La primera vez que pisó Comodoro Py fue el 8 de septiembre de 1992, el día que se inauguró el edificio. Trabajaba como abogado particular. Veintitrés años después, el 5 de diciembre de 2012, conoció a Cristina Fernández de Kirchner. Él defendía a su sobrina Romina Mercado en la causa Hotesur y la ex presidenta lo invitó a Olivos. Lo quería conocer. Hoy encabeza su defensa en sus principales causas de corrupción.

Carlos Alberto Beraldi tiene casi 60 años y un largo recorrido en la justicia argentina. En una conversación para el podcast "Dos Justicias" de A24.com, reflexiona sobre los puntos que hay que cambiar para mejorar el funcionamiento del Poder Judicial. También habla de las sospechas que envuelven a los procesos por corrupción que enfrenta la ex presidenta.

Dice que, en este momento, la crisis que tienen ciertos sectores del Poder Judicial "hace que hoy estemos en un juicio y que, aunque los jueces resuelvan de una u otra manera, el conflicto no se cierra". Le preocupa que esto siga sucediendo, gane quien gane las elecciones. "El resultado de la elección no puede funcionar de manera que signifique impunidad o castigo", afirma.

Beraldi es crítico de las políticas judiciales durante el macrismo. "Hubo una interferencia seria sobre el funcionamiento de la Justicia. No solamente en el caso de Cristina Fernández de Kirchner sino también en otros casos", expresa. Y se muestra sorprendido por la investigación en la causa de los Cuadernos. Dice que nunca vio algo así: "La forma en que se instruyó la causa de los Cuadernos le hace una lesión importante al servicio de administración de Justicia".

Sin embargo, no generaliza, es positivo y cree que la fuerza del reclamo de la sociedad civil va a ayudar a poner límites a lo que está mal. "Recuerdo que cuando la Corte en materia de Derechos Humanos dictó una resolución en donde se favorecía a la situación de personas que habían cometido delitos de lesa humanidad, el 2x1, la gente reaccionó e inmediatamente se generó una réplica y una revisión de ese error que se había cometido".

-¿Usted cree que hay  dos "justicias" en la Argentina?

-La verdad es que es una pregunta compleja, no debe haber "dos justicias". Yo creo que debe haber una sola justicia que es un valor absoluto y que tratamos de alcanzar de alguna manera. Es una tarea muy difícil, pero en eso creo que tenemos que comprometernos todos a trabajar, y creo que de común acuerdo.

- ¿Cree que puede haber orden social sin justicia?

- No, no. Yo creo que la justicia es un valor esencial, no es el único valor con el que se maneja una sociedad, sea una sociedad sin amor, sin amistad, no podría funcionar; pero tampoco podría funcionar sin justicia. Porque es la manera de resolver conflictos, de la forma más razonable posible, dando a cada uno lo suyo. Esa es una tarea muy compleja. Creo que es imprescindible en una sociedad que quiere resolver sus conflictos de manera pacífica.

- ¿Y en Argentina, usted cómo lo ve? Salgamos de estos tiempos…

- Bueno, a lo largo de la historia la justicia argentina ha pasado distintos momentos como pasó su sistema político. La Argentina tuvo épocas en dónde estaba interrumpida en las garantías constitucionales, había una justicia que se desarrollaba durante gobiernos de facto, es decir donde no había una Constitución vigente, que de alguna manera trataba de funcionar. Después con la recuperación de la democracia se inició un largo proceso, trabajoso, en donde lo que se buscó es una justicia acorde a un sistema democrático. Y en eso venimos trabajando desde hace ya 36, 37 años, con pocos éxitos, creo que con pocos éxitos. Pero bueno, es una tarea en la que no hay que cesar ni hay que dejarse doblegar.

-¿Esos hábitos que tiene la justicia hoy y que, sobre todo con las causas que rozan al poder de turno, cuáles serían para usted?

