Gabriela García Cobos se recibió de abogada en la UNCuyo en 2003. Es fiscal correccional desde 2017 pero antes fue ayudante en la Unidad Fiscal de Luján-Maipú. Tiene dos hijas y un esposo. Hasta aquí, la hoja de ruta de una persona común.
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El punto de inflexión en la vida de esta mujer de 44 años se produjo el viernes 20 de marzo a las 0 horas: cuando comenzó a regir en todo el país el aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia de coronavirus.
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La fiscal y el jefe de la Policía durante la conferencia.
Entonces la magistrada debió aplicar la normativa recién salida del horno y publicada en el Boletín Oficial, lo que implicó imputar e incluso mandar a detener a los infractores que abundaban en las calles, en auto, a pie.
Es así que de un momento para otro aquella mujer común de hábitos y costumbres convencionales se convirtió en la primera fiscal de la cuarentena mendocina.
Mano a mano
"El Presidente de la Nación anunció el aislamiento el jueves 19 y el día después amanecimos con el decreto número 297 en vigencia", recuerda la magistrada en diálogo telefónico con Diario UNO.
Aquel momento bisagra coincidió con el final de la guardia judicial a su cargo, que terminaría el domingo 22 a la medianoche. Sin embargo, fueron 72 horas vertiginosas.
"Aquel viernes, sábado y domingo tuvimos que detener a casi 200 personas; muchas tenían antecedentes penales por condenas anteriores" "Aquel viernes, sábado y domingo tuvimos que detener a casi 200 personas; muchas tenían antecedentes penales por condenas anteriores"
Gabriela García Cobos, fiscal
-Fueron tres días intensos…
-Debimos adaptarnos a una situación completamente nueva, sin ningún tipo de antecedente. No habíamos vivido otras situaciones similares para tomar de referencia lo que se hubiera hecho. Nunca habíamos tenido un aislamiento social de este tipo. De hecho, la última pandemia había sido en 1920. Aquella vez, estimo, debió ser más sencillo contener a la población.
-¿Qué fue lo primero que sintió?
Temor cuando pensé que no había tiempo de gracia para aplicar la normativa. Es que habitualmente, en situaciones normales, cuando comienza a regir cualquier normativa nueva, del tipo que sea, se busca concientizar, educar e informar a la sociedad para que la gente pueda incorporar lo que la norma está diciendo y qué conducta pasa a estar reglamentada.
Más adelante viene la segunda etapa: la del control y la sanción para quienes no la cumplen. Esto puede verse con las medidas de tránsito que han ido evolucionando y modificándose a través del tiempo. Pero en este caso la normativa era urgente.
"No teníamos tiempo para que la gente comprendiera la gravedad de andar circulando como si nada pasara; tampoco para que incoporara el concepto del aislamiento a su vida diaria" "No teníamos tiempo para que la gente comprendiera la gravedad de andar circulando como si nada pasara; tampoco para que incoporara el concepto del aislamiento a su vida diaria"
Gabriela García Cobos, fiscal
El asadito que puede matar
La fiscal García Cobos enfrentó las cámaras de televisión y las miradas de la sociedad el viernes 20 a última hora, cuando explicó, palabras más palabras menos, que el decreto presidencial la facultaba a detener a quienes anduvieran en la calle sin justificativo suficiente, como la compra de alimentos y/o medicamentos, o la asistencia a personas mayores en estado de desprotección.
Lo dijo en vivo y en directo. Con voz grave. Enfática. El entrecejo fruncido. Para persuadir. Para que nadie tuviera dudas de que andar en la calle podía derivar en contagio propio y en la posterior transmisión del virus.
Pero también habló de lo dañino que puede resultar un "asadito". Prueba de eso es lo ocurrido en Loncopué, donde el virus se propagó tras una comida...
El asado es una costumbre sumamente habitual entre los argentinos, una reunión donde mantenemos una conducta naturalizada y sin riesgo. Pero todo estaba cambiando y había que incorporar que una reunión entre amigos o familiares se había convertido en una situación de altísimo riesgo por el conctacto directo y la cercanía de sus participantes.
"Juntarse a comer, una costumbre tan argentina, hoy es gravísimo y puede ser letal" "Juntarse a comer, una costumbre tan argentina, hoy es gravísimo y puede ser letal"
"El virus corre tan rápido que cualquier situación que rompa el aislamiento genera altísimo peligro para la salud pública" "El virus corre tan rápido que cualquier situación que rompa el aislamiento genera altísimo peligro para la salud pública"
Gabriela García Cobos, fiscal
-¿Qué explicaciones daban?
-La mayoría daba cuenta de total falta de conciencia sobre la gravedad que ocasionaba romper el aislamiento. Muchos decían, por ejemplo, que habían salido a la calle porque no estaban tosiendo ni tenían síntomas del coronavirus. También está lo anecdótico: como personas que habían salido a fumar marihuana con amigos porque acostumbran a hacerlo así. Esto era como el caso del asadito. Pero no era tan solo eso, sino que el contacto con otros y la posterior vuelta a casa y el contacto con familiares podían generar una circulación imparable del virus.
"Un extranjero interrogado por personal policial dijo que sabía del aislamiento obligatorio pero que a él no le correspondía: yo no soy argentino, insistió" "Un extranjero interrogado por personal policial dijo que sabía del aislamiento obligatorio pero que a él no le correspondía: yo no soy argentino, insistió"
Gabriela García Cobos, fiscal
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Foto: Fernando Martinez/ Diario UNO
-A casi tres semanas del comienzo de la cuarentena, ¿qué conclusiones saca sobre el comportamiento social?
-Hay gente que no termina de entender lo grave de la situación y otra que no se siente parte y cree que no está alcanzada por la legislación, a la que cree innecesaria.
-¿Cómo fue hacer equilibrio entre su obligación laboral de hacer cumplir la ley y su roles personalísimos de madre y esposa?
-Fue muy difícil. Me tocó intervenir desde el comienzo, cuando todos estábamos muy sorprendidos porque esto salía de golpe y el mundo empezaba a cerrar sus fronteras. Sin embargo, no dejábamos de ver esto a la distancia. Pero cuando comenzó a impactar acá empezamos a necesitar información acerca de qué estaba permitido y qué no, según la reglamentación del Gobierno nacional. Fue una vorágine. A tal punto que durante el turno siguiente, a cargo de la fiscal Andrea Lazo, que fue de 7 días corridos, la cantidad de imputados aumentó notablemente.
A García Cobos le sucedió lo que a los cientos de servidores públicos que no pueden quedarse en casa porque están en la línea de fuego contra el COVID 19 como sanitaristas, seguridad y justicia, entre otros: temen contagiarse en el trabajo y, peor aun, trasladar el virus a sus familiares.
Los padres y los suegros de la fiscal son parte de los grupos de riesgo por edad y patologías ya existentes. Y eso le preocupa, como también la situación laboral del esposo, que es independiente y está "complicadísima".
"A pesar de todo no podía no cumplir con mi trabajo", dice la magistrada. "Era el momento para estar y hacer todo lo posible desde la función pública para contribuir con la población", definición que permite conocerla un poco más en estos tiempos graves. Irrepetibles.