Debate

El INDEC bajo la lupa: entre el desfase tecnológico, el reclamo turístico y las advertencias del FMI

La medición del IPC muestra que la brecha entre la realidad económica actual y los indicadores oficiales que utiliza el INDEC

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) se encuentra hoy en el centro de una tormenta que combina obsolescencia técnica, reclamos sectoriales y presión internacional. Mientras el organismo intenta modernizar su metodología, la brecha entre la realidad económica actual y los indicadores oficiales parece ensancharse.

Vintage, una canasta en el tiempo: ¿Faxes y Disquetes?

Uno de los puntos más llamativos y cuestionados recientemente es la composición de la "canasta" que el INDEC utiliza para medir la inflación. Según reveló un informe de Noticias Argentinas, el índice oficial todavía arrastra productos y servicios que parecen sacados de una cápsula del tiempo.

  • Tecnología obsoleta: El listado de precios aún incluye el mantenimiento de máquinas de fax y la compra de disquetes.

  • Transporte rural: Sorprendentemente, los sulkys continúan figurando en los registros de precios oficiales. Esta estructura "retro" dificulta que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) refleje fielmente los hábitos de consumo del siglo XXI, donde las plataformas de streaming y la economía digital dominan el presupuesto familiar.

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El sector turístico en alerta

Por otro lado, la modernización de los procesos ha traído daños colaterales. El sector turístico ha manifestado su profunda preocupación ante la posible discontinuidad de las mediciones del INDEC clave para su industria.

Según reportó La Nación, las cámaras del sector reclaman que el INDEC no abandone las estadísticas específicas de hotelería y turismo. Para los empresarios, estas cifras son vitales para la planificación estratégica y la atracción de inversiones, especialmente en un contexto donde el turismo es uno de los principales motores de ingreso de divisas.

El incumplimiento frente al FMI

Tras la salida de Marcos Lavagna del INDEC la tensión no es solo interna. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha vuelto a poner la lupa sobre la transparencia y metodología del organismo estadístico.

De acuerdo con información de Infobae, el Gobierno habría incumplido un pedido explícito del organismo internacional respecto a la actualización de la base del IPC. El FMI solicitaba pasar de la actual estructura (basada en una encuesta de consumo de hace dos décadas) a una más moderna, un paso que el gobierno ha postergado, generando incertidumbre sobre la precisión de las metas de inflación acordadas.

El problema de las ponderaciones

La convivencia de "disquetes" en la canasta oficial con el incumplimiento de estándares internacionales pone al organismo en una posición defensiva frente a los mercados y la sociedad civil.

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Desde el INDEC se prepara para este jueves el anuncio del Índice de Precios al Consumidor (IPC), y desde estudios privados se adelanta que estaría rondando un 4%, lo que sumaría un total anual de entre el 35% o 36%.

Desde el INDEC se prepara para este jueves el anuncio del Índice de Precios al Consumidor (IPC), y desde estudios privados se adelanta que estaría rondando un 4%, lo que sumaría un total anual de entre el 35% o 36%.

El IPC no es un promedio simple; cada producto tiene un peso (ponderación) basado en cuánto gastaban las familias cuando se hizo la última Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHO).

Si la encuesta base es muy vieja, el INDEC asume que los argentinos siguen gastando una porción relevante de sus ingresos en reparar un fax por lo que se le quita relevancia a los gastos reales de hoy (como el abono de internet, las apps de delivery o la medicina prepaga), lo que puede distorsionar la cifra final de inflación.

En una canasta obsoleta, no se captan los nuevos hábitos de sustitución digital. Por ejemplo, la gente ya no gasta en "revelado de fotos" (un ítem que solía estar), sino en almacenamiento en la nube.

Si el INDEC sigue midiendo el costo de revelar un rollo fotográfico pero el precio de Google One o iCloud sube un 50%, esa suba no queda registrada correctamente, haciendo que la inflación oficial parezca más baja (o diferente) de lo que la gente siente en el bolsillo.

La presencia de estos artículos no es una curiosidad graciosa; es un síntoma de anacronismo estadístico. Mientras más tarde el INDEC en actualizar la base del IPC (como reclama el FMI), más se aleja el número oficial de la percepción de los consumidores.

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