- Siempre hubo momentos en donde la justicia tuvo que juzgar a gente poderosa. Allá cuando se restauró la democracia, hubo que juzgar los crímenes que se habían cometido durante las dictaduras. En aquella época fue toda una gesta, de muy difícil consecución. Había que tener mucha valentía porque los militares todavía conservaban grandes cuotas de poder.

Sin embargo ese primer acto de la democracia, de la justicia de la democracia, se cumplió con mucho éxito. Se llevó a cabo un juicio en contra de esas Juntas y se hizo como correspondía. Hubo un momento donde yo integraba el Poder Judicial. Fiscalías que trabajamos en conjunto en lo que eran delitos complejos, y bueno, ese fue también un momento interesante para la justicia, porque se hizo un trabajo con mucha vehemencia. Éramos bastante idealistas en esa época.

Después, en la época del 90, empezaron a aparecer problemas, creo que las interferencias del poder político se empezaron a sentir cada vez más. Hubo épocas de bastante sombras que se fueron manteniendo con soles que aparecían y soles que se cubrían. Y llegamos hasta nuestros días con problemas, todavía más concretos y mucho más graves.

-De acuerdo con un informe del Ministerio de Justicia el 71% de los argentinos no confía en la Justicia. ¿A qué se debe?

- En realidad los argentinos tenemos una visión bastante pesimista de nosotros mismos. En algunos momentos nos creemos que somos los campeones del mundo y en otro momento pensamos que somos los peores y que todo está mal y que las cosas no funcionan como corresponden.

En el tema de la justicia, bueno, indudablemente hay una opinión mayoritaria acerca de que no está funcionando el sistema judicial o el sistema de administración de justicia o el Poder Judicial, como se lo quiera llamar.

Pero, quizás se está metiendo en un gran paquete, cosas que son diferentes. Hay componentes de la justicia civil que funcionan bien, componentes de la justicia laboral que también funcionan bien.

Cuando hablamos de un ajusticia que no funciona bien, hacemos eje específicamente en lo que sería la justicia penal y no en toda, sino en los casos que aparecen en los diarios. Lo que hoy se llama la Justicia de Comodoro Py. Realmente ahí, las cosas que han pasado le dan la razón a la gente. No hay un sistema de administración de Justicia que se maneja de acuerdo a la Ley.

Se presentan ante los medios de comunicación la existencia de gravísimos delitos y después la justicia o no los investiga, o las resoluciones a las que adopta no tienen una posibilidad de darle satisfacción a la gente.

Eso es un problema que tiene el sistema judicial penal en la Argentina y que se magnifica o que se evidencia en estos casos en particular.

Creo que hay formas de resolverlo de manera sistémica, es decir, no pensando tanto en si le van a aplicar una pena a tal persona o tal otra, sino si el sistema va a funcionar de manera transparente. Creo que hay reformas en ese sentido que están pendientes de, por lo menos, ser puestas en ejecución.

-  ¿Cuánto tiene que ver la Justicia como institución en la creación de ese hábito conflictivo de los argentinos con relación a la Ley?

- Si esto es lo que se está mostrando respecto de algunos casos y esos casos terminan en situaciones de impunidad, bueno indudablemente es un muy mal ejemplo.

Pero, también hay que ver de qué manera todo esto se transmite, no es que yo quiero colocar un problema en la prensa, o en los medios de comunicación, lo que yo quiero plantear es que hay muchas cosas buenas que están dentro del sistema que no tienen publicidad.

Hoy por ejemplo estamos viendo cómo rápidamente se está juzgando la situación de una persona que falleció en el medio de un accidente o de un error médico, y esto ocurre con bastante velocidad, de una manera transparente, en un juicio oral y público. Es decir, que no es que todos los casos terminan sin ser resueltos o sin ser esclarecidos...

-Estamos hablando de los casos que rozan al poder de turno, a la política, al empresariado...

- Sí, eso es una situación que creo que tenemos que corregir y que es una asignatura pendiente de la democracia. Nosotros tenemos que tener para eso casos, jueces verdaderamente independientes y que funcionen en un sistema donde los roles estén claramente diferenciados.

