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La calentura malargüina pide respeto, no Brexit

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

No piden separarse de Mendoza. No hay ninguna intención de Brexit en la calentura de los malargüinos. Simplemente están reclamando que el resto de la Provincia respete su singularidad productiva y que les permita explotar la minería, la principal riqueza de ese departamento. 

Y aclaran: no rechazan los controles que exigen los avances ambientales ni desconocen la importancia vital del agua para Mendoza. Están en contra de esa ceguera vocinglera que ve todo en blanco y negro o que reduce la realidad a eslóganes escasos de  información fidedigna.

El mundo desarrollado ha generado desde Canadá a Sudáfrica, o desde Australia hasta Noruega, ejemplos concretos que demuestran que se pueden conjugar el desarrollo minero rigurosamente controlado junto con las industrias del agro, en particular con la producción de vino. 

En nombre de la matriz

Aquí, sin embargo, se pretende cambiar la matriz productiva de la provincia negando la posibilidad de explotar la minería, cuando es facilmente  demostrable que desde la fabricación de un teléfono celular hasta  la producción de remedios utilizan productos que genera la minería.

Por eso, en Malargüe, donde la Provincia anuló la posibilidad de la explotación minera, bajaron y eliminaron los festejos vendimiales. Allí se acabó la Fiesta de la Vendimia. Nunca tuvieron vides. Pero siempre participaron de la Vendimia por ser ésta la fiesta del trabajo mendocino.

Ahora, con ese enojo se han puesto, de paso, a la avanzada en materia de respeto de género porque ya no elegirán más reinas de la belleza vendimial.

El pasado fin de semana suplantaron la Vendimia por una Fiesta de la Producción. En vez de gauchos y duendes del vino, los artistas subieron al escenario a interpretar a trabajadores petroleros y mineros que exigían que no se condene a la pobreza a ese departamento que nació y creció con el petróleo. 

Paren el mundo

Lo que pasó con este tema fue una montaña rusa durante diciembre. En cuestión de días la Legislatura derogó la llamada ley antiminera 7.722 y la suplantó por la la 2.209 que permitía la minería metalífera, para luego, por la presión de un sector de la sociedad con amplio poder movilizador, derogó la 9.209  en nombre de la paz social y volvió a poner en vigencia la 7.722

También Malargüe ha mostrado ahora su poder movilizador  pro minero concurriendo en multitud a la Fiesta de la Producción donde se avaló la posición del intendente Juan Manuel Ojeda de irse de la Vendimia para sentar así algún tipo de esclarecimiento que frene "la condena a la pobreza" en su municipio. 

¿Cerrado?

Ante el anuncio del gobernador Rodolfo Suarez de que el tema de la minería "es un caso cerrado", no porque él esté en desacuerdo, sino "porque los mendocinos no la aceptan", el intendente Ojeda ha reclamado que la Legislatura admita tratar una modificación a la ley 7.722para que se haga una excepción y se declare a Malargüe como una región minera desde la cuenca del Río Salado hacia abajo.

"En esa zona -asegura Ojeda- no se afecta el agua de San Rafael ni de General Alvear  y hay allí potenciales explotaciones de potasio, oro y plata, entre otros materiales". El intendente les ha pedido a los legisladores "madurez política y racionalidad para avalar este reclamo".

La argumentación del jefe comunal tiene un aspecto interesante. Ojeda afirma que "se está avasallando la cultura de este pueblo que lleva varias generaciones relacionadas  con la minería y el petróleo".

Con los empleos relacionados directa o indirectamente con la minería y el petróleo muchísimos malargüinos han podido tener ascensos económicos y sociales que con otros rubros difícilmente hubieran logrado.

¿Se da cuenta, lector/a, que la destemplanza de los malargüinos, es digna de ser escuchada y valorada, y no sólo la de los sancarlinos o los alvearenses en contra de la minería? 


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