Policiales Martes, 23 de octubre de 2018

Se cumplen dos años de la masacre del Trapiche

Claudia Arias, su tía Susana Ortiz y su abuela Silda Vicenta Díaz, fueron asesinadas en manos de Daniel Zalazar, quien reconoció los hechos y fue condenado a perpetua.

Hace exactamente dos años Mendoza quedaba conmocionada tras el brutal asesinato a sangre fría de tres mujeres y dos niños que resultaron gravemente heridos, en un violento hecho ocurrido en una casa del barrio Trapiche, de Godoy Cruz. Casi un año después el autor del crimen reconoció los hechos y fue condenado a prisión perpetua.

Se trata Claudia Arias, de 30 años, su tía Susana Ortiz, de 45 años, y su abuela Silda Vicenta Díaz, de 90 años, quienes murieron a golpes y puñaladas en su casa de calle Entre Ríos al 1.800, de Godoy Cruz, en la madrugada del 23 de octubre de 2016.

Los hijos de Claudia, Lucas de 11 años y Mía de solo 10 meses, fueron apuñalados y estuvieron internados en el Hospital Notti con severas lesiones. Bautista, de 9 años, fue quien logró esconderse mientras el asesino de su familia estaba en la casa, y fue quien avisó lo que había pasado.

Por estos tremendos hechos, Daniel Zalazar, quien estaba en 4° año de la carrera de medicina y era profesor de artes marciales de Claudia y sus hijos, fue condenado a prisión perpetua en septiembre de 2017.

En el calabozo. Daniel Zalazar fue arrestado horas después del tremendo ataque en el barrio Trapiche.
En el calabozo. Daniel Zalazar fue arrestado horas después del tremendo ataque en el barrio Trapiche.

Noche de terror

Bautista, con solo 9 años, fue quien presenció el terrible crimen de su familia. En medio de la matanza cometida por Zalazar, el nene se escondió entre las plantas del patio, mientras el hombre lo buscaba para eliminarlo.

El pequeño fue rápido y pudo meterse en el baúl del auto, donde el homicida no lo encontró.

A las 7.30, luego de estar seguro de no escuchar más ruidos, se animó a salir, agarró un celular y llamó a su abuela Miriam Ortiz, a quien le dijo: "Nona, están todos muertos" y le pidió que llamara "cinco ambulancias".

No solo conforme con haber asesinado a las 3 mujeres, y haber dejado gravemente herido a los dos nenes, Zalazar dejó el gas de la cocina abierto y una vela encendida, al parecer para que provocar una explosión y así borrar sus marcas y además eliminar al único testigo que resultó ileso.

Daniel Zalazar tenía una relación con Claudia Arias hacía unos meses, y esa noche llegó a la casa, donde tuvieron una pelea, que terminó con la masacre.

Los dos pequeños fueron trasladados de inmediato al Hospital Notti donde estuvieron internados durante varios días, hasta que se repusieron y recibieron el alta.

La escena del crimen impresionó a la Policía y a los investigadores, quienes querían encontrar cuanto antes al sospechoso.

Para sorpresa de todos, Zalazar llegó al Hospital Central para hacerse atender debido a que tenía un corte en una de sus manos.

Dijo que dos jóvenes habían querido asaltarlo en las inmediaciones de la terminal, pero en su defensa resultó herido. Fue asistido, pero a los pocos minutos tenía a la Policía encima. Era el hombre que buscaban, por lo que quedó detenido en la Comisaría 7, de Godoy Cruz.

Días después, un cuicacoche encontró en calle Primitivo de la Reta, a pocos metros de calle Vicente Zapata, de Capital, un cuchillo y ropa con sangre en un container. Luego de ser secuestrado y analizado, se confirmó que era el arma homicida y la ropa que Zalazar había usado la noche del crimen.

A pesar de negar absolutamente los hechos, y de mostrarse distante con lo ocurrido, todas las pruebas apuntaban a él.

Cuando se estaba por fijar una fecha para el juicio oral, su defensor presentaba nulidades para estirar los tiempos, hasta que decidió renunciar. La defensa de Zalazar pasó a manos de una defensora oficial, quien, al ver el expediente, entendió que lo mejor era que reconociera loe hechos y fueran a un juicio abreviado. Esto hizo que los hijos de Claudia no tuvieran que revivir el horror de esa noche.

Así fue como Zalazar fue condenado a prisión perpetua. Lo único que pidió, y que le fue concedido, es que fuera trasladado a una prisión de Río Gallegos para estar cerca de su familia.

Más noticias