Durán Barba, el personajón

El ecuatoriano Jaime Durán Barba, personajón ineludible de la política argentina actual, llegó a Mendoza a comienzos de los ´70 a estudiar en las aulas piedemontanas de la UNCuyo.

Aun no era el regordete con pinta de Los Picapiedras que es hoy ni sospechaba la influencia que iba a tener en la política argentina varias décadas después. Ni las broncas que iba a despertar entre algunos políticos respetables argentinos que lo acusarían de ser un chanta vendehumo.

Por entonces era izquierdista y escandalosamente joven. Venía de una familia conservadora y con plata. "Reaccionaria" la calificaba él. Y estaba shockeado por las ideas parisinas del Mayo del '68.

Llegó a este lugar del fin del mundo atraído por las ideas del filósofo mendocino Arturo Roig, de creciente influencia como pensador latinoamericano.

"Fue mi gran maestro", afirma ahora el ecuatoriano y a uno se le da por pensar qué tipo de alumno habrá sido Durán Barba para el bueno de don Arturo.

Cuando Roig debió exiliarse por la persecución que sufrió en la UNCuyo por parte del isabelismo y luego por  la dictadura, su destino fue la  patria del personajón.

Tu también, Jaimito

Apenas instalado en Mendoza, Durán Barba se rindió ante uno de los grandes inventos de Perón ( la frase "peronistas somos todos") y adhirió a la Juventud Peronista, la "gloriosa JP".

Hace poco le dijo a La Nación que en Mendoza era la primer vez que veía obreros en un partido político y que eso le pareció "genial".

En el círculo rojo se discute si es Durán Barba o si es Marcos Peña quien tiene más influencia en estas horas en que el presidente Mauricio Macri se ha visto obligado por la crisis a abrirse hacia sus socios radicales a fin de evitar una fuga de los que "se quiebran pero no se doblan".

El ecuatoriano no los estima mucho a los radicales. Los tiene en menos. Dice que no entiende cuál es su ideario ni si son de izquierda o de derecha.

El tradicional gurú del PRO cree también  que la fórmula de Cambiemos no se tiene que abrir a ningún socio sino que, como en 2015 y antes en las gestiones de Macri en el Gobierno porteño, la fórmula tiene que limitarse a Macri y a otra figura del PRO.

En una entrevista con Perfil, Durán Barba contó el ejemplo del ecuatoriano Velasco Ibarra, cinco veces presidente de su país, quien fue "derribado cuatro veces por el vicepresidente".

El vice,  si no es del palo suele conspirar, explicó. Nada dijo de que en dos de esas ocasiones Velasco se declaró "dictador" de su país.

"Quien esté en la vicepresidencia debe ser de la confianza total del presidente", machaca este hombre al que la ínclita Lilita Carrió detesta con pasión.

Abrir ventanas

Los que defienden a Marcos Peña opinan, por el contrario, que el Jefe de Gabinete ha entendido que en un gobierno de coalición, y mucho más si éste se encuentra en graves problemas políticos y económicos, como le pasa hoy a Macri, hay que abrir la fórmula presidencial y el Gobierno en general a los socios principales.

En el entorno de Peña dejan trascender que el Presidente lo tiene raleado al ecuatoriano, pero incluso estos admiten que a Durán Barba no se lo puede echar en un año electoral.

En las redes sociales algunos lo llaman "ese vulgar curandero ecuatoriano" o "el chamán ecuatoriano que le predice el futuro a Macri".

Parece ser el tiempo de los cachetazos para este hombre que quiso ser peronista y terminó ayudando a que Mauricio Macri fuera dos veces jefe de gobierno porteño y una (¿solo una?) presidente de la Nación.

"Es de amianto", dicen por el contrario los que en la Rosada no descuentan un futuro de mejores augurios para el "curandero".

 

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