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Se caía de Maduro: Cristina soldada bolivariana

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

No han servido de mucho los costosos asesores de imagen que Cristina Kirchner contrató en el exterior para que le suavizaran su imagen ante la clase media argentina.

Cristina es Cristina y  ha vuelto a ser muy fiel a su naturaleza. Y, como se caía de Maduro, no ha dudado en alinearse  con los líderes autoritarios de Turquía, Rusia, Cuba y China en la defensa de la dictadura que Nicolás Maduro ha instaurado en Venezuela.

Ese país sudamericano, que supo acoger a muchos argentinos valiosos  durante las dictaduras que padecimos aquí,  ha sufrido en los últimos años una de las diásporas más grandes que recuerde el mundo.

Es que en nombre de la revolución bolivariana que condujo Hugo Chávez hasta su muerte en marzo de 2013, Maduro ha destruido en cinco años  el aparato productivo de su país y  las riquezas que generaba el petróleo. En el medio, la corrupción ha sido escandalosa.

Los que huyeron

Cuatro millones y medio de venezolanos han debido dispersarse por otras naciones, entre ellas la Argentina, en busca de lo que el creciente autoritarismo -primero-  y la dictadura -después- les negaban y les niegan.

Esto es: las libertades cívicas, la falta de alimentos y de medicamentos, la posibilidad de disentir y de proyectar un futuro, la persecución a la prensa no oficialista, entre otros desatinos.

  Las últimas elecciones presidenciales (que debían hacerse en 2017 pero fueron postergadas ilegalmente  para fines de 2018) fueron una farsa en las que el régimen proscribió a toda la oposición y en la que solo votaron los seguidores del esperpéntico sucesor de Hugo Chávez.

Previamente, en 2015, la oposición había logrado un rotundo triunfo en las elecciones legislativas  lo que les dio el control del Poder Legislativo..

Ese fue el punto de quiebre para que Nicolás Maduro mostrara su peor cara. No aceptó ninguna de las reglas republicanas. Desechó el diálogo democrático y se instauró en dictador.

El mismo presidente que decía que hablaba con el extinto Chavéz a través de un pajarito, desconoció a la oposición, llamó a una Constituyente (previo haber encarcelado a los líderes no chavistas) y la transformó de un día para otro en el nuevo Parlamento.

En tanto, Maduro siempre mantuvo elevados los estándares de vida y los sueldos de las fuerzas armadas para desalentar cualquier revuelo con los uniformados.

Por boca del Instituto

Para que la opinión de Cristina kirchner no fuera tan grosera y directa a favor del dictador, la ex presidenta hizo estos días difundir sus opiniones a través del Instituto Patria, que es la usina dialéctica de la viuda de Néstor Kirchner, y por vía de otros voceros kirchneristas, entre ellos La Cámpora.

Todo el kirchnerismo calificó de "golpe de Estado" el reagrupamiento de la oposición en torno a Juan Guaidó, el actual  lider de la Asamblea votada por el pueblo.  El "golpe" lo daban millones de venezolanos que salieron a las calles para pedir elecciones libres y el fin de la fantochada de Maduro.

La mayoría de los países americanos, desde la Argentina a Canadá, todos los países de la Unión Europea y la mayoría de las naciones con historial democrático han sido contundentes: el gobierno de Venezuela, al que le desconocen legitimidad, debe llamar a elecciones libres para definir a quien corresponde en forma constitucional otorgar el poder.

Difícilmente los votantes argentinos puedan olvidar junto a quién estuvo Cristina Kirchner en esta tragedia política.

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