Afuera llueve insoportablemente y los bocinazos se multiplican en el acceso principal al centro comercial Palmares, en Godoy Cruz. Sábado a la noche. Todos quieren entrar rápido y estacionar. Las tormentas no son lo nuestro. Somos ásperos. Como el desierto.
Bajo techo es otra cosa. Una multitud está agolpada en los restoranes y hay que anotarse para asegurarse una mesa a una hora razonable. Hay fuerte demanda en los cafés y las heladerías. Acá no hay crisis. Pero también en los cines. Primera cara conocida: el senador radical Marcelo Rubio se abre paso, como puede -y el esfuezo se le nota en la cara-, camino de las expendedoras automáticas de entradas.
Afuera llueve como en Macondo, así que varias figuras de la vida pública mendocina se cobijan bajo el mismo techo
Uno que mira de reojo las filas frente a esas máquinas maravillosas es Luis Leiva, ex juez federal destituido en 2002. Mientras, conversa con una mujer que acaba de saludarlo efusivamente. Leiva, que alguna vez fue candidato a la función pública, saltó a la fama a fines de los ´90 por meter presos a una treintena de ex directivos del Banco de Mendoza estatal. Nicolás Canet estuvo entre los funcionarios políticos más complicados y comprometidos. Y el sábado, mientras el ex usía y ex político de Lilita Carrió conversaba, el mismo Nicolás Canet -hace poco vinculado a la empresa Red Bus- y señora eran parte del aluvión de los que salían del cine.
Sigue lloviendo como en Macondo así que se impone dar "la vuelta del perro" por el mall. Y eso, para un periodista es una invitación a seguir mirando entre tantas caras que van y vienen. Y tanto va el cántaro a la fuente que divisa a otra figura: el ministro de la Suprema Corte José Valerio y esposa. Cenan liviano. Solos. En una mesa chica. Ropa casual.
Ya es febrero. Muchos han vuelto de las vacaciones y el sol se les nota en las frentes, en los pómulos y en las narices despellejadas. Ángel Fozzatti, ex jefe de la Policía de Mendoza designado por Paco Pérez, es la perfecta representación de cómo luce un playero de ley. Viste ropas de colores que realzan ese tono cuasi camarón así que tampoco pasa desapercibido. Lo saludan al paso y responde. Se encuentra con alguien que le da charla y Fozzatti se prende con pasión. Como en las épocas en que armaba los operativos de seguridad en el fútbol, el rugby o los espectáculos artísticos de masiva convocatoria.
Pasada la medianoche la multitud se disipa lentamente. Unos se han ido, otros buscan la sala para las funciones de trasnoche para ver, entre otras, La Mula con el interminable Clint Eastwood. Otros aprovechan para tomar el cafecito y algunos para caminar distendidos, como el juez Ariel Spektor y la esposa, que en el camino ya se cruzaron con varios conocidos y cruzaron algunas palabras acerca del reinicio de la actividad judicial y del vertiginoso presente de los medios y de la vida misma.
Y afuera, la lluvia tipo Macondo parece tomarse un respiro.




