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¡Ah, nada como que te esputen mientras cenás!

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

¿Vendimia o fútbol? Este sábado 7 de marzo, a la noche, habrá alboroto familiar por el uso de los televisores. Ya hay afiebradas negociaciones para ver quién se queda con el smart grande del comedor y quién deberá partir hacia las habitaciones donde los aparatos suelen ser más chicos y más viejos.

El asunto se pondrá fulero en los hogares donde hay hinchas de Boca y de River bajo un mismo techo y, a la vez, fanático/as vendimiales. Ahí hay que partir de la base de que se necesitarán tres televisores por lo menos. Y un mediador de esos que tiene la Justicia. 

Vamos al grano

Exageraciones al margen, paso a referirme al que pretende ser el tema central de esta columna. Lo vamos a plantear bajo el formato de pregunta: ¿Usted no está un poco esgunfio de que los jugadores de fútbol, los directores técnicos, los asistentes de los DT, los referís, e incluso los pasapelotas, escupan a mansalva todo tipo de gargajos o se saquen los mocos mediante el tradicional método de tapar una fosa nasal con el dedo y expeler hacia el mundo por la otra fosa y, lo que es peor, que lo hagan frente a las cámaras de TV de última generación?

Los contundentes primeros planos de esas flemas y de esas mucosidades no son particularmente compatibles a la hora en que estamos cenando. 

Es gracioso: por un lado hacen el show del esputo explícito sin ningún prurito. Y por otro lado simulan ser unos diplomáticos franceses cuando deben cuchichear o pasarse  información entre ellos. En ese caso se tapan meticulosamente la boca para que las cámaras de TV no vayan a tomar el delator movimiento de los labios y se vayan a destapar "secretos de Estado" o que se difunda a quién están cuereando. 

Afinando el lápiz

Escupir en la calle o expeler hacia los otros humanos nuestras secreciones nasales son  mucho más que una cuestión estética. Son faltas contra la salud pública.

Los esputos que quedan fijados en veredas o en las canchas de fútbol no sólo constituyen una fuente de posibles contagios cuando están recién salidos del cuerpo humano, sino cuando se convierten en polvillo y el viento los esparce.

En España a esto lo llaman "la plagas de las aceras" y se ha demostrado que es más dañiña que la caca de los perros cuyos dueños no recogen de las veredas. En ese país los municipios están librando batallas legales a través de fuertes multas en euros.

En la Comunidad Europea, tanto España como Italia están entre los países que más se están demorando en combatir esta adicción al gargajo en el espacio público. ¿Tendremos que ver en ese ADN?

Hubo una época en que escupir al paso de una persona era una forma de humillarla. Pero en la actualidad hay cada vez más coincidencia que escupir en la calles es un mal hábito, antihigiénico y antisocial.

En el mundo del fúbtol las opiniones están divididas. Algunos deportistas consideran  que para ellos es una necesidad escupir debido al esfuerzo físico. Otros futbolistas aceptan que es una costumbre poco higiénica que es necesario cambiar. Un hábito, dicen, y los hábitos pueden mutarse.

No faltan, incluso, los  que proponen que los nuevos diseños de las vestimentas deportivas traigan una parte de la tela para casos de esputos o mocos.

Hace un tiempo estuvo rondando por los canales de TV una publicidad de un remedio contra las flemas. Las imágenes mostraban a una sucesión de tosedores que esputaban sus secreciones hacia su entorno, sin taparse  ni usar pañuelo. Y en ese entorno nos encontrábamos nosotros, los espectadores. Esos spots siempre estaban pautadas para la hora de la cena.

Las puteadas que se ligaban la marca del remedio y esos pobres actores, eran soñadas. ¿Capishe, muchachos?



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