El fiscal Gerardo Pollicita pidió este jueves levantar el secreto fiscal y bancario del jefe de Gabinete Manuel Adorni y de su esposa Bettina Angeletti para acceder a cuentas bancarias, plazos fijos, créditos, préstamos, consumos con tarjetas y posibles vinculaciones con billeteras virtuales.
El fiscal pidió levantar el secreto fiscal y bancario de Manuel Adorni y su esposa
Su pareja Julieta Bettina Angeletti viajó con Adorni a Punta del Este y a Nueva York (en el avión presidencial). Busca cotejar su evolución patrimonial
El objetivo es cotejar la evolución patrimonial del funcionario con los datos declarados ante los organismos de control y determinar si hubo enriquecimiento ilícito.
En la misma causa, el magistrado citó a declarar a 5 nuevos testigos. El más llamativo es Pablo Martín Feijoo, amigo de Adorni e hijo de una de las jubiladas que fue dueña del departamento de la calle Miró, en el barrio porteño de Caballito, que luego adquirió el ex vocero presidencial. Su nombre surgió del allanamiento a la Inmobiliaria Rucci, que comercializó la propiedad, y deberá presentarse en tribunales el 22 de este mes.
La operación inmobiliaria está en la mira de la Justicia. Según lo investigado hasta ahora, Adorni habría comprado el departamento pagando un adelanto de U$S30.000 y financiando otros U$S200.000 a un año, sin interés, una modalidad que generó sospechas sobre cómo llegó la propiedad a sus manos.
Los otros 4 citados son la martillera Natalia Rucci y su esposo Marcelo Trimarchi, dueños de la inmobiliaria, convocados para el 20 de abril; el encargado del edificio de la calle Miró, para el 22; y Juan Ernesto Cosentino, quien le vendió al matrimonio Adorni la casa de Exaltación de la Cruz en el country Indio Cuá, para el 27 de abril.
La explicación de la escribana de Manuel Adorni
La escribana del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, afirmó que no hubo “dos personas que le prestaron plata” y que el funcionario fue quien llevó a las vendedoras de los inmuebles.
Así lo expresó Adriana Nechevenko en el streaming de Infobae: “Se trató de una hipoteca por saldo de precio, donde se entrega un monto inicial y el resto se paga en un plazo de un año, según lo acordado entre las partes”.
“¿Qué quiere decir? Que una persona quiere comprar un inmueble, entrega un monto de acuerdo entre comprador y vendedor, obviamente menor al total de la de la operación, y el resto queda a pagar”, explicó.
Según Nechevenko, “nunca hubo cuota”, aunque sí había “un plazo de pago”, que era un año. Consideró también que “realmente fue sin interés”. “Después, incluso entre las partes, pueden acordar una prórroga y cambiar, si quieren, algunos términos”, agregó.






