “Twitter es una red muy particular donde hay muchos periodistas, muchos políticos y empresarios, pero no está el ciudadano común. Tampoco muchos jóvenes. Hay un universo de representaciones en cada una de las redes sociales que llegan a públicos distintos y también está la necesidad de que bajen al llano. Existe la necesidad de que cada tanto se hagan audiencias públicas, que se hagan foros con la ciudadanía. Esa práctica que era más común hace unos años, se ha ido perdiendo”.

Redes sociales denunciadas por el expresidente de EEUU Donald Trump.jpg

Hoy dice Aguirre “la brecha es cada vez más insalvable, por eso es muy fácil decir algunos eslóganes, hablar de casta, por eso existe está sensación de extrañez, de lejanía” con la clase política.

Otra idea es que antes, durante y luego del discurso del gobernador se recuperen fragmentos centrales.

“Sacar de ese discurso ideas fuertes y tener un dispositivo más atractivo y directo para las personas que puedan traducir esa más de una hora de lectura. El discurso será seguido por la clase política y los periodistas pero no por la gente común. Por lo tanto, “lo interesante es que puedan extraer de allí algunos elementos centrales para alimentar la deliberación pública de la ciudadanía”.

En definitiva, hoy estamos ante otro discurso eterno. Si tiene mucho o poco contenido o si Suarez hace o no autocrítica, será análisis para otra columna.

Pero está claro que es hora de replantearse otros ejes comunicacionales, con una asimilación de la realidad, más cercana a los tiempos veloces que vivimos. Es evidente que la vorágine de las redes sociales y de alguna que otra política pública que verticaliza la comunicación con el ciuidadano, hace repensar estos discursos.

Es tiempo de terminar con la arcaica estructura de un retórica densa que sigue llegando a unos pocos.

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