Historias del crimen

Popularidad y envidia: el caso de las adolescentes que cometieron el crimen de su mejor amiga

Las dos jóvenes que cometieron el crimen de la adolescente estuvieron 20 años presas

En California, la vida de Michele Avila parecía ideal para un adolescente: fiestas, risas y una popularidad que iluminaba su entorno. Sin embargo, el 1 de octubre de 1985, esta joven de 17 años fue víctima de un crimen.

No fue un crimen convencional: sus dos mejores amigas, Karen Severson y Laura Doyle, lo cometieron en un acto impulsado por celos profundos y envidia corrosiva.

Ambas criminales fueron condenadas y cumplieron dos décadas en la cárcel. Una historia de falsa amistad, popularidad adolescente y envidia extrema.

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La joven era popular y eso la convirtió en víctima del crimen.

La joven era popular y eso la convirtió en víctima del crimen.

La víctima del crimen

Michele Avila nació el 8 de febrero de 1968. Desde pequeña, destacaba por su vitalidad: con su largo cabello castaño, ojos vivaces y una estatura menuda de 1.50 metros, irradiaba carisma.

En la escuela primaria entabló una amistad inquebrantable con Karen Severson. Más tarde, Laura Doyle se unió al grupo, formando un típico trío de amigas que parecía indisoluble.

Pero en la secundaria todo cambió. Michele Avila floreció como una adolescente popular: talentosa bailarina, siempre en el centro de las fiestas, atraía la atención de los chicos con su encanto natural.

Karen Severson, por el contrario, se sentía opacada. Luchando con inseguridades sobre su peso y atractivo. Un incidente clave involucró a un chico llamado Randy, a quien Michele Avila rechazó, pero que su amiga insistía en que había sido seducido por ella. La envidia se convirtió en hostilidad abierta; 10 días antes del crimen, las dos pelearon físicamente en un parque.

Laura Doyle, de 18 años, compartía los mismos rencores. Ambas veían en su popular amiga una amenaza a su autoestima, una rival que las eclipsaba en el juego de la popularidad adolescente.

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Las dos autores del crimen de su propia amiga.

Las dos autores del crimen de su propia amiga.

El día del crimen

El fatídico 1 de octubre de 1985, un martes soleado, Michele Avila le dijo a su madre que saldría con Laura Doyle al parque. Las tres chicas condujeron hasta un bosque. Lo que comenzó como una supuesta "charla de amigas" escaló a una emboscada salvaje.

Las amigas criminales le ataron las manos con cordones de zapatos, le taparon la boca con una remera y la arrastraron a un río, donde el agua apenas cubría 15 centímetros. La sostuvieron boca abajo hasta que dejó de resistirse, ahogándose en el proceso. Para asegurar su muerte, colocaron un tronco de 45 kilos sobre su espalda y le cortaron mechones de cabello como un macabro trofeo. El cuerpo fue descubierto 3 días después por excursionistas.

La policía de Estados Unidos inició una investigación, pero las pistas eran escasas. Mientras tanto, Karen Severson lloraba junto a la madre de la víctima del crimen.

Recién en 1988, una amiga común rompió el silencio. Había oído confesiones y detalles. La policía de Estados Unidos la usó para grabar conversaciones, donde las asesinas admitieron implícitamente su culpa.

Las jóvenes fueron arrestadas y juzgadas en 1990. Cada una recibió una sentencia de 15 años a prisión perpetua. Las autoras del crimen cumplieron poco más de 20 años antes de ser liberadas en libertad condicional en 2011 y 2012.