Análisis y opinión

En la UCR de Mendoza un pelotón de varones se alista para el Barrio Cívico, pero no aparecen mujeres

Un asunto interesante para el debate en el Comité Provincia de la UCR: ¿por qué ese partido no ha sido pródigo en liderazgos femeninos?

No hay precandidatas a gobernadora o vicegobernadora en el horizonte de los radicales de Mendoza para 2023. En cambio, hay un pelotón de varones autopostulados. La UCR provincial sigue pensando en masculino, salvo en los puestos legislativos donde, por ley, debe cumplir con un porcentaje similar de mujeres y hombres.

Algún francés les podría decir a los de la calle Alem: "cherchez la femme" (busca a la mujer). La frase fue acuñada por el escritor Alejandro Dumas en el siglo 19 para sugerir "atiende a la mujer". Con el tiempo ha ido adquiriendo otros matices como el de "si quieres saber por qué un hombre actúa de una manera determinada, sobre todo en temas delictuales, busca a la mujer", versión que molesta a las feministas.

Pregunta necesaria: ¿falta "pasta" dentro del universo femenino de esa fuerza partidaria para sacar a relucir liderazgos? o ¿son los hombres radicales los que no favorecen esa aparición porque sostienen una cultura política centrada en una visión machista? ¿O ambas asimetrías se dan a la vez y se potencian? Asunto interesante para el comité.

En la UCR nacional también son varones, por ahora, quienes han adelantado que pelearán por la candidatura presidencial dentro de Juntos por el Cambio, entre ellos Facundo Manes, Gerardo Morales, el mendocino Alfredo Cornejo, Adolfo Prat-Gay o Martín Lousteau. Hay coincidencias dentro del partido de Yrigoyen de que ahora es el momento para que el radicalismo tome el protagonismo principal en la coalición antikirchnerista.

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Alfredo Cornejo y Laura Montero. Si hubo diferencias, siempre fueron manejadas con tacto.

Alfredo Cornejo y Laura Montero. Si hubo diferencias, siempre fueron manejadas con tacto.

Chicas PRO

A diferencia de los radicales, en el PRO hay mujeres decididas a pelear candidaturas ejecutivas. La más lanzada es Patricia Bullrich, halcón hembra que recorre el país y crea equipos de trabajo para llegar a las PASO con proyección nacional. Bullrich intenta ser la versión civilizada de Javier Milei. Una tipa dura, pero dentro del sistema.Y también está la siempre latente María Eugenia Vidal, a pesar de que ahora está un tanto descolorida. Lo concreto es que el PRO tiene mujeres con ambición presidencial.

La tercera pata del Juntos por el Cambio, la Coalición Cívica, es pura mujer. Lilita Carrió ha teñido con su accionar a ese espacio, aunque por lo general sus principales colaboradores y gestores hayan sido hombres. No hay que olvidar que Carrió tiene origen político en la UCR, de donde se fue, entre otras cosas, por el "acendrado machismo" radicheta y por cosas "con mal olor".

No les será fácil a los radicales del país imponer un candidato presidencial en las PASO porque el PRO no piensa soltar así como así la preeminencia dentro de la coalición opositora. Horacio Rodríguez Larreta viene realizando una tarea de orfebre tibetano para llegar a ser presidente y Mauricio Macri insiste en jugar con la peregrina idea de un segundo tiempo siendo que las encuestas le dan un menguado porcentaje de opiniones positivas.

En el PRO, a pesar de la ambición política de varones, hay mujeres decididas a pelear candidaturas ejecutivas. Ya tuvieron una vicepresidenta (Gabriela Michetti); una gobernadora en la provincia más poblada e influyente (María Eugenia Vidal); una ministra nacional de Desarrollo Social para pelear a diario con los piqueteros en la 9 de Julio (Carolina Stanley); una ministra nacional de Seguridad que no pasó desapercibida (Patricia Bullrich), o una canciller de prestigio en los foros internacionales como Susana Malcorra, entre otras.

Excepcionalmente, Mendoza tuvo entre 2015 y 2019 una vicegobernadora radical, Laura Montero, que fue una rareza en el entramado siempre varonil de la UCR local. Montero, con amplia experiencia legislativa local y nacional, sin embargo no terminó de ser totalmente aceptada por el estilo que Cornejo impuso a su gestión gubernativa. Empero, si hubo diferencias, siempre fueron manejadas con tacto. Mérito de ambos.

Los chochamus

Entre los varones radicales de Mendoza todos están expectantes a lo que haga Alfredo Cornejo. ¿Volverá a presentarse para gobernador? ¿Peleará una precandidatura para suceder a Alberto Fernández? ¿Volverá a llevar una mujer de vicegobernadora? Misterio.

Como todo político de vena, el sancarlino sabe cuán importante son a veces los silencios. El actual senador nacional escudriña, analiza los detalles menos manifiestos, navega por las posibilidades y aguarda. Diríase que acecha.

En Mendoza, Cornejo no ha dicho esta boca es mía respecto del caso Bonarrico. Se ha corrido de ese tema como si él no hubiera aprobado en su momento la incorporación del pastor evangélico como senador provincial. También este senador nacional ha sido noticia por su ausencia en la Convención Nacional partidaria que se realizó en La Plata donde se decidió que el partido seguirá formando parte de Juntos por el Cambio y que la UCR peleará la candidatura presidencial de la coalición.

Tampoco el neurólogo Facundo Manes ha adelantado que vaya a llevar una mujer como vicepresidenta en caso de que se concrete su postulación presidencial por parte del radicalismo. Ni lo ha sugerido Macri para un supuesto "segundo tiempo"; y menos el cada vez más desbocado Gerardo Morales, ahora adepto al estilo de las cartas públicas que impuso una mujer poderosa de verba inflamada.

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