Hoy la investigación penal está confundida en un funcionamiento, donde no se entiende bien qué es lo que hace el juez, qué es lo que hace el fiscal y creo que esa es una de las cosas que se pueden diferenciar. Existe una Ley que todavía no se puso en funcionamiento pero que establece un Código de naturaleza acusatoria y también fundamentalmente la forma en la que se discute un proceso, que se lo hace a través de audiencias que son orales y públicas, donde indudablemente si llega a haber trampa o intenciones aviesas creo que es mucho más difícil poder ejecutarlas.

- Usted es el abogado de Cristina Kirchner. Está desarrollándose el juicio de "Vialidad" en el que usted planteó varias supuestas irregularidades. Lo hizo tanto ante el TOF 2 como en la Corte Suprema. Si nadie hace lugar a esos planteos y hay o un absolución o una condena a Cristina Kirchner, ¿qué cree que va a pasar con la palabra de los jueces? 

- Ese quizás es el punto crítico, que es ¿cuál es el valor que tiene una sentencia judicial? Cuando los jueces tienen autoridad lo que resuelven termina siendo creído por toda la gente. Y ese es el valor de la cosa juzgada. Es que se presenta un conflicto, un juez interviene, dicta una sentencia y a partir de ahí se estableció la verdad.

-En este momento la crisis que tienen ciertos sectores del Poder Judicial hace que hoy estemos en un juicio y que, aunque los jueces resuelvan de una u otra manera, el conflicto no se cierra...

-Lo que a mí me corresponde como abogado es defender naturalmente un interés y tratar de que la posición que yo represento sea la triunfadora. Pero también me tengo que hacer cargo de que esa sentencia que se dicte sea una sentencia creíble, y que todo el mundo la acepte.

Para eso trato de que el juicio oral que se está desarrollando se lleve a cabo, primero discutiendo todas las pruebas que se tienen que discutir, cosa en la que hasta ahora no he tenido éxito. 

Si a la sentencia la vamos a ver desde el punto de vista del color político que cada uno defiende, la verdad es que no va a poner fin a ningún conflicto. Hay que pensar los problemas judiciales sin banderas políticas.

-El tema es que además de eso, si no se resuelven las sospechas que hay sobre ese juicio, a la sociedad no sólo le cabe la grieta política para mirar la palabra judicial, sino también la sospechas que hay alrededor de un proceso...

- Lamentablemente en la primera instancia hubo muchas sospechas. Nosotros las dejamos planteadas en duros términos, todas las irregularidades que se habían presentado y le habíamos pedido justamente que las actuaciones se elevaran a un tribunal oral para que, ante una audiencia oral y pública, se pudieran discutir todas estas cuestiones.

Recién empezamos, no quiero ser pesimista. Quiero esperar a que los acontecimientos se desarrollen y ver cómo los jueces, el fiscal, las querellas se comportan y cómo nos comportamos también los abogados. Porque los abogados también tenemos que colaborar con el funcionamiento de la justicia. Y como esto en definitiva es algo público, la gente tendrá que sacar sus conclusiones. Seguramente no todos van a quedar conformes pero es una manera de resolver, insisto, racionalmente el conflicto. 

Pensar que este conflicto se va a resolver en un programa de televisión o a través de una encuesta telefónica, en realidad no sería el procedimiento que sigue ningún país civilizado en el mundo y yo creo que la Argentina tiene que ser un país civilizado.

- Y esto que usted está planteando en la causa de "Vialidad" también lo va a plantear en el juicio de la causa de los Cuadernos? ¿Es por eso que pidieron ir a juicio rápido?

- En realidad no es ir tan rápido, sino buscar un órgano jurisdiccional, que sea imparcial ante el cual plantear en términos jurídicos todas las violaciones a garantías constitucionales que se han producido y ver de qué manera esto puede ser subsanado, si es que se puede hacer de alguna manera.

