El exsenador y expresidente de la UCR nacional, Ernesto Sanz, analizó la situación de los partidos políticos frente al peligro del "avance de las corporaciones". Reflexionó sobre la gobernabillidad de la gestión de Milei, los desafíos económicos y las lecciones del pasado, proyectando el escenario político y económico de cara al 2026.
Ernesto Sanz analizó la situación de la UCR y remarcó la importancia de alejarse de los extremos
Ernesto Sanz recordó cuando la reforma laboral se cayó por un voto y destacó que a la hora de hacer política la clave es dejar de lado el exitismo
El también exintendente de San Rafael recordó en una entrevista con Radio Nihuil cuando se cayó la reforma laboral en la época de Raúl Alfonsín, sólo por un voto.
La realidad de la Unión Cívica Radical (UCR) mereció un párrafo especial durante el programa Primeras Voces, a la cual definió como "en terapia intensiva", enfrentando un momento "muy difícil" y la pérdida de poder en el Congreso tras los últimos resultados legislativos del 26 de octubre.
Sin embargo, observó una "renovación generacional" positiva tras la renovación de autoridades en el Comité Nacional con la elección como presidente de un intendente de Santa Fe, Leonel Chiarella (36).
"Los nuevos liderazgos aportan una cara joven, nueva, fresca al radicalismo, impulsando al partido. La situación, no obstante, es incierta: la moneda está en el aire", sumó.
Uno de los puntos más críticos del análisis de Sanz fue la advertencia sobre el gran peligro de las democracias de estos tiempos: el avance de las corporaciones por sobre las instituciones. Comparó el panorama actual con el de hace 40 años, cuando, al inicio de la democracia con Alfonsín, solo existían "tres grandes corporaciones en la Argentina: los sindicatos, los militares y los empresarios. Hoy, la Argentina cuenta con al menos 20 corporaciones influyentes, incluyendo la judicial, la de inteligencia artificial, diversas cámaras empresariales e incluso la propia política que se transforma en una corporación más que en una fuerza habitual".
Dijo que le preocupa que, ante el retraimiento de los partidos políticos –que "son un sostén de una democracia moderna"–, estos espacios sean ocupados por otras entidades sin el mismo compromiso democrático, "que defienden intereses más sectoriales que el bien común".
La reforma laboral que se cayó en la época de Alfonsín
Sanz rememoró el intento fallido de reforma laboral de Alfonsín en 1983, la Ley Mucci (por el ministro de Trabajo Antonio Mucci, un obrero gráfico poco conocido, sin gravitación sindical), que perdió por un voto, "señalando la falta de una "operación política ajustada".
Destacó que dicho voto provino de "un senador de Neuquén" (Elías Zapag, del Movimiento Popular Neuquino), un partido que históricamente ha actuado como "árbitro de las votaciones en el Senado", obteniendo ventajas significativas para su provincia.
"Este episodio sirve de lección para el presente. Asimismo, advierte sobre el fantasma del 2017, recordando cómo, tras las elecciones de medio término y la euforia inicial, el gobierno de Macri se le dio vuelta la tortilla en apenas dos meses, llevando a un debilitamiento progresivo por querer avanzar a las trompadas", alertó.
La historia política argentina está marcada por grandes esperanzas que terminaron en frustración, como los casos de Perón, Alfonsín, De la Rúa y Macri, enumeró el sanrafaelino.
Pese a las advertencias, Sanz mostró optimismo con el funcionamiento del Congreso ya que ha debatido en un mismo día temas muy importantes como el Presupuesto y la modernización laboral, cuyo tratamiento pasó para febrero, según se resolvió este jueves.
"La revolución de lo sencillo"
Consideró "muy bueno" que el Poder Legislativo funcione con equilibrio y que el Ejecutivo "ya no trate de atropellar, insultar y agraviar". Aunque el Poder judicial aún tiene falencias, aclaró.
El gobierno de Milei, según Sanz, "luce mucho más racional que cuando arrancó ya que ha buscado la gobernabilidad a través de acuerdos multipartidarios, negociando con el kirchnerismo, el PRO y los gobernadores. Esto demuestra tener los pies sobre la tierra".
La economía, a su vez, se presenta "más sólida" que en el pasado. No obstante, para 2026-2027, "el enfoque puramente fiscalista no será suficiente; se requerirá una mirada indefectible, imprescindible, hacia el crecimiento productivo, el desarrollo y la microeconomía. La pregunta es si el mismo equipo con mentalidad financiera podrá transicionar a una mentalidad productiva, un interrogante que mantiene la moneda en el aire", resumió Sanz.
Para el futuro, Sanz abogó por "la revolución de lo sencillo y la no excepcionalidad", evitando el exitismo y los extremos. Aconsejó tener una "moderada expectativa", como en el caso de la minería en Mendoza, que debe ser vista como "un aliento, un aire fresco, un impulso" que, junto con otros factores, contribuirá a mejorar. "En lugar de pensar en blanco o negro, en ganamos por goleada o perdemos por goleada, la clave es superar estas visiones extremas y buscar el equilibrio", cerró.





