Con su contundente triunfo, Rodolfo Suárez sacó chapa de candidatazo a gobernador. Nada menos, porque sacó varios cuerpos a su rival directo, Omar De Marchi, un político de estirpe que supo dar vuelta Luján en poco más de tres años.
Los votos que obtuvo el crédito radical son más que meritorios teniendo en cuenta que junto a los que aporta el lider del Pro, Cambia Mendoza obtiene una apreciable ventaja frente a los rivales peronistas sumados, de cara al veredicto final de setiembre.
Si bien no hubo grandes sorpresas, en tanto se siguen consolidando los oficialismos, tanto en Mendoza como en el país, el mandato de las urnas dimensiona al gobierno de Alfredo Cornejo, por cuanto la ciudadanía supo valorar su gestión separadamente a lo que opine de la situación nacional decadente.
Este resultado electoral será una carta de peso que Cornejo sabrá jugar a la hora de las negociaciones con el macrismo sobre la estrategia electoral. Por estas horas suenan para integrar la fórmula secundando a Macri la senadora nacional mendocina, Pamela Verasay, del riñón cornejista, y Laura Montero, una figura allegada a Julio Cobos, pero con peso propio.
El batacazo de Anabel
El suspenso terminó recién con los últimos votos que se volcaron a favor de Anabel Fernández Sagasti. La candidata, referente de Cristina en Mendoza, tendrá la misión de dar pelea por la gobernación, con el apoyo de Alejandro Bermejo, quien ha sido capaz de subir la autoestima de los habitantes de Maipú.
El triunfo de Anabel es para destacar doblemente, ya que logró imponerse sobre los caciques peronistas. Los votos que llegaron de la mayoría de los departamentos y, sobre todo de Guaymallén, fueron cruciales en esa contienda.
El resultado de las generales está abierto, dependiendo de las campañas, de la situación de la Provincia, y de los aconteceres nacionales, pero Cambia Mendoza parte con una ventaja más que apreciable.
Los territorios
El triunfo de Sebastián Bragagnolo no hace más que confirmar la primacía de los oficialismos y, por si fuera poco, frente al hombre fuerte del gobierno provincial, Martín Kerchner. El resultado en Luján debe leerse como un reconocimiento a la gestión de De Marchi.
En el resto de los departamentos, salvo pocas excepciones, las urnas reflejan que los ciudadanos han refrendado su apoyo a los intendentes que están en el día a día de los vecinos.
El tercero en discordia
José Ramón celebra el resultado, aunque se ha ido desvaneciendo desde que irrumpió en la política apelando al voto usuario golpeado. Deberá entender que acumular capacidad de representación es mucho más que portar un megáfono en los puntos neurálgicos de la ciudad. Lo debe haber deteriorado sus idas y vueltas ante el debate de la interrupción voluntaria del embarazo y los vaivenes en su política de alianzas. Igualmente, está en carrera, lo cual explica el festejo en su bunker.
Una experiencia en caída viene sufriendo la izquierda, que no ha logrado superar la instancia testimonial. Ahora, al menos deberá bregar por espacios deliberativos para seguir ejerciendo la valiosa tarea de contralor.
Hacia la meta final
Es de esperar que en la etapa electoral que lleva a las generales de setiembre se debata sobre el futuro de Mendoza. Cornejo se queja de las pobres ideas que se dieron a conocer en la campaña de las PASO. Pero ahora sí la confrontación es mano a mano entre los frentes que quedaron en carrera. Se abre una nueva oportunidad para pensar en ideas estratégicas, que superen la mera contienda electoral basadas en partidos y nombres.
La Provincia necesita una transformación y un desarrollo de fondo acordes a su potencial.


