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La astucia en boca de monseñor

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

El jefe del Arzobispado de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, ha pedido utilizar "la astucia" para desactivar el proyecto político que busca modificar la llamada Ley Antiminera.

El prelado alude al plan reformista con el que radicales y peronistas buscan -sin terminar de ponerse de acuerdo- generar más puestos de trabajo en la provincia a través de la reactivación de la industria minera.

La palabra "astucia" alude a una habilidad muy especial para engañar o convencer a alguien a fin de que haga una determinada cosa.

Y si bien Colombo pide en este caso usar la astucia para convencer a los políticos de que los cambios en esa ley podrían afectar el agua como recurso escaso, la acepción más difundida es la que le otorga al término un significado turbio.

Cara y cuerpo de animal

Es común que se aluda a la figura del zorro como el símbolo que corporiza la (mala) astucia, sobre todo cuando su objetivo es engañar o despistar para poder entrar sin problemas al gallinero a hacerse un festín.

En boca del principal referente católico de la provincia, y en medio de la pronta culminación del juicio en el que se juzga a curas, monjas y civiles por abusos sexuales en contra de niños sordos en el Instituto Próvolo de Mendoza, la palabra aludida ha sonado con reminiscencias amargas. 

La fachada

El Próvolo, ese antro del horror conducido por curas y monjas que durante años fue escenario de sucesos aberrantes contra niñas y niños que allí se educaban en calidad de internados, ha puesto en un duro brete a la jerarquía de la Iglesia Católica.

Los mea culpa de ese purpurado han sido viscosos y aún se espera la palabra contundente del papa Francisco para con este escándalo macabro ocurrido en su propio país.

Hace poco el argentino Jorge Bergoglio, factotum del Vaticano, debió pedir perdón por no haberles creído a las víctimas del sacerdote Fernando Kadima en Chile.

No sería extraño que en un futuro próximo el pontífice tuviese que reiterar ese gesto, tardío pero digno, para llevarles algún tipo de consuelo, si que es que ello es posible, a las víctimas que en esta provincia dejó ese averno llamado Próvolo.


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