El senador Martín Rostand (PRO) presentó un proyecto de ley para que las personas privadas de su libertad en Mendoza utilicen mamelucos naranjas con bandas refractarias, similares a los que usan en las cárceles de Estados Unidos. El proyecto tiene la particularidad de que obliga a los propios presos a costearlo.
Además del uniforme, el proyecto propone obligar a los reclusos a calzar crocs, sin cordones, elementos metálicos ni suelas que faciliten la tracción. "No se trata de una medida caprichosa, sino de una restricción funcional. El calzado deportivo diseñado para la tracción y la escalada es una herramienta que facilita la huida", explicó Rostand en los fundamentos.
"La actual permisividad de la vestimenta civil dentro de las alcaidías y cárceles atenta contra el principio de identificación inmediata. La experiencia comparada y la criminología moderna demuestran que el uso de uniformes de alta visibilidad (mamelucos color naranja internacional) reduce drásticamente las posibilidades de una fuga exitosa", explicó Rostand en los fundamentos del proyecto de ley.
El senador utilizó dos ejemplos para justificar su proyecto. Uno de ellos es el caso de la fuga de 2 peligrosos delincuentes de la Alcaidía de Tunuyán, quienes lograron escaparse y mimetizarse con la población civil, lo que les permitió estar casi 24 horas fuera de la unidad penitenciaria.
La otra evasión citada fue la que ocurrió hace apenas unas semanas cuando escaparon 2 presos del pabellón penitenciario del Hospital Central. Uno de los reclusos estuvo deambulando por los pasillos del nosocomio, haciéndose pasar por familiar de un paciente internado a quien supuestamente iba a cuidar.
Por esta razón, advirtió que un interno uniformado es fácilmente detectable por las fuerzas policiales, cámaras de seguridad urbana y por el ciudadano común, quien puede alertar a las autoridades ante una presencia anómala.
Rostand quiere que los presos se paguen su ropa
Rostand agregó en el proyecto de ley que los presos serán los que deben asumir el costo de su uniforme. "El sostenimiento del sistema penitenciario no debe recaer exclusivamente sobre el contribuyente mendocino, especialmente en elementos de uso personal y obligatorio".
"La asunción de este costo por parte del sujeto privado de su libertad no solo alivia el erario público, sino que funciona como un mecanismo de internalización de las cargas que genera su situación procesal o de condena, promoviendo una cultura de responsabilidad y cuidado de los bienes provistos", justificó.
Sin embargo, el proyecto asegura el derecho a la propiedad de los internos sobre su ropa civil que quedará resguardada mediante el inventario y depósito.
Cómo se cobraría el costo de los mamelucos
El costo de adquisición y reposición de las mudas del uniforme y calzado estará a cargo del interno o encausado, de acuerdo al proyecto de ley. Será la autoridad de aplicación quien determinará los valores de venta, los cuales deberán ajustarse a los costos de producción o adquisición mayorista del Estado.
La Autoridad de Aplicación -el Ministerio de Seguridad y Justicia- determinará cuántos uniformes serán provistos a los reclusos por año, como así también los medios y procedimientos que considere pertinentes para hacer efectivo el cobro del unifrome y calzado.
A su vez, el proyecto deja en claro que queda estrictamente prohibido el uso de prendas civiles dentro de las zonas de alojamiento, circulación de los penales y traslados extra muros.
Las especificaciones del uniforme que propone el senador
El senador del PRO describió cómo deberá ser el uniforme:
- Un mameluco de una sola pieza, confeccionado en tela de alta resistencia y color de alta visibilidad (anaranjado internacional o similar), con bandas refractarias.
- Calzado de tipo anatómico, de caucho o polímero de una sola pieza (tipo "crocs" o similar), sin cordones, elementos metálicos, ni suelas que faciliten la tracción para escalamiento o carrera veloz.
La implementación del mameluco en Santa Fe
En Argentina sólo en Santa Fe los presos más peligrosos o considerados de alto riesgo deben vestir uniformes de color naranja. La normativa indica que si no se lo pagan no puede acceder a visitas, salir al patio o participar de audiencias.
Lucía Masneri, la secretaria de Asuntos Penales del Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe, explicó que el uniforme permite ver cuando los presos no están donde deben estar y poder controlar no sólo cualquier circulación no permitida sino cualquier intento de fuga.
Sus familiares no pueden utilizar prendas de ese color para las visitas y los reclusos tienen prohibido dejar sus celdas sin la indumentaria prevista.







