Una docente de 30 años que circulaba en bicicleta murió al ser atropellada por una camioneta en la localidad de Gaiman, provincia de Chubut. La tragedia generó conmoción en la comunidad, por la pérdida de una persona tan querida y por la manera que sucedió el accidente.
Quién era la docente que murió en un accidente: tenía 30 años y era madre de un pequeño niño
El lamentable accidente sacudió toda una comunidad. Sucedió cuando la docente se trasladaba en bicicleta y fue atropellada por una camioneta
La víctima, identificada como Mariana de Pablo Lloyd, viajaba en la Ruta Provincial N°7 cuando la camioneta, por circunstancias que son motivo de investigación, la embistió y causó su deceso en el hecho ocurrido durante la tarde del miércoles.
Efectivos de la Comisaría de Gaiman y personal de servicios de emergencia concurrieron al lugar del accidente y corroboraron el fallecimiento de la docente, quien sufrió graves heridas por el impacto, a la vez que agentes de Criminalística de Chubut llevaron a cabo análisis de rigor en la escena y se interrumpió el tránsito.
Por su parte, el conductor de la camioneta fue derivado al hospital rural John Evans por una crisis de nervios y la Agencia Provincial de Seguridad Vial de Chubut realizó un test de alcoholemia al implicado en el accidente, cuyo resultado fue negativo y la autopsia se realizó en la mañana del jueves en la ciudad de Trelew.
Accidente trágico: quién era la docente que murió el Chubut
Mariana de Pablo Lloyd era madre de un niño pequeño y estudio y egresó en el Instituto Superior de Formación Docente (ISFD) N°808 “Pedro y María Curie”, establecimiento educativo de Chubut que expresó sus condolencias con los seres queridos.
“La comunidad educativa acompaña con profundo dolor a la familia y amigos/as por esta irreparable pérdida”, manifestaron las autoridades de la institución.
La docente fallecida en el accidente utilizaba la bicicleta con frecuencia para desplazarse para realizar tareas cotidianas, visitar a sus padres y también para concurrir a su lugar de trabajo, la Escuela N° 100 de Gaiman. Ese hábito, conocido por quienes la rodeaban, formaba parte de su identidad cotidiana, de una forma de moverse y de vivir ligada a la sencillez y la constancia.






