Por Anabel González
Según Gabriel Bilbao, de 21 años, un grupo de uniformados se lo llevaron de la puerta del boliche Iskra sin razón, lo encerraron en un calabozo y le partieron la cara. Video: el muchacho y sus padres cuentan la historia.
Un joven denunció que policías le dieron una paliza en la Comisaría Séptima

Un joven de 21 años acusó a la policía de haberlo golpeado y detenido sin razón alguna, este domingo en la mañana en Godoy Cruz. En la oficina fiscal no aceptaron recibir su denuncia por las agresiones sufridas.
Gabriel Bilbao salió a bailar anoche con un grupo de amigos a Iskra, un boliche que está ubicado en la avenida San Martín Sur. Según contó el joven a diariouno.com.ar, a la salida se produjo una pelea en la calle Huelpa, frente al local bailable, pero Gabriel no participó en ella.
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Estaba cerca del incidente cuando “me agarró la policía, me tiraron gas pimienta en la cara y me patearon. A mi me ardía, lo único que hacía era ponerme las manos en la cara, no veía nada. Y me tiraron al móvil”. Iba solo y sin saber por qué lo llevaban a la comisaría, contó el muchacho que trabaja en un taller de chapería de Las Heras.
Fernando Rubino, un vecino que había visto cómo se llevaban a Gabriel, le preguntó a los guardias del boliche por qué detenían a su amigo. “Los policías están de servicio, se lo pueden llevar a donde quieran”, fue la respuesta que recibió.
Eran cerca de las 5.30 ó 6 de la mañana cuando el Gabriel quedó encerrado en un pequeño calabozo al menos dos horas. Eso fue hasta que sus padres dieron con el paradero de su hijo en la Comisería Séptima, frente a la plaza de Godoy Cruz, después de haber buscado con desesperación en algunas otras dependencias policiales.
De inmediato, los uniformados aceptaron liberar al detenido: “‘Firmá acá así te vas ya con tus familiares’, me dijeron pero yo no veía nada. Era un papel amarillo y otro rosado. Yo hice un garabato, me quería ir”, contó el joven Bilbao. Al parecer, lo que Gabriel había firmado era la conformidad de que no había sido revisado por un médico forense.
Mientras le devolvían su billetera y los cordones de las zapatillas (aunque no sus aros de oro) Gabriel estaba de espalda a sus padres. Cuando se dio vuelta sus padres no lo podían creer: tenía los ojos hinchados, la nariz con sangre seca y marcas negras y rojas en la frente, además de la manos moradas e hinchadas.
Le preguntaron si había peleado con alguien y él dijo que no, que habían sido los policías. Fue entonces cuando Gabriel Bilbao (padre) y Adriana Maldonado quisieron dejar constancia por la forma en que habían tratado a su hijo. Pero Oscar Malla, el auxiliar de la Oficina Fiscal 3 (que funciona en la Comisaría Séptima), no les quiso recibir la denuncia porque "era contra sus mismos compañeros", según relató el padre. Y sin esa denuncia no pudieron conseguir que un forense revisara a Gabriel.
Malla dio una versión diferente. Explicó que no tiene permitido recibir la denuncia de una persona que tiene sangre en su rostro. “La directiva es que se tiene que hacer las curaciones pertinentes antes de ingresar a la sala de audiencia. Yo les facilité a la madre mi teléfono para que me llamaran, pero todavía la estamos esperando”. También aclaró el auxiliar fiscal que los policías no son compañeros suyos y que si el joven no ingresó lesionado a la comisaría es algo que se puede constatar revisando las grabaciones de la cámara de seguridad.
En cuanto al motivo de la detención en la comisaría le explicaron a Malla que había sido por una riña frente a Iskra y, al parecer, había un solo detenido.