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Antonio Giménez le disparó primero a su cuñado José Bottini (72) y luego hizo lo propio con su hijo José Humberto (45) cuando éste llegaba a su casa en Maipú. 

Una vieja disputa familiar que terminó muy mal y a los tiros

Por Catherina Gibilaro

cgibilaro@diariouno.net.ar

Una disputa de vieja data posiblemente por una herencia provocó una tragedia familiar en Maipú, cuando Antonio Giménez fue hasta la casa de su cuñado José Bottini (72) para preguntar por el hijo de éste José Humberto (45). Cuando el anciano le respondió que no estaba, comenzó a dispararle. Dos balazos dieron en la pierna del hombre, que se metió corriendo en la casa.Lejos de irse el atacante esperó que llegara el hijo. Apenas éste ingresó  en su Fiat Siena por el puente de su casa, Giménez descargó su arma contra el indefenso hombre, quien recibió cinco impactos de bala en su cuerpo; dos balas le dieron en el abdomen, una en la pierna, otra en el brazo derecho y una quinta en la pelvis. Luego Giménez escapó de allí mientras el herido caía con su auto a la acequia. Bottini padre fue internado en el hospital Paroissien y su hijo fue llevado de urgencia debido a las severas lesiones al Hospital Central, donde ayer en horas de la tarde lo operaron y estaría fuera de peligro. Los detalles de este violento suceso que tiene por escenario la calle Bruno Morón al 4800 de Coquimbito, Maipú, los dio a Diario UNO Roxana Lombardo, una policía que vive al lado de las dos víctimas.“Eran como las 12.30 –explicó aún shockeada– cuando escuché detonaciones de grueso calibre. En un primer momento pensé que era un procedimiento policial y no le di importancia. Como siguió, le dije a mi hijo de 8 años que se escondiera en el fondo, en la casa de mi mamá, y yo fui despacio hacia la calle. Me paré detrás de una paredita y miré a mi izquierda. Allí lo vi a Giménez con el arma en la mano, una pistola  9 milímetros. Le pregunté qué estaba haciendo y para cubrirse me dijo  ‘se me metieron dos hombres en la finca’. Pero me llamó la atención que volviera a poner el cargador y allí sí me puse muy nerviosa porque intuí que no me decía la verdad”.Y siguió contando: “Cuando giré la cabeza a mi izquierda veo que avanzaba el hijo de Bottini y le hago señas para tratar de frenarlo, para que no entrara a su casa. Le grito que se pare; me respondió sí con la cabeza, aminoró la marcha pero luego siguió sin hacerme caso hacia la vivienda. Allí apenas llegó y estacionó Giménez empezó a dispararle a quemarropa, le vació el cargador sin piedad. Yo creo que escuché entre 7 y 8 disparos. Entonces ante el peligro que representaba Giménez no sólo para mí sino para toda mi familia, volví corriendo a mi casa, porque  por el solo hecho de que yo era testigo podía  hacernos cualquier cosa”. Roxana no sale de su asombro al afirmar: “Menos mal que Giménez no entró en la casa de Bottini, donde estaban sus dos nietos de 11 y 16 años, hijos de la otra víctima”.Por su parte, su hermano calificó a Giménez de una persona muy huraña: “El vive a 200 metros de acá y no se da con nadie. Es muy antisocial”.Y Roxana agregó: “Fuimos los primeros en socorrerlos. José estaba en el auto con la cabeza ladeada y pedía que llamaran a su esposa, Alicia. Su voz era apenas perceptible y perdía muchas sangre. El parabrisas estaba roto. Giménez también tiró a través de la ventanilla del acompañante y José avanzó para entrar pero terminó en la acequia. Poco a poco dejó de hablar. Yo estaba desesperada porque imagínese lo que significa pensar que habían matado a un vecino”, concluyó abrazándose a su hijito.Ayer a la tarde esperaban la orden de la Oficina Fiscal 10 para allanar la vivienda de Giménez, distante 200 metros del lugar del violento ataque.

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Impactos. Tres tiros dieron en el parabrisas.
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Testigo. Roxana Lombardo vio a Giménez con el arma.

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