Si un juez interviene y no es el juez que corresponde, no es el juez imparcial. SI la prueba se obtiene de una manera ilegítima, se violan las garantías constitucionales bueno, en realidad estamos frente a un panorama realmente muy sombrío. 

Es indudable que uno no puede tener la inocencia de creer que el juez que cometió todas esa irregularidades las va a resolver, ni tampoco el fiscal que ha sido partícipe. Entonces esperamos que ante un tribunal oral, podamos establecer todas estas cuestiones, para que la gente se quede tranquila.

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Acá no se trata simplemente de conseguir un resultado favorable. Es importante que se esclarezca lo que se ha mencionado en los medios de comunicación como un gravísimo caso de corrupción. Y si alguien es culpable que se le apliquen las sanciones que corresponden.

- Una fuente una vez defininó a la causa de los Cuadernos como una película basada en hechos reales, pero de ficción, ¿Usted coincide en algo de esto?

- Es tan compleja esa causa y tiene tantos vicios que es muy difícil abrir una evaluación objetiva. Porque empieza sobre la base de un cuaderno, pero no es un cuaderno sino son fotocopias. Se trata de corroborar esas versiones en base a las declaraciones que se le recaban a personas, que tienen la disyuntiva de decir “me quedo preso o me voy en libertad”. Y esa disyuntiva determina que es lo que él va a contar. Si tiene que contar algo en donde niega la imputación se queda preso. 

Estamos frente a un panorama que es tan grave, es como la enciclopedia de todos los vicios procesales que pueden existir. Nunca vi una cosas así. No es porque yo defienda a una persona en particular. Lo digo desde el punto de vista de lo que sería el análisis objetivo de cualquier profesor de la facultad, o abogado con alguna experiencia, que mira cómo a través de un proceso judicial se ha pretendido reconstruir la verdad, que eso es lo que hace un juicio. En un juicio se reconstruye la verdad.

Aquí, más allá de las características buenas o malas que haya podido tener la investigación periodística que se hizo, lo que ocurrió es que cuando se ha judicializado todo ha sido sospechoso. Hoy estamos en un momento donde no sabemos si lo que contaron es cierto, si no es cierto.

El panorama es muy sombrío. Habrá que ver no solamente ver cómo termina esto. También habrá que analizar de una manera muy detenida las responsabilidades en el que han incurrido quienes fueron los operadores judiciales.

- Hablando de los que llevaron a cabo la instrucción de la causa de los Cuadernos, ambos están en la mira en otra causa, que es el caso D'Alessio, en Dolores a cargo del Juez Ramos Padilla. ¿Por qué en las causas más importantes, siempre hay una causa y una contra causa? Hay una investigación de la investigación…

- Yo creo que sucede eso porque se investiga mal. Porque en la medida en que uno tiene claras conductas, en donde la discrecionalidad está dejada de lado, en donde uno actúa conforme las pautas que fija el Código Procesal, la vulnerabilidad que tiene esa investigación es mucho menor.

Si uno, en vez de ir a una sala de sorteos lleva la denuncia al Fiscal y se la lleva a la casa y el fiscal en vez de sortearla se la queda y la tiene con el juez, y la tienen bajo secreto durante cuatro meses. Después cuando se reciben las declaraciones, las declaraciones no se graban. Bueno, entonces allí, indudablemente, se está haciendo todo mal. Y cuando se hace todo mal, uno queda sujeto a este tipo de riesgos.

Yo no sé si la causa de Dolores es la contra causa o no, yo no participo en ese expediente y, la verdad, me parece que tienen que tramitar de una manera independiente. Son dos situaciones distintas.

Pero, lamentablemente, las irregularidades se cometieron y cómo va a terminar esto, no sé. Lo que sí sé es que la forma en que se instruyó la causa de los Cuadernos le hace una lesión importante al servicio de administración de Justicia.

- Por los pasillos de los tribunales, lo habrá escuchado muchas más veces que yo, dicen que para conocer cuál es la mejor encuesta hay que mirar qué hacen los jueces de Comodoro Py, ¿usted coincide?

