Por Enrique Pfaab
Ambos negocios funcionan en el mismo local ubicado frente a la plaza distrital de Barriales, Junín. Los ladrones desconectaron las cámaras de seguridad y con la ayuda de una carretilla huyeron con varios costillares, vino, fernet, cigarrillos, fiambres
Se llevaron más de $70.000 de un Rapipago y unos $30.000 en mercadería de un súper
JUNÍN – Treparon una medianera, hicieron un boquete y se llevaron $70.000 en efectivo de una caja fuerte; $2.500 en cambio de las cajas registradoras y también se dedicaron a proveerse para la fiesta: fiambres, costillares, vino, fernet, coca, cigarrillos y perfumes. El atraco se produjo en supermercado Gil Gal, ubicado frente a la plaza distrital de Barriales y a 50 metros de la subcomisaría.
“A las 12 de la noche desconectaron las cámaras de seguridad. La alarma no sonó en ningún momento pese a que está comprobado que todo el sistema funcionaba perfectamente”, contó Sergio Sulaimán, titular del comercio y quien detectó el atraco a las 9 de la mañana.
Los ladrones treparon una pared medianera ubicada en el fondo de la propiedad, ubicada sobre el lateral sur de la ruta 60. Luego lograron ingresar al salón de ventas, desconectaron primero el sistema de 16 cámaras de seguridad y luego se dedicaron a vulnerar la caja fuerte donde está la recaudación del Rapipago y sacaron de allí $70.000 en efectivo. “Entre viernes y sábado había venido mucha gente a pagar porque había vencimientos y este dato es algo que evidentemente tuvieron en cuenta los delincuentes”, presumió el dueño del lugar.
Luego el grupo vació las cajas registradoras del super, que tenían unos $2.500 en cambio, y luego se dedicaron a elegir mercadería.
Con la ayuda de una engarilla que sacaron del mismo comercio los ladrones se llevaron varios costillares, vino, fernet, cigarrillos, fiambres y “los perfumes más caros”, contó Sulaimán, que estimó que el valor de la mercadería faltante supera los $30.000.
La mercadería fue llevada con la engarilla a través de un canal de riego que corre detrás del comercio hasta las inmediaciones de un barrio, ubicado a unos 500 metros del lugar. Allí quedaron marcadas en el suelo las huellas de un vehículo en donde la banda cargó lo robado.
“Voy a poner abogados, porque el sistema de alarma que tengo contratado nunca detectó el robo y también porque el seguro debe reconocer el dinero del Rapipago que fue robado”, dijo el comerciante. “Es muy llamativo. Es evidente que los ladrones tenían un perfecto conocimiento del lugar”, subrayó.
En diagonal al supermercado, y a una distancia de no más de media cuadra, se encuentra la subcomisaría de Barriales. Sin embargo es imposible divisar desde allí cualquier movimiento que se produzca en los fondos del comercio y tampoco se pudo haber visto a los ladrones llevándose la mercadería.
Lo que si es llamativo, como dijo Sulaimán, es que no se haya activado el sistema de alarma, que hubiera dado un alerta inmediata a la policía.




