Sur provincial

Recapturaron al acusado por el crimen en San Rafael de una mujer que está desaparecida desde julio pasado

Mauricio Gonzalo Albornoz (37), quien era el inquilino de la enfermera Silvia Zulema Chávez (72), había recuperado su libertad en los primeros días de diciembre pero ese fallo judicial fue declarado nulo y volvió a ser detenido

La investigación por el presunto crimen en San Rafael de Silvia Zulema Chávez, la enfermera de 72 años que está desaparecida desde julio pasado, volvió a reencausarse este viernes. La Justicia volvió a detener a Mauricio Gonzalo Albornoz (37), un inquilino de la víctima que es el único sospechoso de haberle quitado la vida.

A mediados de noviembre, el albañil Albornoz había sido detenido por orden del fiscal departamental Javier Giaroli quien sostuvo la teoría de que le había quitado la vida a Silvia Chávez. La hipótesis es que el hombre le alquilaba un departamento ubicado en el fondo de la propiedad de la mujer y tenían una mala relación debido al mal comportamiento de inquilino. El sospechoso fue imputado por homicidio simple y pasó a la cárcel.

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Sin embargo, el 1 de diciembre, un juez consideró que las pruebas eran insuficientes para dictar la prisión preventiva y ordenó el recupero de libertad de sujeto. La medida fue apelada por el investigador judicial quien solicitó la nulidad de ese fallo. Y así lo consiguió tras una audiencia que se realizó este viernes donde obtuvo el visto bueno del juez Néstor Murcia.

El pedido de detención de Albornoz volvió a quedar vigente y, al finalizar la cumbre judicial, el sospechoso quedó esposa y con consigna policial. Ahora es la fiscal de Violencia de Género Paula Arana quien quedó a cargo de la investigación y tiene la difícil tarea de seguir recabando pruebas en la pesquisa, principalmente de tratar de encontrar el cadáver de Silvia Chávez.

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Esta es la imagen de la enfermera jubilada desaparecida en San Rafael. Su teléfono tuvo actividad hasta el 21 de julio, y la denuncia se hizo el 1 de noviembre.

Esta es la imagen de la enfermera jubilada desaparecida en San Rafael. Su teléfono tuvo actividad hasta el 21 de julio, y la denuncia se hizo el 1 de noviembre.

¿Crimen en San Rafael?

Silvia Zulema Chávez era una enfermera que se encontraba jubilada tras varios años de trabajo en el Hospital Schestakow. Vivía en un domicilio ubicado en calle Ecuador al 1620 que tenía 250 metros cuadrados aproximadamente. En el fondo tenía un departamento de dos habitaciones que en el primer semestre de este año le alquiló a Mauricio Albornoz, un albañil con varios antecedentes por robo, y su pareja.

Chávez era una mujer solitaria. A tal punto que pasaron más de 100 días desde julio, cuando se tuvo la última certeza de que estuviera con vida, para que alguien de su entorno consultara por su paradero ante la Justicia. Los investigadores detectaron que la casa donde vivía tenía una luz prendida pero no registraba movimientos y se acumulaban las boletas de impuestos bajo la puerta. Julio era el mes clave: su teléfono celular se apagó el 21 de ese mes, su jubilación comenzó a acumularse en su cuenta de ahorro y no volvió a presentarse en OSEP para pedir la insulina que necesitaba para tratar su diabetes.

En un primer momento cayó la sospecha sobre su hermana ya que, si bien había instado la denuncia de paradero, estaba peleada con Silvia Chávez por la sucesión de la propiedad donde vivía. Sin embargo no hubo mayores pruebas que la complicaran.

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Casi descartadas la teorías de un suicidio y que se haya ido por su propia voluntad, el fiscal comenzó a profundizar un nuevo dato. Chávez tenía una pésima relación con su inquilino, Mauricio Albornoz. Este último solía hacer juntadas y fiestas muy ruidosas. La víctima se había asesorado con una abogada para desalojarlo y le había ofrecido al hombre devolverle la plata del alquiler si se reitraba.

Incluso en la previa al Día del Amigo la mujer llamó al 911 notificando que su inquilino estaba realizando una fiesta muy ruidosa, que estaba alcoholizado y que tenía miedo de que se metiera en su casa si le recriminaba algo. Tres días después de esa situación, el teléfono de Silvia Chávez se apagó para siempre.

Si bien no hay pruebas científicas que lo vinculen al crimen en San Rafael, los investigadores se cuestionaron cómo era posible que Albornoz haya vivido un puñado de meses más en ese departamento sin haberle pagado el alquiler a nadie. También plantearon que si bien se terminó yendo del lugar, por qué nunca fue a buscar el dinero de devolución del alquiler que Chávez le había ofrecido y había dejado en manos de su abogada.

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