Estaban al tanto de las señales que dio la niña de 12 años sobre los abusos sexuales que sufría de su padrastro.

Una de las docentes que declaró por el caso de Florencia se mostró "nerviosa y muy angustiada" frente a la jueza

Por UNO

La investigación del crimen de Florencia Di Marco (12), la niña mendocina asesinada en San Luis y por cuyo hecho están detenidos su padrastro y su madre, sigue produciendo pruebas y sumando testimonios. Ayer en la vecina provincia declararon las maestras mendocinas que hasta el año pasado tuvieron como alumna a la víctima. Su versión es importante ya que dos de las educadoras recibieron indicios por parte de la niña sobre los abusos que estaba sufriendo, presuntamente por parte del padrastro.

Sonia Mónica Poblete y Adriana Ramírez, directora y docente de la escuela Florentino Ameghino de Palmira, viajaron ayer en San Luis en compañía de un abogado. Ambas, en líneas generales, ratificaron ante la jueza Virginia Palacios lo que ya había trascendido: ellas le habían avisado a la madre de Florencia, Carina, y la respuesta de la progenitora era que la niña mentía.

Detalles de la declaración

La directora Poblete sostuvo que cuando se enteró de la confesión de Florencia ella no estaba cumpliendo funciones en la escuela. Quien se lo contó fue la maestra Ramírez.

El testimonio que dejó mas tela para cortar fue el de esta última, quien se mostró "nerviosa y muy angustiada" frente a la jueza, según confió una fuente. La docente dijo que el año pasado, el día que a la niña le hacían la despedida porque se cambiaba de escuela y se iba a vivir a San Luis, la menor se le acercó llorando y le dijo "mi papá -en realidad en su padrastro- me acaricia mucho".

Estos dichos generaron sospechas en Ramírez, aunque según ella no tenían connotación sexual. Agregó que notificó a la directora de turno y que esta le dijo que no había que hacer nada porque Florencia ya se cambiaba de colegio.

Durante el relato Ramírez se fueron descubriendo algunas contradicciones en las que cayó. A la comisión de policías que llegó de San Luis a Palmira tras el hecho le aseguró que ella no estaba al tanto de nada, pero luego se conocieron mensajes de WhatsApp donde dejaban en evidencia sus sospechas y lo que sabía.

Además, en la declaración dijo que no le contó sobre esto a Sonia Poblete, cuando esta anteriormente aseguró que se había enterado por ella. Allí fue que la jueza Palacios hizo un careo entre ambas y Ramírez terminó diciendo que sí se lo había dicho pero estaba confundida.

Más allá del rol que cumplen en la investigación penal, a las dos educadoras se les abrió un sumario en la Dirección General de Escuelas de Mendoza por no haber activado el protocolo previsto en las instituciones educativas cuando hay sospechas de abusos a los alumnos.

Compulsa y más testigos

La jueza a las maestras les tomó declaración como testigos, pero ordenó extraer compulsa para que la Justicia local -en este caso la de San Martín- investigue si hubo delito de omisión al no denunciar ante las señales que dio Florencia.

También la magistrada ha pedido que nuevos testigos de Palmira vayan a declarar a San Luis, y entre ellas podría estar la directora que estaba a cargo de la escuela cuando la niña hizo la confesión.