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La Segunda Cámara del Crimen falló a favor de Mariano Luque, quien ya recuperó la libertad en el caso de Soledad Olivera. El primer reclamo fue en tribunales cuando asolvieron al acusado y por la tarde del martes unas 2.000 perso

“Yo estoy segura de que él tiene algo que ver", dijo la hermana de Soledad

Por Catherina Gibilaro

cgibilaro @diariouno.net.ar

Unas 2.000 personas participaron este martes a la tarde en una marcha por las calles céntricas como protesta por la absolución del único acusado en la desaparición de Soledad Olivera, Mariano Luque.

La manifestación comenzó en San Martín y Peatonal y desde allí se movilizó por distintas calles para llegar, casi dos horas después, a la Legislatura.

El reclamo de todos los presentes fue claro y contundente: justicia por Soledad y rechazo absoluto a la libertad de Mariano Luque (30).

Con grandes carteles y a viva voz explotó el pedido en las miles de voces que no entienden cómo un caso tan grave y pese a los indicios no pudo ser resuelto por la Justicia.

 No se descarta que la sentencia de   la cámara sea apelada ante la Suprema Corte.

La falta de respuesta sobre Johana Chacón, la otra joven lavallina sobre la que nada se sabe a 3 años de su desaparición, también estuvo en la boca de todos, ya que fueron muchos los que llegaron procedentes de Lavalle, de donde eran oriundas las dos desaparecidas.

La gota que rebasó el vaso

Mariano Luque fue declarado inocente de la desaparición de Soledad Olivera, ocurrida el 18 de noviembre de 2011 en la localidad de Tres de Mayo, en Lavalle. Tras dos años, preso el único implicado en este caso recuperó la libertad.

Por el beneficio de la duda, la Segunda Cámara del Crimen absolvió a Mariano Luque, con quien la mujer de 28 años mantuvo una relación de poco más de un año.

Los testigos y pruebas presentadas por el fiscal de Delitos Complejos Santiago Garay, el Ministerio Público a cargo del fiscal Darío Tagua y el querellante Fernando Peñaloza no alcanzaron para condenar a Mariano Luque.

El tribunal rechazó el pedido de Peñaloza, quien al comienzo del debate solicitó el cambio de carátula de privación ilegítima de la libertad por homicidio simple debido a que se violaría el derecho de defensa y cambiaría toda la instrucción.

A pesar de esto, los jueces confirmaron que Soledad Olivera fue víctima de una privación de la libertad por alguien que no la dejó regresar a su casa como ella tenía previsto, pero consideró insuficiente y sin certezas para condenar a Mariano Luque como el responsable de esa privación de la libertad.

Marcela Giménez, hermana de Soledad, dijo entre llantos al término del juicio: “Yo estoy segura de que él tiene algo que ver. Yo creo que él tenía que hablar y decir todo. Seguro que hay más gente metida en esto”.

El debate

Durante las testimoniales que se realizaron desde que comenzó el juicio el 10 de agosto pasado, nadie pudo asegurar que vio a Soledad entrar en la finca de Luis Curallanca, padrastro de Mariano Luque, el 18 de noviembre de 2011, cuando la mujer de 28 años desapareció.

Sólo una vecina se la cruzó, pero antes de llegar a ese lugar, por lo que no hay certeza de si llegó.

Soledad salió de su casa cerca de las 15 de ese día luego de recibir un mensaje de texto de Mariano en el cual le indicaba que la esperaba en su casa, en Tres de Mayo.

“Dejó el lavarropas andando y salió con lo puesto. Dijo que volvía en un rato”, declararon sus hermanas, quienes aseguraron que Soledad jamás hubiese abandonado a sus tres hijos. En la investigación se supo que Luque y Olivera se mandaron cerca de 100 mensajes ese día y una vez que Soledad desapareció él no se comunicó más con ella.

Sus hermanas fueron a los tres días a la finca para preguntarle si sabía algo de ella, pero Luque aseguró que nunca llegó a su casa.

Protestas 

Apenas terminó la lectura con la absolución de Luque, comenzaron a manifestarse los familiares, amigos de Soledad y  organismos de derechos humanos y los gritos podían escucharse por doquier, no faltando improperios  dirigidos directamente a los integrantes del tribunal. Con voz altisonante los manifestantes no se cansaban de pedir justicia y se produjeron numerosos desmanes. Esto obligó a las fuerzas policiales, principalmente de Infantería –estaban en apresto porque se sospechaba lo que después sucedió–,  a intervenir para que la calma regresara al tercer piso.

Se formaron vallas para que los manifestantes no pasaran del pasillo a otros pisos del tribunal. Esto demandó varios minutos y calmarlos fue una empresa dificultosa para los efectivos, porque la indignación fue mayúscula.

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Apenas conocido el fallo estalló la primera protesta en tribunales.
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A la tarde del martes los gritos invadieron el centro de la ciudad de Mendoza.
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Mariano Luque tras escuchar la sentencia que lo liberaba.
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