Análisis y opinión

Che, aflojen con la policía del lenguaje y con los "observatorios": ya somos grandes

El público es mucho más inteligente de lo que creen los "observadores" de medios y la brigada del lenguaje que juegan a ser inclusivos y a protegernos

El humor popular suele mofarse de esas personas que para enseñarles a sus hijos a ser bien hablados les advierten: "no te cuesta una mierda hablar bien". Sin ir más lejos, la jefa del Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo), Victoria Donda, quien juega a enseñarnos a ser "inclusivos" con el lenguaje, acaba de decir que "no es una boludez querer darle sentido a las palabras".

La fresca y "canchera" funcionaria lo expresó al refutar las críticas que despertó el manual que ese organismo preparó para, supuestamente, enseñarles a hablar correctamente a los periodistas, relatores y comentaristas argentinos en el Mundial de Fútbol de Qatar 2022.

El Manual de Donda propone, por ejemplo, no difundir imágenes violentas, como patadas, ni hacer foco en disturbios ni dar visibilidad a los cánticos agraviantes, ¿Eso no se llama censura? Además, claro, de evitar el término "negro" para referirse a los afroamericanos.

Manuales, guías, indicaciones, observatorios de esto y de lo otro, cancelaciones. Funcionarios que nos indican no ver a Baby Etchecopar o a tal o cual periodista en la TV. ¿No son demasiadas cosas en las que se entromete el Estado?

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¿Ciudadanos es mala palabra?

Somos grandes, somos ciudadanos, somos los supuestos mandantes. El público es mucho más avispado de lo que creen los bienpensantes "observadores" de medios y de lenguajes.

Pagamos más impuestos que en la mayoría de los países, soportamos una de las inflaciones más altas y persistentes del planeta, el 40% de nuestros compatriotas son pobres. No se genera empleo. Y tienen el tupé de prohibirnos que le digamos Negro a ese amigo de toda la vida. Quien esto escribe ha llamado "negritas" a sus hijas desde que eran chiquitas y ahora resulta que, según el Manual de Vicky Donda, les tiene que decir "afroamericanas".

Nos ponen cepos para todo, mientras que ellos, los políticos nacionales y populares, se resisten a adecentar el Estado, a sanear la economía, a bajar los gastos innecesarios, y a no gastar por encima de lo que se recauda. Para ellos, eso es ajuste liberal. Como si no fuera lo que hace cada familia argentina para no gastar más de lo que gana.

¿Qué es eso de que debe haber un organismo como la Defensoría del Público y el Observatorio de la Desinformación en Medios y Plataformas Digitales (Nodio), que dirige Miriam Lewin, señora tristemente célebre por ser la productora de programa de cámaras ocultas.

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La jefa del Inadi, Victoria Donda.

La jefa del Inadi, Victoria Donda.

La brocha

La onda inclusiva puede que tenga varios aspectos positivos, pero al estar mediatizada por la brocha gorda de gobiernos ideologizados, suele venirse a pique.

Basta, entonces, de querer defender al público de las cosas que se digan en la tele y la radio o lo que escriban en los diarios. Para cualquier reclamo está la Justicia a la que se puede recurrir si alguien se siente agraviado por un medio de difusión.

Para eso, además, está el libre albedrío del público que con una tecla del control del televisor o del teléfono puede cambiar de canal o de diario.¿Quién les reclamó tal defensa? Algo inclusivo sería que se dignaran a respetar nuestra ciudadanía.

El factor Arminda

Victoria "Vicky" Donda, ex diputada nacional durante tres períodos, de los que poco bueno se recuerda, está convertida desde 2019 en auscultadora oficial del lenguaje, pero tiene algunos problemas de autoridad para llevar adelante su cometido.

Donda nos enseña que no podemos usar la palabra "negro" para referirnos a una persona porque tiene connotaciones descalificatorias. Sin embargo ella tuvo "en negro" a su empleada doméstica durante una década sin haberse preocupado. Arminda Banda Oxa, la acusó a Donda de haberla tenido "durante 10 años en negro, sin aumentos, aguinaldos ni vacaciones" y de haberla usado como "empleada multiuso".

Cuando esta empleada le reclamó a Donda por dicha situación anómala, la militante popular no tuvo mejor idea, según consta en la denuncia ante la Justicia, que ofrecerle un cargo en el Inadi, el ente que ella misma preside. Es decir, en lugar de hacerse cargo de la irregularidad y de mejorar la situación, le ofreció un resarcimiento con fondos del Estado.

Sacá la mano

Negro, negra, negrito, negrita, tienen en el habla popular un fuerte contenido cariñoso y forman parte del lenguaje cotidiano de los argentinos. Lo reprobable y daniño son ciertos adjetivos calificativos que suelen adosarse a esa palabra, y cuyo ejemplo más detestable es "negros de mierda".

Mucha gente le dice "negrito mío" a sus hijos aunque no sean morochos. Las parejas también acuden a esa terminología. ¿Cómo censurar algo entrañable como la canción "Duerme, negrito" cantada por Mercedes Sosa.

Si en los relatos del Mundial el Puntita Latorre, por caso, agarra y dice que "se le ha puesto negro el panorama al equipo de Moldavia" estará en falta porque le habrá dado una connotación peyorativa a las personas de origen afro o afroamericano.

La cortamos acá para no ser pelmazos. Sólo permítanos, lector/a, decir que no queremos que estos observadores improductivos, que nos cuestan un ojo de la cara, nos den una mano. Queremos que nos saquen la mano de encima.

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