400 millones de niños son abusados sexualmente todos los años. Muchos de ellos, por ser víctimas de redes de explotación sexual infantil.
Son cifras mundiales de una investigación que se llama Fuera de las Sombras (Out Of The Shadows, u OOSI) y que audita al 80% de la población mundial.
De la Argentina, ese estudio dice lo que ya suponemos: que estamos mal en la prevención y el control de ese problema. Todo lo que uno, de cualquier modo, puede imaginar con sólo leer la cantidad de prácticas que se están haciendo pésimamente en el caso Loan Peña, el chico de Corrientes que probablemente fue secuestrado por una red de trata.
La historia de Loan destapa cuán vulnerables son los chicos en la Argentina, respecto a cosas como estas. Destapa que, según reflejan distintos estudios, en nuestro país los menores están mucho más propensos -que en otras partes del mundo-, a que los rapten, los esclavicen, los vendan y los violen.
No hay dudas de Loan Peña, además de todo, es una víctima de la mala política. De la mala política y de la mugre del sistema en general, que no sólo es corrupto, sino que también es estúpido e ineficiente para afrontar con éxito casos como el suyo.
Las primeras 48 horas son vitales –en todo el sentido de la palabra: vitales- en búsquedas como esta. Sin embargo, con Loan no sólo tardó en activarse el protocolo del Alerta Sofía durante cuatro jornadas enteras, sino que tuvieron que pasar 12 días (12 días en los que el país no habló de otra cosa, además), para que interviniera la Justicia Federal como corresponde.
Durante ese tiempo precioso y ahora irrecuperable, la única hipótesis fue la de un niño perdido por ir a buscar naranjas.
Es el primer gran error de un sistema que no está preparado, pero no es el único: hace años que se dice que las frontera argentina, sobre todo en el Norte y en el Noreste, es un verdadero colador humano y de sustancias. Bueno, ahora no hay forma de saber si a Loan lo cruzaron a Paraguay. Y si lo cruzaron, no hay forma de saber a dónde está ahora o a dónde puede terminar más adelante. Todo por esa falencia inicial.
El sistema y su larga red de desidia perdieron a Loan
En cuanto a la Justicia, la política y su impulso de determinados temas, hemos asistido a centenares de pedidos para hacer reformas judiciales. En algunos casos, reformas que a los dirigentes les quitaban el sueño. Hemos visto peleas a muerte por la cantidad de miembros de la Corte; por hacer consejos nuevos de asesores jurídicos; guerras por asuntos intrascendentes en el día a día como la cantidad de miembros en el Consejo de la Magistratura y mucho más por el estilo.
¿Y de esto? ¿Cuánto se ha ocupado la política en mejorar la estructura judicial para cuidar a estos chicos? Bueno, no tanto o no todo lo que debería: somos uno de los de los países del mundo que no tienen tipificado el delito de la compra y venta de menores, por ejemplo. A pesar de que ha habido intentos en el Congreso por cambiar eso. Varios intentos, de hecho: en 2022 llegó a haber hasta tres dictámenes distintos en Senadores para que se cambiara.
Después, se ve que vinieron cosas mucho más importantes que esto, porque nunca se trató ninguno.
La investigación que mencionamos más arriba, que está apoyada por la Red Internacional de Derechos del Niño, midió a 60 países en cuanto a su capacidad de combatir y prevenir que los chicos sean víctimas de abuso y explotación sexual. Muchas veces justamente a través de redes de trata que los tienen cautivos. Mide a la Justicia y al funcionamiento del Estado en general.
De 60 países medidos, ¿sabés en qué puesto quedó la Argentina?
En el puesto 50. Detrás de Venezuela, Ruanda, Kenia, Uganda y Nigeria, entre otros.
Lo peor es que hay casos emblemáticos, donde también se hizo todo mal, y no parecen haber servido para nada. Vidas de chicos, perdidas para siempre, no parecen haber ayudado a cambiar la desidia institucional:
Delia Polijo, raptada en Córdoba en 2018: les dijeron a los padres que fueran al otro día a hacer la denuncia.
Hace 6 años que la buscan.
Guadalupe Lucero, seis meses para que interviniera la Justicia Federal.
Hace tres años que no se sabe nada.
Sofía Herrera; Ramona Mercado, Blanca Sola y ahora, Loan Peña.
Para Missing Children Argentina hay 115 chicos que aún están siendo buscados en el país. Sin embargo, según datos del Registro Nacional de Menores Extraviados; las búsquedas activas son en realidad muchísimas más en nuestro territorio: en este momento, 1.777.
Son dos mil familias probablemente destinadas al sufrimiento eterno. Que es distinto incluso a la muerte de un hijo y quizás hasta peor, porque viene atado a la esperanza cruel de volver a verlo y al no saber ni siquiera qué le están haciendo.
Algunos, a esos hijos los van a buscar para siempre. Y no sólo por la maldad de quienes los raptaron, sino también por la inoperancia de quienes nunca los buscaron.
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