Sin respuestas

Liberaron al acusado de matar a la enfermera que está desaparecida en San Rafael y crece el misterio

El 19 de julio fue el último día que la enfermera Silvia Zulema Chávez (72) fue vista con vida. Su inquilino, el abañil Mauricio Gonzalo Albornoz (37), está imputado por el homicidio pero este jueves recuperó su libertad por falta de pruebas

Si faltaba algo para sumarle más incertidumbre a la desaparción de Silvia Zulema Chávez (72) era que liberaran al único sospechoso del crimen en San Rafael. Mauricio Gonzalo Albornoz (37), el inquilino de la mujer, continuará imputado como autor del homicidio pero un juez consideró que no hay pruebas suficientes para dictar la prisión preventiva en su contra.

Pasaron más de cien días desde su desaparición para que alguien se preguntara dónde estaba Silvia Chávez. Desde los primeros días de noviembre que comenzó la investigación no se pudo hallar ningún rastro para encontrarla viva o muerta, pero el fiscal departamental Javier Giaroli apuntó sus cañones contra Albornoz, un albañil que le alquilaba un departamento ubicado en la parte trasera de la propiedad donde vivía la mujer. Tal es así que ordenó su detención y lo imputó por homicidio simple y hurto.

El investigador judicial fue reuniendo una serie de indicios que, según su teoría, denostaron la mala relación entre el inquilino y la víctima lo que lo habría llevado a cometer el asesinato entre el 20 y el 23 de julio. Este miércoles le exhibió las pruebas al juez Sergio González y pidió que le dicte la prisión preventiva. Sin embargo recibió un revés judicial ya que el magistrado decidió dictar la libertad del hombre.

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El juez consideró que las evidencias no son las suficientes para sostener una detención preventiva. Si bien Albornoz quedó libre, la resolución es apelable y seguramente será revisada por una segunda instancia, según adelantaron fuentes judiciales.

¿Crimen en San Rafael?

Silvia Zulema Chávez era una enfermera que se encontraba jubilada tras varios años de trabajo en el Hospital Schestakow. Vivía en un domicilio ubicado en calle Ecuador al 1620 que tenía 250 metros cuadrados aproximadamente. En el fondo tenía un departamento de dos habitaciones que en el primer semestre de este año le alquiló a Mauricio Albornoz, un albañil con varios antecedentes por robo, y su pareja.

Chávez era una mujer solitaria. A tal punto que pasaron más de 100 días desde julio, cuando se tuvo la última certeza de que estuviera con vida, para que alguien de su entorno consultara por su paradero ante la Justicia. Los investigadores detectaron que la casa donde vivía tenía una luz prendida pero no registraba movimientos y se acumulaban las boletas de impuestos bajo la puerta. Julio era el mes clave: su teléfono celular se apagó el 21 de ese mes, su jubilación comenzó a acumularse en su cuenta de ahorro y no volvió a presentarse en OSEP para pedir la insulina que necesitaba para tratar su diabetes.

En un primer momento cayó la sospecha sobre su hermana ya que, si bien había instado la denuncia de paradero, estaba peleada con Silvia Chávez por la sucesión de la propiedad donde vivía. Sin embargo no hubo mayores pruebas que la complicaran.

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Mauricio Albornoz, imputado por el crimen en San Rafael de la mujer desaparecida.

Mauricio Albornoz, imputado por el crimen en San Rafael de la mujer desaparecida.

Casi descartadas la teorías de un suicidio y que se haya ido por su propia voluntad, el fiscal comenzó a profundizar un nuevo dato. Chávez tenía una pésima relación con su inquilino, Mauricio Albornoz. Este último solía hacer juntadas y fiestas muy ruidosas. La víctima se había asesorado con una abogada para desalojarlo y le había ofrecido al hombre devolverle la plata del alquiler si se reitraba.

Incluso en la previa al Día del Amigo la mujer llamó al 911 notificando que su inquilino estaba realizando una fiesta muy ruidosa, que estaba alcoholizado y que tenía miedo de que se metiera en su casa si le recriminaba algo. Tres días después de esa situación, el teléfono de Silvia Chávez se apagó para siempre.

Si bien no hay pruebas científicas que lo vinculen al crimen en San Rafael, el fiscal Giaroli analizó cómo es posible que Albornoz haya vivido un puñado de meses más en ese departamento sin haberle pagado el alquiler a nadie. También planteó que si bien se terminó yendo del lugar, por qué nunca fue a buscar el dinero de devolución del alquiler que Chávez le había ofrecido y había dejado en manos de su abogada.

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Incluso sumó como prueba la declaración de una ex vecina de Albornoz quien lo denunció por haber sido golpeada y amenazada por el hombre meses atrás.

Sin embargo, esto no fue suficiente para la consideración del juez González que decidió liberarlo. Fuentes judiciales detallaron que el expediente ahora pasará a manos de la Fiscalía de Violencia de Género, aunque se seguirá investigando bajo la hipótesis de que el inquilino fue quien asesinó a la mujer.

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