- Esta idea de jueces de Comodoro Py creo que es algo muy malo. Esta idea de jueces tiempistas que van cambiando la Ley según el color político del gobierno o según la popularidad, me parece que es muy malo. Yo no me pliego a ese tipo de cosas, creo que esto hay que desterrarlo, no puede haber justicia adicta a ningún partido.

Porque después lo que ocurre es que quien quiere designar jueces amigos, estos jueces le terminan jugando en contra, es decir, es todo mal. 

La Justicia funciona sobre la base de que un conflicto se resuelve conforme a la Ley y no conforme a las encuestas políticas.

Parece que yo fuera ingenuo en decir estas cosas, pero esta es la base del sistema, y si nosotros los conformamos con que no sea así, entonces tenemos que conformarnos a que no va a haber justicia en Argentina y eso yo no lo voy a aceptar nunca.

- Coincido con sus deseos y con lo que debiera ser. Ahora, ¿qué pasa si gana Fernández-Fernández con la justicia? ¿A Mauricio Macri le puede pasar lo que le pasó a Cristina, que dejó el poder y se le abrió un frente judicial inmenso en Comodoro Py?

- Yo creo que esas cosas no pueden estar  sujetas al resultado de una elección. Si en la administración de Mauricio Macri se cometieron delitos, esos delitos van a tener que ser investigados, gane o no gane. No puede ser que porque eventualmente el resultado en las urnas le sea favorable al gobierno actual, eso significa impunidad. Eso no va a poder funcionar. 

Eso es lo que tenemos que estar convencidos todos los argentinos que no tiene que ocurrir. Y si ganara Fernández-Fernández, bueno la administración de  justicia tiene que seguir, o tiene que empezar a ser equilibrada, es decir, no puede haber una justicia que sea venganza, porque eso no es justicia. 

De una vez por todas, el resultado de la elección no puede funcionar de manera que signifique impunidad o castigo. Eso no puede funcionar. Porque la elección no define culpabilidades, lo que van a definir culpabilidades son investigaciones, pruebas, defensa y sentencia. 

- Eso es lo que tiene que pasar, pero por ejemplo, ¿usted considera que durante el gobierno de Macri se investigó con la misma vara a sus funcionarios, a la familia presidencial, que a los ex funcionarios que dejaron el poder?

- No, yo creo y lo he dicho muchas veces, que hubo una interferencia seria sobre el funcionamiento de la justicia. No solamente en el caso de Cristina Fernández de Kirchner sino también en otros casos.

En estos últimos tres años y medio se ha visto un debilitamiento muy importante de la calidad institucional. Cuando el Presidente de la Nación quiere nombrar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema. Cuando se quiere modificar la titularidad de la Procuración General de la Nación porque no les gusta la procuradora y entonces la presionan para que renuncie, sin utilizar los canales institucionales. O cuando empieza este festival de escuchas. O, en definitiva, cuando los órganos del Poder Ejecutivo que tienen que desarrollar investigaciones, como la UIF o la OA, dicen descaradamente que no van a investigar los casos de corrupción de este Gobierno, sino que van a investigar los del anterior Gobierno.

Ante todos estos casos se ve que estamos ante un problema grave. No lo digo con una intencionalidad política, lo digo con una angustia ciudadana

Esos órganos que trabajan para el Poder Ejecutivo, no pueden funcionar como un aliado para desarrollar actividad política-partidaria, son actividades judiciales y no pueden distinguirse sobre la base de las ideologías.

En el caso de Cristina Fernández de Kirchner se le han violado todas las garantías constitucionales. Lo dejo en claro, no porque ella tenga que tener garantías superiores a los demás, son las mismas garantías que tiene que tener cualquier persona. Pero, si la juzga un juez que no es imparcial, no le dan garantías de derecho de defensa, le deniegan la prueba, bueno indudablemente estamos frente a un problema. 

