Si bien en una investigación penal no es estrictamente necesario responder el porqué de un crimen, los sabuesos policiales y judiciales buscan responder el móvil por el que Nicolás Gil Pereg (36) ultimó a su madre y a su tía. Las personas que han rodeado el expediente apuntan a una causa económica.
Los tres millones de pesos -entre euros y dólares- que se hallaron en su casa tras el primer allanamiento fueron imposibles de justificar para el acusado, quien aseguró que provenían de las transferencias que mes a mes realizaba su madre, Pyrhia Saroussy (63). Lo cierto es que no hay papeles para acreditar tal suma de dinero.
De hecho, la mayoría de los billetes eran de 500 euros, papel de escasa circulación en la provincia debido a su alto valor. Esto induce a pensar que su progenitora había traído ese dinero desde Europa para tener menor cantidad de billetes y no tener que declararlos -de hecho, no lo hizo en la Aduana-.
Los pesquisas también creen que el hombre había cambiado radicalmente su look -se peló, afeitó y vestía siempre la misma ropa- para preocupar a su madre y motivarla a que viaje a Mendoza con ese dinero. Probablemente, la mujer le pidió a su hermana, Lily Pereg (54), que la acompañara por temor a cómo reaccionaría su hijo.
Por este y otros motivos, como la dificultad para hacer el pozo donde hallaron los cuerpos, también llevan a sospechar que el presunto asesino tenía premeditado el doble crimen.
