Análisis y opinión

Desilusiona a Macri el destete de Larreta, pero éste cree que eso lo posicionará mejor

Durante mucho tiempo Horacio Rodríguez Larreta fue caricaturizado como un "che, pibe" de Mauricio Macri. Ahora ha puesto a parir a la élite del PRO

Muchos deben recordar aquella parodia que hacían hace varios años en PPT, el programa del Gordo Lanata, donde Horacio Rodríguez Larreta (57) era representado como un zoquete, un pibe de los mandados de Mauricio Macri, un tipo sin carácter que sólo cumplía órdenes de su jefe político. Pues bien, aquel personaje caricaturizado como escaso de carácter, es el mismo que ahora ha puesto a parir a buena parte de la dirigencia premium del PRO, con Macri a la cabeza.

El año pasado, cuando el jefe de Gobierno porteño Rodríguez Larreta oficializó su noviazgo con la funcionaria Milagros Maylin (38), la siempre opinadora Lilita Carrio dijo: "no sé qué pasa que ahora hay varias mujeres que encuentran atractivo al jefe de Gobierno porteño. Yo lo miro a Horacio y lo veo igual, nunca fue lindo".

Quizá el antes y el después de este porteño haya sido -para los argentinos de las provincias- su actuación política durante los primeros tiempos de la pandemia. Y no nos referimos a las medidas que tomaba en su jurisdicción sino al rol político que cumplió en aquellas primeras conferencias de prensa que brindaba el Presidente Fernández para dar cuenta de cómo se desarrollaba la contención de la peste.

El opositor jefe de Gobierno Rodríguez Larreta y el oficialista gobernador Axel Kicillof acompañaban al mandatario dando un inédito mensaje de unidad política ante el avance de esa enfermedad de la que por entonces se sabía muy poco. Aquellos fueron los días en que Larreta forjó una primera ligazón con el público nacional

En esa época, el Presidente empezó a mencionar a Larreta como "el amigo Horacio", lo cual despertó las iras de la vicepresidenta Cristina Kirchner, quien le transmitió al jefe de la Casa Rosada su enojo por esa familiaridad con el opositor. La orden fue que nadie que fuera macrista podría ser amigo del kirchnerismo. No obstante, la ciudadanía ya había registrado en su inconsciente lo que había hecho el porteño en momentos difíciles.

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Otros tiempos: ahora Horacio Rodríguez Larreta  se está separando de la figura de Mauricio Macri.

Otros tiempos: ahora Horacio Rodríguez Larreta se está separando de la figura de Mauricio Macri.

En boca de todos

Por estas horas Larreta es el político argentino más mencionado. Ha protagonizado algo así como un destete. Ha tomado una decisión importante sin consultarla con Macri ni con la mesa chica del PRO. Ha decidido que las autoridades de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) sean elegidas con boleta única electrónica algo que ya tienen por ley porteña, y que la elección nacional se haga con boleta tradicional porque en ese ámbito todavía no hay una norma que obligue a la papeleta única.

Esas elecciones concurrentes (feo nombre, poco explicativo) serán en el mismo día y en la misma escuela. Sólo que habrá dos urnas. Elecciones desdobladas pero en la misma fecha y lugar. Aseguran que con el formato tradicional de boleta para la elección presidencial Larreta se asegura tener fiscales en todas las mesas de las provincias gracias al aparato partidario de los radicales de Juntos por el Cambio. A cambio, Larreta no dinamitaría la intención del radical Martín Losteau de ir a las PASO como postulante a jefe de Gobierno porteño por la UCR.

Pero no es en el sistema electoral donde buscamos poner foco sino en la lenta pero progresiva separación que Larreta está haciendo de la figura de Macri, de manera particular desde que el ex presidente y creador del PRO anunció que no se iba a presentar para presidente. El horno de la realidad no estaba para el famoso Segundo Tiempo con el que Macri jugó durante varios meses.

El desilusionado

"¡Qué gran desilusión!", expresó Macri contra el supuestamente desagradecido Larreta. Y éste le recordó al hijo de Franco Macri que él también había sido "uno de los fundadores del PRO", como diciéndole "no sólo sos vos el que puede tomar decisiones fuertes".

Quizás lo que más haya impactado en otros dirigentes de la primera hora del PRO, como Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal, haya sido esa especie de insolencia que Larreta exhibe ahora, ya que todos suponían que Macri se bajaba de las candidaturas para ser una especie de oráculo que tuviera "la última palabra" a la hora de tomar decisiones complejas.

Macri, golpeado, dijo "yo soy un amante de la competencia, pero tenemos que superar los egos y la rivalidad extrema". El psicoanalizado Mauricio (que fue carne de diván por la compleja relación que mantuvo con su padre Franco) expresó que confía en que la tensión que se ha generado no va a llegar a lugares dañinos para la coalición. Y remató: "Horacio tiene que hablar con su partido antes de tomar decisiones importantes".

Cualquiera sea lo que pase con el correr de los días, todo indica que desde ahora Larreta no se allanará a todo lo que le reclaman desde la "nomenclatura del PRO". Tampoco, dicen los suyos, favorecerá una pelea ridícula. Sabe que tiene una responsabilidad mayúscula dentro de Juntos por el Cambio.

Para él, machacan en su entorno, es como si hubiera plantado un hito en esta campaña electoral que deberá pelear con Patricia Bullrich y que obligará a Mauricio Macri a hacer una revisión de cuál debe ser su rol para seguir influyendo en el partido.

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