Eso ocurrió con un pequeño grupo de jueces, no son todos los jueces que han hecho esto. Entonces, ahora ante un tribunal oral mi esperanza es que todo esto se revierta. En este caso, la política judicial del gobierno actual ha sido realmente un desastre.

-Esperemos que quien gane, sea el Gobierno o Fernández-Fernández, ponga la lupa en que lo que hace falta mejorar...

- Yo tengo esa esperanza. Además, para hacer este tipo de reformas no se requieren solamente simples mayorías, es necesario un consenso casi absoluto. No es la mayoría que va a tiranizar a la minoría, sino que el sistema judicial en materia penal siempre se modifica sobre la base de amplísimos consensos.

Es decir, cuando se va a dictar un Código Penal se hace sobre la base de una mayoría casi absoluta y cuando se modifican las normas procesales es más o menos lo mismo

Las normas procesales tienen la característica de que son locales, entonces cada provincia va a estar dictando sus distintos Códigos, pero en todos los casos siempre se sigue un mismo modelo. Un modelo en donde se respeta el derecho de defensa, en donde se le va a la víctima también la posibilidad de participar, esto es muy importante. 

No es solamente una cuestión de defender al imputado, sino que también la víctima de un delito sea debidamente escuchada, tenga lo que se llama el acceso a la jurisdicción. Y que todo ese conflicto se resuelva sobre la base de pruebas y conforme a la Ley y no conforme a la conveniencia del juez que tenga que dictar la sentencia.

-El Presidente de la Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires habló sobre causas armadas, sobre interferencia de servicios de inteligencia y demás oscuridades alrededor de causas, no solamente en Comodoro Py, sino también en la provincia de Buenos Aires, ¿coincide?

- La verdad es que me pareció una descripción bastante exacta de lo que está ocurriendo. Quizás lo sorprendente es que esto haya venido de la cabeza de uno de los poderes judiciales más importantes. Creo que fue una descripción objetiva.

Si vamos a poner el acento en el desborde que tienen los servicios de inteligencia en este momento, la verdad es que no hay muchas discusiones que se puedan hacer. Porque son los mismos medios de comunicación los que han reflejado por ejemplo, que el titular de la AFI haya ido a presionar jueces. Es decir, que se hayan "interesado" sobre la decisión o no de si a una persona le iban a dar la libertad o no.

Esto se ha hecho “a cara descubierta”, esto es lo grave. No es que solamente se haga, sino que también de estas cosas surjan mensajes públicos de que esto pueda ocurrir. Esto es lo grave.

El desborde que ha tenido esta situación hace que sean muy justas y oportunas las reflexiones del Presidente de la Corte de la provincia de Buenos Aires, llamando la atención de la ciudadanía.

El gobierno no va a poder hacer cualquier cosa, este ni cualquier otro. Si hay consensos ciudadanos que sean lo suficiente sólidos, las cosas van a volver a tener su propio curso, su propio cauce.

Por ejemplo, recuerdo que cuando la Corte en materia de Derechos Humanos dictó una resolución en donde se favorecía a la situación de personas que habían cometido delitos de lesa humanidad, el 2x1, la gente reaccionó e inmediatamente se generó una réplica y una revisión de ese error que se había cometido.

Creo que la gente reclamando, de manera pacífica, como corresponde en un Estado de derecho, estas cosas no las va a permitir. Hoy no se puede seguir permitiendo que se interfieran libremente las conversaciones telefónicas, que las conversaciones telefónicas privadas sean difundidas por los medios de comunicación como si se tratara de un hecho inocente. 

Hoy políticamente quizás uno saque ventaja sobre otro, pero todos tenemos que estar de acuerdo que esas son prácticas que tenemos que erradicar para siempre de la Argentina.

Ya hemos erradicado para siempre la idea de que nos gobiernen los militares, bueno hoy tenemos que tener la convicción de que necesitamos tener un servicio de justicia, de administración de justicia, transparente, legítimo y en el que la gente pueda creer. En eso estamos trabajando.

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