De la que nos salvamos. Por muchos momentos, en los días anteriores, tuve miedo de que otra vez la turba antiminera pudiera dejarnos sin lo que queremos muchos mendocinos y sin lo que decidió el sistema democrático, que es tener una mina de cobre en Uspallata. Pensé que, otra vez, a la fuerza, y sólo por llevar una buena cantidad de bombos, de gente y de pancartas, podían decidir por el resto de la provincia, sólo porque “se la aguantan” y hacen una movilización.
Pero por suerte el fantasma se fue. Hasta el martes estaba presente el fantasma del 2019. Sabíamos desde hacía meses que los votos para que la minería se aprobara estaban. Lo que no sabíamos era qué podía pasar afuera. Es decir, habíamos normalizado la posibilidad de que a nadie le importara lo que deciden los representantes del pueblo, sino que -una vez más- fueran más importantes los designios de una barra brava.
Esta vez, y agradezco que fueran casi absolutamente pacíficos -no como hace seis años-, eso no pasó. Y cuando terminó el día pudimos estar seguros: ese fantasma no está más.
Hay muchos motivos que explican por qué Mendoza vive este cambio ahora. Pero, teniendo en cuenta que esa postura -a mi criterio obtusa, radicalizada y muchas veces mentirosa- perdió; me gustaría hablar de lo que sí ganó esta semana. Si la paranoia desinformadora perdió. ¿Qué ganó?
Ganó un proceso que fue perfecto en términos institucionales. Un estudio nuevo sobre un proyecto que antes fue rechazado. Dos empresas que apostaron por Mendoza cuando varios indicios señalaban que no era una buena idea. Un grupo de 30 entidades y 100 profesionales que analizaron y dieron su visto bueno al procedimiento y sus controles. Una audiencia pública que, como tal, permitió que quien quisiera se anotara, se expresara y consultara, a favor o en contra -de hecho hubo muchos en contra-. Una serie de reuniones de comisión. Dos votaciones en las cámaras de diputados y senadores, que es algo que no pasa en ninguna otra industria, pero acá sí. ¿Por qué? Porque se respeta la ley 7.722 y dicha ley lo exige.
En esas cámaras, se aprobó, además. ¿Sólo con apoyo del oficialismo? ¿Fue un voto unilateral autocelebratorio? No. El 20% de las opiniones que hicieron posible la minería vinieron desde la oposición.
Eso ganó ayer. Un proceso con toda la institucionalidad posible se impuso a la barbarie de “esto no va a pasar porque yo lo digo”. Y debería ser lo obvio, pero otras veces ocurrió al revés. Por eso marco que nos salvamos de una complicada. Y lo celebro.
Lo celebro particularmente. Porque además soy periodista y la prensa es planteada como el enemigo por la masa que ayer estaba en la Plaza Independencia. Nosotros somos casi el peor mal, según muchos de ellos. Los que hacen posible la minería. Por eso nos llaman y nos escriben a nuestros teléfonos personales; nos insultan en nuestras redes; por eso en las marchas llevan pancartas con fotos de periodistas, o habían hecho “manualidades” de papel maché, simulando cámaras de Canal 9 y Canal 7 en las marchas anteriores. La prensa es servil y sucia, según ellos.
Aunque en realidad, los únicos que han mentido son ustedes. Los tuits que inundaron “X” en las últimas horas decían que nos “jodamos”, porque ahora va a salir cianuro de las canillas. O que, merecidamente, “por votar a la derecha”, los mendocinos nos inundaremos en mercurio. ¿De verdad, mercurio y cianuro? ¿De verdad se nombra a dos de las tres sustancias expresamente prohibidas en la 7.722, que acá se respetó cabalmente? O no se conoce a la ley emblema, a la “ley guardiana del agua”, con toda la importancia que tiene ese mote, o no se conoce lo que votó la Legislatura.
O sí se conocen ambas cosas, pero se quiere desinformar.
Hay gente que está en contra de la minería y que estudia muchísimo. Los valoro. Pero también tenemos estos mensajes ahí adentro. Los que, mentirosamente, aseguran que hemos aprobado algo (la minería de cobre) que está prohibido en varios países del mundo. Por supuesto, no sólo es falso, sino que en ningún país de los 197 de este planeta está prohibida la minería de cobre.
Decimos esto porque no es un debate cualquiera el que estamos teniendo. Es un debate enturbiado por falsedades. Por errores y mentiras. ¿Debemos ceder el poder de decidir qué provincia queremos a un colectivo tan equívoco? ¿Basado en información en gran medida trucha? ¿No es un error gravísimo? ¿Debemos desechar una industria de millones de dólares en regalías, decenas de miles de puestos de trabajo, miles de millones de dólares en inversión, que se hace en todo el mundo, al lado de una cordillera que está desbordada de minerales demandados…por un debate que está lleno de falacias?
No.
Claro que no. Es absurdo. Pero ya lo hemos hecho antes.
Sienten que estamos todos equivocados menos ustedes. Sin embargo, el martes festejó casi todo el arco político de Mendoza. Todos, todos, los gobiernos de la Argentina desde hace 80 años para acá han sido promineros. Dicen que una industria que usa el 2% del agua nos va a secar, pero cuando la agricultura usa el 70% y riegan, muchos de ellos, con métodos de hace un siglo, no dicen nada. Dicen que la gente no va a querer nuestros productos del agro ni nuestros vinos porque “estarán envenenados”, cuando Chile y Australia nos pasan el trapo en exportación de vino y, encima, son top cinco mundial en exportación de cobre.
No es una cosa u otra. Y, muy probablemente, no están todos equivocados menos ustedes.
Y las instituciones se respetan.





