La Suprema Corte resolverá después de las vacaciones de invierno si el decreto del gobernador Cornejo que frena las reelecciones indefinidas  es inconstitucional, como reclaman cuatro intendentes del PJ que irán por otro mandato en el poder.

El planteo de Jorge Giménez (San Martín), Martín Aveiro (Tunuyán), Emir Félix (San Rafael) y Roberto Righi (Lavalle) sigue en manos del pleno del máximo tribunal, adonde llegó en marzo, luego de que la Sala II los habilitara a participar de las PASO del 28 de abril con un fallo dividido.

El paso del tiempo desmoronó la pretensión del Gobierno de llegar a las PASO provinciales de este domingo con un fallo judicial que pusiera freno a la costumbre de tantos políticos de volver a postularse para seguir al frente de la gestión pública cuatro años más.

El 22 de abril se supo que la Corte había sorteado el orden de votación, que Jorge Nanclares sería el primero en pronunciarse y José Valerio el último y que cada supremo tendría cuatro días hábiles para tomar una decisión.

Sin embargo, fuentes judiciales vinculadas con la resolución del conflicto explicaron que la secuencia Nanclares/Dalmiro Garay, Mario Adaro, Julio Gómez, Omar Palermo, Pedro Llorente y Valerio es meramente formal ya que el método aplicado para arribar a una decisión es distinto.

Hoy, en el cuarto piso de los tribunales, donde funciona la Corte y los siete supremos tienen sus despachos, se trabaja sobre dos proyectos de sentencia que están en la etapa final de redacción.

Ambos escritos encarnan dos posturas dispares, bien marcadas y protagonizadas por los que están a favor de las reelecciones indefinidas y los que no.

Sin embargo, el único punto de contacto entre esos extremos es la decisión política de no impedir que los peronistas demandantes se presenten en las municipales del 1 de septiembre en caso de un fallo favorable a la iniciativa del primer mandatario.

¿Motivo? El fallo de la Sala II que los habilitó para precandidatearse en las PASO de abril les abrió, al mismo tiempo, la puerta para ser candidatos en septiembre.

Aun así y para no entrar en este tipo de roces políticos, en los despachos de algunos supremos no descartan la posibilidad de que la decisión del pleno se conozca después de los comicios de Lavalle, San Martín, San Rafael y San Martín.

Bastante tuvo ya la conducción de la Justicia con las durísimas quejas públicas de Roberto Righi por haber sido imputado apenas horas antes de las PASO en su departamento por el manejo de fondos de la Tupac Amaru para edificar casas sociales. 

Si algo sabe administrar muy bien la Corte de Mendoza es el tiempo. Esta cualidad -positiva o negativa, como usted la valore, lector- no es patrimonio exclusivo de la actual composición, una de las más politizadas de los últimas décadas.

También es una marca a fuego de otros altos tribunales de Justicia, incluido el de la Nación. De ahí que ciertos planteos se resuelven cuando la gente ya ni recuerda que existían.

La Corte tiene sus tiempos, dice un viejo adagio escuchado periódicamente en los pasillos del edificio del barrio Cívico. Como un basquetbolista que tiene el control de la pelota y que mira de reojo el tablero del reloj. Sin apuro. Como la Corte ahora. Con las elecciones encima. Y con tanto revuelo político que acaso sea mejor evitar, confían. Al menos hasta que las pasiones cedan. Insisten.