Por Rosana Villegas
Los reos abrieron el candado de su celda y de una oficina de secuestro obtuvieron herramientas y un gato hidráulico. Con estos cortaron una malla metálica y arrancaron la reja de la ventana.
Por la fuga de dos presos en la comisaría décima quedaron en la mira 12 policías

Los dos reos tenían todas las condiciones para que la huida fuera exitosa. Luego de abrir el candado de su celda, encontraron en un depósito judicial todas las herramientas y hasta un gato hidráulico para cortar las dos rejas que aseguraban la ventana del baño por la que salieron. A esto se sumó que el guardia –al menos debía quedar un efectivo– que debería haber estado custodiando el patio de la Policía Vial y de la Departamental Maipú o no estuvo en su puesto o estaba durmiendo, por lo que los dos presos habrían salido tranquilamente por el portón de ese predio sin que nadie notara su fuga. Mientras los investigadores tratan de dar con los experimentados ladrones,
José Luis Cabello y Ariel Castro fueron detenidos el viernes pasado acusados de un robo agravado por escalamiento. Ellos pasaron todo el fin de semana en el calabozo de la Comisaría 10ª, a disposición de la Oficina Fiscal homónima. Todo ese tiempo y la experiencia de haber estado antes alojados en el mismo calabozo les habrían dado el conocimiento para planear la fuga. El momento elegido fue la madrugada de ayer.
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Según los registros oficiales, a las 4.40 de la mañana los dos reos continuaban en su celda, lo que pudo comprobar un policía que alojó en el calabozo de al lado a otro preso, un joven sordomudo, que había sido detenido in fraganti en un robo. La noticia de la fuga se conoció cerca de las 5.40, cuando otro efectivo que iba a alojar allí al cuarto preso, se encontró con la celda vacía.
Esa hora fue suficiente tiempo para que los dos reos rompieran el candado de su celda, destrozaran la cerradura de una oficina de secuestro judicial y obtuvieran de allí distintas herramientas y un gato hidráulico. Con ellas se las ingeniaron para cortar la tela metálica de la ventana del baño y luego arrancar la reja de caño que aseguraba esa abertura. Saliendo por esa ventana, cayeron al patio de la Policía Vial y de la Departamental de Policía de Maipú, en donde anoche había una guardia de siete policías.
“Ahora se está investigando qué hacían los policías de esa guardia de la Vial, porque habitualmente suelen salir por el pedido de la grúa o por otros motivos, pero al menos un efectivo debía haber estado en la guardia”, apuntó el jefe de la fuerza, Juan Carlos Caleri.
Lo cierto es que una vez que salieron del calabozo, y pese a haber concretado una ruidosa fuga, los dos reos no encontraron ningún uniformado que los detuviera en su carrera hasta el portón del predio por donde salieron a la calle. No los habrían tomado tampoco las cámaras de seguridad apostadas en la esquina.
También están en la mira, los cinco policías de la guardia en la Comisaría 10ª, quienes están a varios metros (hay un patio de por medio) de los calabozos y no pudieron no haber escuchado los golpes que los detenidos debieron dar para escaparse.
La imperiosa necesidad de ambos delincuentes de fugarse durante la madrugada obedece a que ayer iban a ser llevados a la Unidad Fiscal de Luján-Maipú, desde donde conociendo sus antecedentes podrían haber decidido que fueran trasladados al penal provincial.